Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Medalla de Plata, Orgullo de Oro… y Pekín 2008

Ben Tanosborn
Redacción
viernes, 29 de agosto de 2008, 03:20 h (CET)
El domingo pasado desperté ante un día prometedor en este bendito Noroeste del Pacifico (EEUU) y a la misma hora, mas o menos, en que los JJOO se clausuraban en Pekín. A dieciséis horas de retraso, u ocho de adelanto, si echamos a un lado el meridiano de Greenwich, mi curiosidad estaba enfocada en una sola cosa: el resultado del partido de baloncesto entre EEUU y España que ocurriera tres horas antes. Y acostumbrado como estoy a obtener mis noticias “en vivo”, y preferiblemente sin filtrar, acudí a las paginas digitales de Marca, el diario de deportes mas leído en España.

“Medalla de plata, orgullo de oro” leía el titular… y eso me decía que debió haber sido un partido reñido en el que el “Equipo Redentor” había logrado su oro después de aquella medalla de bronce “embarazosa” en el 2004 en Atenas. Aparentemente, los jugadores españoles habían dado una inesperada dura batalla que terminó felizmente para ambos contrincantes… los yanquis ganando su oro, y los españoles con su honor dorado, y medalla de plata, después de un gran partido. Claro que en los comentarios tanto de periodistas como de lectores españoles encontrabas la consabida estela de patrioterismo barato en la crítica de cómo el arbitraje favoreció a los norteamericanos; aunque debo de reconocer que, después de ver el partido en repetición esa tarde, muchas de las decisiones arbitrales lucían desde controversiales a reprochables.

Sea como sea, el patrioterismo sigue vivito y coleando, no solo aquí en EEUU sino por todas partes. Por dos semanas, una buena parte de lo que leí en la prensa referente a los JJOO, tanto domestica como extranjera, tendía a exaltar a los locales al mismo tiempo que negaba merito a los demás que competían. Caso tras caso de este patrioterismo enfermizo se me ponía enfrente según circunnavegaba el globo de periódicos, desde China a Australia a Argentina a Brasil a EEUU y una buena parte de Europa, así como Rusia. Orgullo patriotero casi siempre estuvo en vigor, a veces desbordándose en inmadurez y falta de juicio.

Hace cuatro años, y como post-mortem de los JJOO en Atenas, mi columna denunció el falso orgullo exhibido durante la competición, tal basado mas en ignorancia patriotera que en merito obtenido por los contingentes de atletas de las naciones mas importantes que competían por “prestigio político”. Obviamente, si el medallero hubiese sido medido contra un Standard de producto bruto y población de esas naciones, las mas poderosa, como EEUU, no hubieran quedado muy bien, y los éxitos mas grandes serian de naciones sin grandes pretensiones, como las caribeñas (Bahamas, Barbados, Cuba, Jamaica y Trinidad & Tobago).

Esta olimpiada no fue muy diferente de las anteriores, y este enfoque al medallero por naciones, no hizo otra cosa que pasar el testigo de Norteamérica a China, aunque EEUU recurriera a “su forma” de medir el éxito dando igual peso a las medallas de oro, plata o bronce, en vez de otorgar la apropiada relevancia al oro que se da en otras partes del mundo.

En cuanto a los 40.000 millones de dólares que China gasto preparando los JJOO, una buena parte de ello en instalaciones deportivas a nivel optimo, tal suma puede que aparente pretensiones políticas y dominantes para una nación aun emergiendo de un mundo en desarrollo y con una población cuádruple a la norteamericana. Pero ese era precisamente el mensaje que China quería mandar a todos aquellos mas allá de sus fronteras de forma cortes pero profunda. Esta oportunidad en deportes fue perfecta para decirle al Occidente que su preponderancia en gran parte del globo, incluyendo África y Asia, algo que ha estado ocurriendo por medio milenio, está llegando a su fin. La hora de China ha llegado; ya está aquí. Y también la de Rusia; y en esta próxima generación la de India, y media docena de países mas que están entre bastidores.

En contraste a los problemas económicos que las olimpiadas traen a ciudades como Atenas, Sydney y otras mas en el pasado, este dinero estuvo bien destinado… y ciertamente asequible, y accesible, para una China resurgente.

Esta mañana leí un breve comentario que Fidel Castro escribió para Cuba Socialista sobre el tema de estos juegos olímpicos en Pekín, donde básicamente pide que todos pongamos a estos JJOO en un contexto apropiado cuando probablemente el 80 por ciento de los pueblos del mundo ni tienen instalaciones deportivas adecuadas para practicar, ni una verdadera oportunidad de competir. Y cuando pones tu ábaco para sumar a todos esos que viven en ese “mundo económicamente sumergido”, del que tristemente no les vemos emerger, ese porcentaje parece dar en diana.

¿Queremos con ello decir que los JJOO no son sino un desfile estrambótico para una quinta parte de la población mundial? ¡Ni tan siquiera! Quizás varios miles de atletas de categoría superior, y sus patrocinadores corporativos, se beneficien con esta gran exposición de destreza, pero pocos más. En las naciones ricas, deportes son en gran parte tan solo espectáculos donde sus pobladores no practican el deporte, tan solo lo ven, por lo general por televisión… y generalmente añadiendo a su obesidad.

¡Enhorabuena China! Ganas por puntos aunque solo sea en deportes. Pero nos preguntamos… ¿intentaran lo mismo con las artes, la educación y la condición humana? Mejor para ellos si lo intentan y lo logran; y de ser así, quizás lo relevante en cuanto a derechos humanos – su aceptación a la crítica y cambio – les pondrá merecidamente como país-modelo de forma aceptable al resto del mundo.

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris