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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Humberto Rubín, un alabardero del dictador Stroessner

Nemesio Barreto (Paraguay)
Redacción
viernes, 29 de agosto de 2008, 03:03 h (CET)
“Yo soy progresista desengañado, y usted, tradicionalista arrepentido. Tenemos algo en común: el creer que todo esto es una comedia y que sólo se trata de saber a quien le toca mamar y a quién no”. Benito Pérez Galdós. Fortunata y Jacinta, 1887.

Como ya hemos señalado en “Periodismo y Servilismo” (Asunción, 2004), la cómoda postura asumida por la prensa ante la dictadura de Stroessner es hoy una de las historias más complacientemente contada. Y es curioso que así sea, pues salvo algunas excepciones, la prensa estuvo estrechamente vinculada al dictador. Y parafraseando a Warren Johnson habrá que decir que en Paraguay la primera víctima de la transición democrática fue la verdad. (Del discurso pronunciado en el Capitolio en 1917, por el senador norteamericano Hiram Warren Johnson (1866-1945), quien habría expresado que “la primera víctima de la guerra es la verdad” -the first casualty).

BENEFICIARIOS DE LA DICTADURA
Uno de los principales beneficiarios de la sanguinaria dictadura de Alfredo Stroessner, fue Humberto Rubín, quien ha dedicado en los últimos años un considerable esfuerzo tratando de borrar de la memoria colectiva su fama de "mendigo ingrato" y su muy provechosa vinculación con el régimen dictatorial. Según algunos memoriosos, excluyendo al Jefe de Investigaciones, Pastor Coronel y sus "macheteros de Santaní", el empresario periodístico Humberto Rubín es el que por más tiempo figuró en la lista de privilegiados de la dictadura. Entre otras cosas, debe a sus amigos "stronistas" de antaño la adjudicación de enormes extensiones de tierra, además de su propia radio.

NACIMIENTO DE RADIO NANDUTÍ
Radio Ñandutí era un emprendimiento conjunto del músico Teófilo Escobar, Humberto Rubín y del coronel Pablo Rojas, recaudador de Stroessner. Uno de los motivos de la apertura de Radio Ñandutí, que inicialmente se pensó llamar "Radio Excélsior", fue "apoyar la campaña electoral Stroessner Presidente, 1963-1968". Finalmente, el 29 de noviembre de 1962 el dictador Stroessner asistió a la inauguración de la radio, acompañada de su esposa, doña Eligia Mora de Stroessner. Por consiguiente, "Radio Ñandutí" es un emprendimiento que contó desde su origen con la bendición del general Stroessner. Entre los amigos de Humberto Rubín -en orden de aparición-, figuraban entonces el comandante Francisco Feliciano "Manito" Duarte (Presidente de la telefónica estatal, Antelco), Alejandro Cáceres Almada (locutor de la "Voz del Coloradismo") y su queridísimo tío Adán Godoy Jiménez (Ministro de Salud, 1969-1989). Sin embargo, queda para ulteriores comentarios "la larga era de paz y de progreso" que vivió la República durante los 29 años de armoniosa relación de Humberto Rubín con el dictador Stroessner.

Teófilo Escobar, músico y cantante paraguayo, autor de la canción Agüita Mansa, nació en asunción en 1924. Falleció el 16 de junio de 1993.

RUBÍN Y SUS "MICRÓFONOS DE ORO"
Efectivamente, en el séptimo aniversario de Radio Ñandutí, el 29 de septiembre de 1969, Stroessner dio luz verde para que el "Canal 9 de Televisión Cerro Cora" (propiedad de Gustavo Stroessner Mora) transmita desde el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social la entrega del "Micrófono de Oro" al doctor Adán Godoy Jiménez, nombrado ministro el 21 de agosto de ese año, "por ser el primer locutor que llega a Ministro". Además de querer congraciarse con el Ministro Salud, hay que señalar que Godoy Jiménez es tío de Gloria Godoy Montórfano, esposa de Humberto Rubín. Entre los "méritos" del ministro Godoy Jiménez no sólo figuraba el de ser locutor de "La voz del coloradismo" y de "Habla el partido colorado", sino también el hecho de haber demostrado una increíble crueldad como médico del Policlínico Policial, lugar donde se revivía a los torturados, para que la víctima no muriera antes de declararse comunista.

LOS MÉRITOS DEL MINISTRO GODOY JIMÉNEZ.

Humberto Rubín no tuvo inconveniente alguno en otorgar su "Micrófono de Oro" al doctor Godoy Jiménez, pese a los serios cuestionamientos que se le hacía en materia de derechos humanos. En este sentido, el capitán Hilario Ortellado cuenta en sus memorias la lenta agonía del preso Domingo Regalado Brítez, quien empezó a enfermarse un día de febrero de 1966 y que a los pocos días ya había perdido el habla. Sigue contando Ortellado "que el día miércoles 24 de agosto, el Secretario General de la Policía, Inspector Carlos Duria, vino personalmente a traer una nota remitida por el director del Policlínico Policial "Rigoberto Caballero" que decía que "de acuerdo al pedido formulado por la Jefatura se envía el diagnóstico del enfermo Domingo Regalado Brítez y que se trata nada más que de una bronquitis".

Este documento criminal estaba firmado por el Director del Policlínico Policial, Adán Godoy Jiménez.". El capitán Ortellado anota en su diario -jueves 2 de febrero de 1967- cuanto sigue: "Hoy, víspera de San Blas, tuvimos la noticia de la muerte de quien en vida mera nuestro compañero de martirio Domingo Regalado Brítez". Otro testimonio, igualmente desgarrador, es el de Heriberto Florentín Peña, quien señala a Adán Godoy Jiménez como el médico del Policlínico Policial que inspeccionaba a los torturados, pero sólo para que éstos no cometieran la ingratitud de morirse antes de declararse comunistas o culpables del delito que se les quería atribuir. Este desalmado es el Humberto Rubín verdadero, no el que desde su radio dicta cátedra de moral a los "hijos iluminados de la sombra". Un hombre sin escrúpulos, en cuyo prontuario de iniquidades figura el de haber premiado a nuestros verdugos.

DE MICRÓFONO DE ORO A MICRÓFONO DE LATA PLATEADA

Entre los laureados con el "Micrófono de Oro" estaba el Comandante de Transmisiones Francisco "Manito" Duarte, "por haber facilitado la transmisión desde Venezuela y Colombia de los partidos de fútbol de las eliminatorias del mundo". Nunca como en este caso es más aplicable el proverbio de "quien siembra vientos recoge tempestades", pues "el laureado Manito" integró después la "murga" que interferiría las transmisiones de Radio Ñandutí. También el Dr. Raúl Alfonsín fue premiado, pero tuvo menos suerte que los otros. El 21 de julio de 1990 le fue otorgado el "Micrófono de Plata", seguramente porque para Humberto Rubín el ex presidente argentino no reunía los méritos de sus ilustres predecesores.

EL DESPRECIABLE NEGOCIO DE LA "ADULONERÍA"

Los antiguos privilegiados de la dictadura, como Humberto Rubín y otros renombrados compañeros de ruta, son los que hoy deciden quiénes deben ir a la hoguera y quiénes están habilitados a compartir con ellos el palco reservado a los Dioses del Olimpo. Desde que el dictador decidió retirarle

su "patente de corso", Humberto Rubín pasó a la vereda de enfrente y después de la caída de Stroessner reivindicó para sí, el "don" de la infalibilidad, que hasta entonces estaba reservado exclusivamente al Santo Padre. Mucho antes de ponerse al servicio de Stroessner y de los gobiernos de turno, según puede verificarse en el archivo fotográfico de Montoya Correa Palacio, Rubín y otros caballeros del pasado practicaban ya la rudimentaria ecología de andar siempre detrás de las botas. Por ello, hay que tener muchísimo cuidado con estos corsarios, no sólo cuando confeccionan su lista de los que deben arder en la hoguera, sino también porque han reivindicado para sí el exclusivo derecho de encenderla.

RUBÍN, ANIMADOR DE LOS CUMPLEAÑOS DE STROESSNER

Humberto Rubín fue el eterno animador de los cumpleaños del general Alfredo Stroessner. Aún hoy se recuerda el kilométrico elogio que Rubín le dedicó al "Ilustre Jefe" el 3 de noviembre de 1979, en ocasión del gran Festival de Gratitud por la Paz, organizado por APA en el Estadio Comuneros. Stroessner ya llevaba más de 25 años en el poder, y de las brutales represiones internas se pasó a una multinacional del terror, con la "Operación Cóndor". Pero Rubín, tal como queda probado, seguía elogiando al dictador. Como único descargo de Humberto Rubín puede decirse que él nunca fue partidario del "servilismo voluntario". No. Él profesó siempre y fervientemente "la paraguaya teoría de las medias", cuya aplicación suponía siempre que la adulonería debía ser proporcional a la ventaja que se quería obtener.

CAJA COMPENSADORA
El "puñado de tierra" que no lograron los campesinos en décadas de lucha organizada, Humberto Rubín consiguió con la infalible receta de la adulación, que era la moneda de curso legal en aquellos años interminables de tranquilidad desesperada. El servilismo tenía abultados precios en las ventanillas gubernamentales. Tanto es así que, durante la prolongada dictadura de Stroessner, funcionaba una suerte de Caja Compensadora donde el servilismo y la adulación eran facturados a un precio sumamente razonable. De allí salían adjudicaciones de dilatadas extensiones de tierra, que favorecía a una selecta colectividad. Rubín, ambicioso y listo como el hambre, también empezó a explotar exitosamente el despreciable negocio de la adulonería. Conforme al expediente Rubín / Irala 1973, que contiene documentos sobre adjudicación de tierra, obrantes en el Instituto de Bienestar Rural, "el gran luchador" Humberto Rubín fue beneficiado por Alfredo Stroessner con 2.000 hectáreas de tierra en la localidad de Domingo Martínez de Irala, contrariando expresas disposiciones del Estatuto Agrario, Ley No 864/63. Rubín ciertamente no era ni fue nunca sujeto de la reforma agraria, pero para un privilegiado animador de los cumpleaños del dictador poco importaba ser sujeto de la reforma agraria. Por sus servicios a la dictadura, Humberto Rubín figuró en la lista de beneficiarios del dictador hasta bien entrada la década del ´80. De las tierras adjudicadas a Rubín quedan constancia en la Resolución No 862 del Instituto de Bienestar Rural, de fecha 25 de mayo de 1977. Ante semejante privilegio, cabe preguntarse: ¿Cuántos fueron los campesinos asesinados por reclamar la centésima parte de esta adjudicación?

RUBÍN DESCUBRE LA DICTADURA Y UN NUEVO NEGOCIO

Poco más de treinta años después de iniciada la dictadura, Humberto Rubín descubre que el general Alfredo Stroessner no era un demócrata, sino un "deslustrado déspota". Inmediatamente cruza a la vereda de enfrente para convertirse sin más trámites en un ferviente demócrata y en un cliente privilegiado de la “National Endowment for Democracy”, una de las tantas organizaciones que le proveía de miles de dólares a cuenta de su nueva convicción. Remar hacia la otra orilla estaba dando excelentes resultados, y desde 1986 Rubín pudo comprobar que ser "demócrata" era tan rentable como lo fue en otro tiempo el negocio de la adulonería. Decidido a explotar este nuevo rubro comercial, hace un curso acelerado de "demócrata", practica día y noche, hace dieta, baja de peso, y en poco tiempo acumula todas las virtudes “facturables” en ventanillas de ultramar.

DÓLARES PARA HUMBERTO RUBIN
A diferencia del propietario de "Radio Ñandutí", los campesinos siempre recibieron tortura y plomo por alzar su voz de valiente contra la dictadura y no hubo para ellos lluvia de dólares de la NATIONAL ENDOWMENT FOR DEMOCRACY (Freedom House), de donde en 23 meses "emigraron" meritorias sumas de dinero, alcanzando 342.000 dólares para Radio Ñandutí. Este fue sin duda el mejor negocio de Humberto Rubín, pues con este purificante oxígeno de dólares, era mucho más rentable tener la radio "Ñandutí" clausurada que abierta.

RUBÍN Y LAS VENTAJAS DE LA TRAGEDIA AJENA

El 28 de enero de 1968, dos semanas antes de las elecciones nacionales, fueron apresados Saturnina Almada y Alfonso Silva, quienes en orden de precedencia se convirtieron en los primeros presos políticos del "proceso democrático" que tanto elogio mereció por parte de Humberto Rubín (1969) y que la oposición rastrera se encargaría de legitimar en las farsas electorales del 11 de febrero de 1968. El dictador Stroessner no había hecho ninguna concesión en materia de derechos humanos. Y no sólo no hizo concesión, sino que a los centenares de presos políticos que llevaban ya años en las comisarías, se sumarían con el correr del tiempo otra cantidad tan grande de presos, a tal punto que en el mes de septiembre de 1976 se tuvo que habilitar como campo de concentración la antigua prisión de Emboscada.

OPOSICIÓN RENTADA PREFIERE RADIO ÑANDUTÍ

A principios del mes de febrero de 1977, dos dirigentes liberales eligieron la radio de Humberto Rubín para hablar sobre "la auténtica democracia que vive el pueblo paraguayo, gracias al constructivo gobierno del general Stroessner". Claro, después se supo el verdadero motivo de semejante elogio. El 18 de enero de 1977, llegaron apresuradamente al Departamento de Investigaciones los señores Fulvio Hugo Celauro y Serviliano Alonso Peralta, dirigentes del partido liberal (Archivo del terror, CDA, Libro P.34). Eran las 19:30 cuando el oficial de guardia, Dionisio Noldín Velázquez (uno de los torturadores que gozaba de impunidad) hizo pasar a los dos caballeros a la Oficina Pastor Coronel, Jefe de Investigaciones. Estos ilustres visitantes, hay que decirlo, ya no estaban dispuestos a alquilarse como en otros tiempos; estaban allí para venderse y para solicitar el laudo arbitral de Don Pastor Coronel para resolver las rencillas internas del Partido Liberal. El Jefe de Investigaciones resolvió las disputas entre liberales tal como se esperaba, es decir, a favor de Celauro y Alonso.

RUBÍN PREMIADO POR DOBLE PARTIDA
La complaciente historia que presenta a Rubín como un luchador insobornable contra la dictadura de Stroessner, es interesadamente falsa y cuya falsedad puede ser demostrada con hechos reales, actos y documentos. Por ello y en honor a la verdad histórica, hay que decir que este "verso" fue inventado, corregido y aumentado para que Humberto Rubín pudiera recibir el Premio "Pablo Iglesias" y el de "María Moors Cabot", y fundamentalmente para que pudiera recibir la plata dulce de la National Endowment for Democracy. Por último, Rubín fue sin duda alguna el opositor mejor rentado en los últimos años de la dictadura de Stroessner: a partir de octubre de 1986 a noviembre de 1989 recibiría un respetable promedio mensual de 14.200 dólares americanos.

El Informe de la National Endowment for Democracy (NED) 1987-1989

En 1987 Radio Ñandutí recibió de la NED 121.880 dólares “para la conducción de formas de orientación democrática con énfasis en la activa participación de la audiencia en su auditorio de 300 sillas”. Otros 92.400 dólares recibió de la NED para aguantar “las presiones gubernamentales”. Poco después recibió 86.900 dólares “para la compra de un nuevo transmisor”. A esto debe sumarse otros 41.000 dólares “para la publicación de libros”. Los clientes de la NED en Paraguay recibieron en conjunto 1.074.584 dólares entre 1987 y 1989. Del total citado, y en cifras redondas, Humberto Rubín recibió 342.000 de la National Endowment for Democracy (NED).

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