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Etiquetas:   Carta al director  

Política, Ley de Dios, democracia, anillos de boda y la mierda de la vida

Eamon Sheeran (Murcia)
Redacción
viernes, 29 de agosto de 2008, 03:03 h (CET)
Tiene suerte Miguel Rivilla de vivir en una democracia. Su carta defendiendo a Franco es de una bajeza que solo demuestra el nivel cultural que tienen algunos. Si Rivilla hubiera escito una carta así, pero en contra del generalissimo (G minúscula), se habría encontrado delante del infame T.O.P.

Me estoy dando cuenta que Siglo XXI se está convirtiendo en un tubo de escape para los pensamientos más nocivos; pensamientos que pertenecen a los que no toleran la libertad de expresión pero que, sin embargo, se aprovechan de ella para meternos, un día sí, y otra también, sus pensamientos decimonónicos. Ya tenemos nuestra ración diaria de D. Miguel Rivilla, y de también del preclaro D. Clemente Ferrer, que nos predica acerca de los anillos de la virginidad: "Clemente Ferrer (Madrid), El anillo de la virginidad" (CLEMENTE FERRER ROSELLÓ. Presidente del Instituto Europeo de Marketing, Comunicación y Publicidad; como le gusta firmar).

Acojona. ¿A qué sí? ¿No tiene otra cosa que hacer, siendo un hombre tan importante? Le podría sugerir a D. Clemente donde colocar los anillos dichosos. Pero sería inutil, porque lo más probable es que no se le quedarían fijos.

En cuanto a Aberasturi, hombre leal donde los haya, una solo discrepancia. Dice: "Prefiero mil veces esas cuatro palabras de Juan Antonio a la bobada ilusionante y mentirosa de que lo importante es participar." Hombre, depende cómo se interpreta. Yo sí creo que lo más importante es participar. La cuestión es dónde y por qué. Si participo en una competición en un país que impide la libre expresión, pues no. (Por cierto, eso elimina a muchos, ¿verdad?). Pero participar, con la sola ilusión de expresarse, física y mentalmente, lo mejor que uno puede y sin pensar en otra cosa que no sea el amor por el deporte, me parece magnífico. Pero debo admitir que soy de los tiempos de antes de los multinacionales, de los atletas de antes de la era de la publicidad: de los abnegados como Fanny Blankers-Coen, Ron Delaney, Herb Elliot, Pavo Nurmi, (todo menos "pavo"), Emil Zatopek, Abebe Bekila, Demisse "Mamo" Wolde, etc. y lo que ellos han significado para el deporte, entre otras cosas. Pero, en el fodo, Aberasturi tiene toda la razón; la vida es un mierda. Pura escatología.

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