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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Meteorito amenazador

Octavi Pereña
Octavi Pereña
viernes, 29 de agosto de 2008, 03:42 h (CET)
Científicos de la universidad de Bristol dicen que “lo de Sodoma y Gomorra fue causa de un meteorito. Sitúan la fecha del impacto con la insólita precisión del 29 de junio del año 3123 antes de Cristo. Dejando a un lado la exactitud de la fecha del choque, lo cierto es que se produjo un cataclismo. Mark Hempsell, profesor de aeronáutica de la citada universidad inglesa y colaborador del estudio que investiga la destrucción de Sodoma y Gomorra, dice que el efecto del topetazo del meteorito, sin duda alguna es la proliferación de leyendas apocalípticas que aparecen en esta época en todas las culturas de la Cuenca Mediterránea, al menos 20 de diferentes. Las fábulas no son un fruto de generación espontánea. Nacen de una realidad que el boca a boca tergiversa.

El patriarca Abraham y, en forma de teofonia, palabra que sirve para expresar apariciones o manifestaciones sensibles de Dios, recibe la visita del Señor que le dice: “Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo” (Génesis,18:20). Abraham relaciona estas palabras con la destrucción de estas ciudades cuando pregunta a Dios: “¿Destruirás también el justo con el impío?” (v.23). Los dos ángeles que en semblanza humana visitaron a Lot en Sodoma, le dijeron: “Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante del Señor, por tanto, el Señor nos ha enviado para destruirlo” (19:13).

La destrucción de Sodoma y Gomorra se la vincula con la sodomía de sus habitantes. El único texto bíblico que se le puede relacionar con este pecado es Judas 7 que dice: “Así también, Sodoma y Gomorra las ciudades vecinas que de una manera parecida se entregaron a cometer perversiones y quisieron abusar de seres de otra naturaleza, se han convertido en un ejemplo, condenadas al fuego eterno”.

No existe otro texto a parte de lo que sugiere el relato de Génesis, que relacione la destrucción de las dos ciudades con la homosexualidad. Limitarnos exclusivamente a esta perversión sexual sería restringir el alcance de su maldad de sus ciudadanos. Jeremías,23:14 le da un sentido mucho más amplio a la perversidad de los habitantes de las ciudades destruidas por la ira de Dios: “Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas, cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad, me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra”. El texto no menciona a la homosexualidad, pero sí que relaciona el castigo que sufrieron las dos ciudades con el adulterio, la mentira y a la oposición a abandonar su maldad. El motivo de su destrucción es de carácter mucho más amplio.

El reino de Israel estaba a punto de ser conquistado por el ejército asirio. El profeta Amós, dando por hecho su destrucción, dice. “Os trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra, y fuisteis como tizón escapado del fuego, mas no os volvisteis a mí, dice el Señor” (4:11). El profeta vincula la destrucción de las dos famosas ciudades, no con la sodomía, sino con el hecho de haber dado la espalda a Dios que es la fuente de la justicia.

La destrucción de Sodoma y Gomorra de manera irrepetible y la de las naciones que aparecen en el relato bíblico tiene un alcance mucho más amplio que el estrictamente local. Después de hacer un esbozo del castigo que recibieron los ángeles que se rebelaron contra Dios en la prehistoria, el apóstol Pedro escribe: “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos, y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra , reduciéndolas a ceniza y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir impiamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados……” (2 Pedro,2:5-9).

Escandaliza que Dios destruya a unas ciudades y civilizaciones. Pero no nos conmueve que unos científicos anuncien a bombo y platillos que un meteorito provocó una catástrofe hace 5000 años o la destrucción de la Tierra dentro de dos millones de años por el impacto de una galaxia que dicen se acerca hacia nuestro Planeta. La manera distinta de reaccionar se debe a que las destrucciones bíblicas tienen que ver con el comportamiento ético que exige responsabilidad de consecuencias eternas. En cambio, las destrucciones naturales que dicen los científicos se han producido y las que pronostican, supuestamente convierten a los fallecidos por las catástrofes en cenizas, sin trascendencia eterna.

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