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Etiquetas:   ¿Es sólo un deporte?   -   Sección:  

Así no

Miguel Cañigral
Miguel Cañigral
@mcanigral
jueves, 28 de agosto de 2008, 02:52 h (CET)
No sólo pierdes en el Santiago Bernabeu un trofeo que tenías ganado desde el momento que te adelantas el marcador con el gol de Silva y la expulsión de Van der Vaart te deja en superioridad numérica, sino que además dejas que te remonten cuando juegas con dos más, en un córner y después de una jugada de Robben, el único jugador que hizo algo en el Real Madrid y que no fuiste capaz de atar, aún jugando con dos más.

Además eres incapaz de dar dos pases seguidos contra un equipo en inferioridad, ni siquiera te atreves a utilizar las bandas y cansar a tu rival. Simplemente te olvidas de que estás jugando un partido y vuelves a quedar en ridículo, después de creer que una de las peores temporadas de la historia del club estaba olvidada.

Lo peor no es la derrota, ni la forma de cosecharla, sino contra quién. Los jugadores son profesionales y cobran miles de euros por pegar patadas a un balón, pero la afición sigue a sus equipos gastando su jornal y, muchas veces, su estado de ánimo depende de los resultados deportivos. Quizás es exagerado, pero la situación límite de esta sociedad nos obliga a buscar éxitos en la vida que ni siquiera son nuestros, son de otros, son de deportistas profesionales con los que simpatizamos y cuando hacen el ridículo, la afición también se siente ridícula.

El Valencia es un grande venido a menos en las últimas temporadas. Un equipo capaz de ganar ligas, mientras se desmorona por dentro. Pero es una plantilla herida en el orgullo, que trata de remontar el vuelo después de una temporada paupérrima. Sin embargo, el Valencia de la segunda parte contra un Real Madrid, no era nadie. Vimos unos jugadores en el césped que lanzaban lejos el balón cada vez que les llegaba a las botas, incapaces de reaccionar y hacerse dueños del balón cada vez que Iturralde González les acercaba un poquito el trofeo de la Supercopa.

Perder contra el Real Madrid es doloroso para la afición. En Madrid están la mayoría de medios de comunicación, existe un enorme complejo de inferioridad de las ciudades del litoral frente a la capital de España. Si se pierde contra el Real Madrid, no sólo se entera toda España, sino todo el mundo y si haces el ridículo, lo haces ante todo el mundo. Y no sólo eso, sino que además le das alas a un equipo que no necesita suerte, porque la lleva incluida de serie y dejas que medio mundo hable de lo heroico que fue un equipo, cuando el Real Madrid no hizo nada del otro mundo, sólo pasar el balón a Robben y esperar que él marcase.

El Valencia no puede regalar la Supercopa porque la necesita más que los blancos. Así es y así será siempre. Casi jugaron mejor contra once que contra nueve. Algún aficionado ché me ha contado que le gusta pensar que Schuster tenía pensada la estrategia de jugar con dos menos para desarbolar el sistema del Valencia, basado en jugar contra once. Pues eso, quien no cree es porque no quiere.

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