Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Cambio climático o fraude progresista?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 28 de agosto de 2008, 02:48 h (CET)
¿Saben ustedes que el año 2007 fue el más frío de esta década y que el enfriamiento se acelera en este 2008? Según la Organización mundial de Meteorología el primer semestre del año 2008 ha sido el más frío de los últimos 5 años. Y ¿saben ustedes que los alarmistas, estos ecologistas que tanto ruido meten y que vaticinan catástrofes para el futuro, pronosticaban exactamente lo contrario? ¿Recuerdan al señor Al Gore, aquel millonario que cobraba fortunas para dar conferencias y proyectar su documental “Una verdad incómoda”? Si señores, un sujeto que posee minas de cobre contaminantes y que gastaba en su casa más electricidad que todo un pueblo; pues este señor, según informes recientes, nos estaba tomando el pelo. He tenido ocasión de leer, recientemente, unos interesantes artículos publicados en varios medios que vale la pena que comentemos.

El famoso IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) depende de la ONU y, al parecer, ya son varias las denuncias de ex–miembros de esta organización que aportan documentación científica (IPCC: sesgando el clima) en la que se aportan pruebas de que el CO2 no provoca el calentamiento global. El científico canadiense S.MacIntyre ha demostrado que “el calentamiento se ha congelado en los últimos años a pesar de que la concentración de CO2 sigue en aumento”. Kerry Emmanuel que, en el 2005, publicó, en la revista Nature, que la intensidad de los huracanes a lo largo de los últimos 30 años estaba relacionada con el aumento del calentamiento global. Después de tres años ha rectificado, admitiendo, en un nuevo informe, que el creciente poder destructivo de los huracanes “no tiene mucho que ver con el cambio climático” o bien, “los modelos que emplea el IPCC no reflejan la realidad” y añade: “los modelos econométricos empleados por el IPCC de la ONU” difieren de “la realidad que nos está mostrando la naturaleza”. Vicent Gray, miembro del IPCC, denuncia que los informes de dicha organización son en realidad “una gran mentira” y que en ella se “manipulan los datos científicos”, al objeto de borrar cualquier evidencia de que el calentamiento se debe a procesos naturales.

Es evidente que la ONU, un organismo que desde que fue creado ha venido adoleciendo de credibilidad y que no es más que un instrumento manejado por fuerzas económicas, ya ha demostrado, a través de determinadas comisiones, su evidente subordinación a mafias progresistas y a influencias de la masonería. (Ejemplos los tenemos en sus campañas a favor del aborto, apoyando el control del aumento de la población, en contra de la iglesia y a favor de la libertad sexual); está empeñada en crear una atmósfera de intranquilidad entre la población mundial, encaminada a achacar a las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) la culpa del supuesto calentamiento global, en un intento evidente de atacar el desarrollo industrial de las naciones. Se acusa a la ONU de contratar para la IPCC sólo a científicos favorables a sus tesis y de haber dejado reducido el IPCC a un grupo de burócratas y funcionarios encargados de desacreditar al, cada vez más numeroso, grupo de científicos que no admiten que el calentamiento global sea cosa de los GEI sino que se debe a otras causas, entre ellas, los fenómenos naturales.

La realidad es que en 1895 el químico sueco Svante Arrhenius anunció un calentamiento progresivo de la Tierra, pero su teoría fracasó porque la tierra se fue enfriando durante 15 años consecutivos. En 1938, esta vez fue, Guy Steward Callendar, quien revisó esta teoría en 1938.pero ocurrió que entonces la Tierra se enfrió durante cuatro décadas. A partir de entonces los ciclos naturales del planeta comenzaron a elevar las temperaturas de nuevo lo que dio lugar a que los ambientalistas insistieran de nuevo en sus catastrofismos, hasta que la ONU, en su conferencia sobre el Clima celebrada en Rio de Janeiro en 1992, aceptó sus teorías.

Lo curioso de todo este proceso es que, al parecer, el gobierno español encabezado por el señor Rodríguez Zapatero, todavía no se ha dado cuenta de lo que está ocurriendo o, es muy posible, que no quiera aceptar que están equivocados, porque piensa que la teoría de la protección del medio ambiente favorece sus campañas antiglobalización y permite a las izquierdas atribuirse el mérito de erigirse en los “salvadores de la humanidad”. No obstante, cuando se sacan de madre las cosas, cuando se abusa de la demagogia y se exageran los efectos perniciosos de los GEI, se corre el riesgo de que muchas empresas que están dando trabajo a miles o cientos de miles de empleados no puedan asumir los costes de las carísimas instalaciones que se precisan para evitar que dichos gases se disuelvan en la atmósfera. Por consiguiente, el hecho de que, a estas horas y precisamente en la situación económica por la que estamos atravesando, nuestros políticos, encabezados por el PSOE, olvidándose de que durante los ocho últimos años no ha habido calentamiento global, persistan en insistir en ello como ha hecho recientemente el señor ZP al afirmar que “centrará la acción del gobierno sobre el eje de la lucha contra el calentamiento global”. Pero señor Zapatero ¿de qué calentamiento nos está usted hablando? Aplíquese usted a temas más inmediatos, a problemas inminentes y a gastos más productivos y déjese de mostrarnos monstruos apocalípticos ni querer hacerse pasar por el Amadís de Gaula de la defensa de la naturaleza.

Es como si a uno, que lo van a ajusticiar al día siguiente, alguien le vaya a amenazar con que si no paga una deuda lo van a desahuciar de su vivienda en seis meses. Nunca he creído en estos profetas de catástrofes, nunca los anunciadores del fin del mundo han acertado en las sucesivas fechas para las que lo han anunciado y me temo que no vamos a ser los humanos con emisiones de GEI quienes acabemos con nuestro planeta, antes bien, y esto sí que es bastante más probable, vamos a ser nosotros mismos quienes con nuestras guerras, con nuestras enfermedades, con nuestros vicios contra natura y con nuestros insaciables apetitos le demos la puntilla a nuestra estancia, como raza dominante de la Tierra, cediendo tal honor, con toda probabilidad, a los insectos que no son tan inteligentes, tan grandes ni tan fuertes, pero su propio instinto los hace evolucionar para acabar por ser los dueños del planeta. Y si no me creen y piensan que estoy loco, ¡allá ustedes!

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris