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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Se acabaron los JJOO

Mario López
Mario López
jueves, 28 de agosto de 2008, 02:48 h (CET)
Si los Juegos Olímpicos pueden aportar algún dato sobre la marcha de un país, tendremos que decir que España va bien o, al menos, que no va mal. 18 medallas en un país más bien pequeño como el nuestro, con una población de cuarenta y seis millones de personas, es una buena cosecha. Tocamos a unos dos millones y medio de españoles por medalla. China, que es la campeona de estos juegos, toca a trece millones por medalla. O Estados Unidos, que es la primera potencia mundial en todo menos en sentido común, toca a unos tres millones de yanquis por medalla. Así que en lo tocante al MID –Medallero Interior Bruto- estamos mejor que el gigante asiático y que los amos del Universo. No está nada mal.

Por el contrario, los resultados obtenidos por los países de Hispanoamérica son, de todo punto, desalentadores. Entre todos suman treinta y nueve medallas –la mitad de Cuba-. Bolivia no consiguió ni una y una es la medalla que se han llevado a casa Venezuela, Chile y Ecuador. Una de dos, o nuestros queridos hermanos americanos pasan olímpicamente de los juegos del mismo nombre o, de ser real el indicador de mi recién estrenado MID, están lejos de nuestro nivel de desarrollo. Habrá que hablar con ellos, a ver cómo nos arreglamos para cambiar este estado de cosas.

Bueno, sea lo que fuere, el caso es que los juegos han concluido y el conjunto de la ciudadanía –como nos gusta llamarnos últimamente y la verdad es que mola mazo, que diría Camilo Sesto- volvemos a nuestra más vegetativa vida anterior, a puertas de la inmediata depresión post vacacional que ya nos está acechando unos metros más allá del querido portal de nuestra casa. Ay, qué vida llevamos, de renuncia, austeridad y sacrificio, que diría mi heredero universal. Pero no debemos dejarnos vencer por el desánimo, el abandono o la desazón. Aprendamos de nuestros jóvenes atletas que nos acaban de brindar, con una generosidad infinita, el colosal espectáculo de la lucha sin cuartel por alcanzar la gloria. Gloria que da ver lo bien alimentados que están nuestras ciraturas y lo libérrimas que se muestran. Al final va a tener razón el padre Lobo –el cura republicano amigo de Arturo Barea- cuando decía que aunque ellos nos ganaran la guerra, nosotros teníamos ganado el futuro. Ya digo, 18 medallas están bien para este país de cuarenta y seis millones de habitantes, que ha superado experiencias tremebundas y hoy se pasa el día discutiendo acaloradamente sobre su convivencia ¿Existe mejor prueba de que nuestra democracia goza de una excelente salud? Pues sigamos así, que no hay crisis que pueda con nosotros. Salud.

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