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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Señor Carrillo, ¡chitón!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 27 de agosto de 2008, 07:05 h (CET)
No soy precisamente un simpatizante político del señor Gallardón del PP, pero cuando he leído unas declaraciones de Carrillo en el País, en las que este inefable nonagenario parece que piensa que el Partido Popular del señor Rajoy hubiera sido más aceptable si, a la cabeza del mismo, hubieran puesto al señor Gallardón; como si, con ello, pensara que el señor alcalde de Madrid iba a comulgar con sus mismas ideas. Esto sería tan absurdo que no me queda más remedio que desilusionarle, porque el viejo comunista me temo que ya no ve más lejos de sus narices. El señor Gallardón es una persona ambiciosa, quizá demasiado escorado a pactos con sus adversarios políticos y un poco fuera de la realidad del país, pero de esto a que pueda comulgar con los mismos principios que sustenta un sujeto como Carrillo hay un abismo insalvable; empezando porque el señor Gallardón es todo un caballero y sobre su honradez e integridad no cabe ninguna duda cosa que, por otro lado, es imposible de reconocerle al señor Carrillo.Y es que da la sensación de que este camafeo de la Guerra Civil haya perdido por completo la memoria de lo que fue su participación en los sucesos que precedieron a la confrontación de 1936 y los que siguieron al inicio de las hostilidades entre la República y los Nacionales de Franco.

Claro que, el antiguo jefe de las Juventudes Socialistas cuando, ahora, dice cosas como que la actitud del PP es de “echarse al monte sería lógica de un enfrentamiento civil en España”, pero “ por fortuna hoy no hay un ejército que se pueda sublevar como en 1936” o que el PP no ha aceptado la derrota electoral poniendo en duda determinadas investigaciones del Gobierno ( 11 M); parece que se olvida de su propia biografía o, lo que podría ser aún peor, y es que piense que puede engañar, impunemente, a la ciudadanía debido a que la Guerra Civil, en la que él desempeñó un importante papel como miembro del PC, concluyó hace casi setenta años. Sin embargo, todavía quedamos los que, aunque casi niños, tuvimos ocasión de vivirla muy de cerca y de conocer de fuente directa algunas de las “hazañas” de este individuo, que hoy se dedica a predicar lo que no cree y a darse golpes de pecho como si, en su vida, no hubiera matado una mosca. Lo peor del caso es que no fueron moscas lo que se dedicó a eliminar en el Madrid rojo, a partir del 9 de noviembre de 1936, cuando el Gobierno de la República estaba exiliado en Valencia y él formaba parte de la Junta de Defensa de Madrid al mando del general Miaja.

Debo hacerle memoria, porque, al parecer, no quiere acordarse de que entonces el era el Consejero responsable del Orden Público en la capital de España y que por una orden firmada de su puño y letra, se comenzaron las “sacas” de prisioneros de derechas de la Modelo, San Antón y de la cárcel de Porlier; superando un total de más de 2.000 personas. El señor Carrillo lo ha venido negando, atribuyendo las matanzas de Paracuellos del Jarama a bandas incontroladas pero, posteriormente, ha quedado probado que no fue asi. Él mismo, en una entrevista con el historiador Gibson, reconocía: “El día 8 (noviembre) ya no había eso (bandas incontroladas) porque, repito, esas policías paralelas habían desaparecido”. Un miembro de la Comisión de Interrogatorios, creada por Carrillo, declaró sobre las propuestas de denegación de libertad: “dichas propuestas era resueltas por el Consejero de Orden Público (el señor Carrillo) que se encargaba de la resolución final”. Fueron fusilados unos 400 de San Antón; de Porlier más de 318 y de la Modelo ascienden a 970. Todos ellos masacrados sin juicio por los comunistas de Carrillo, ¡cómo para que ahora venga a hacer de moralista y a darnos lecciones de ética¡

Conviene señalar que él, a las órdenes de Largo Caballero, fue uno de los que, con sus Juventudes Socialistas tuvo una intervención destacada en le Revolución contra el legítimo Gobierno de la República (legítimamente constituido por miembros de la derecha que ganaron las elecciones de 1933) de Octubre de 1934. Una revolución armada que empezó en Asturias y Cataluña y tuvo que ser sofocada por el ejército de la República, aunque se puede decir que, desde entonces no cesó la violencia en distintos puntos de la Península hasta el estallido de la Guerra Civil el 18 de julio de 1936.

Y este viejo caduco, ahora, cuando piensa que nadie le recuerda de su etapa de matón, se queja diciendo que el PP no ha sabido digerir la “derrota en las elecciones del 2004”. Mayor cinismo es incomprensible. En todo caso, si existe una persona en España que tenga que estarle más agradecida a la derecha ésta es, precisamente, Santiago Carrillo. Tuvo que ser la derecha del antiguo gobierno del General Franco la que se tragara su orgullo, se embaulara todos los muertos del Jarama y se olvidase del comportamiento del PC y del señor Negrin –cuando vendieron España a los bolcheviques a cambio de que los protegiesen de Franco y los admitiesen, a cuerpo de rey, en la antigua URRS del señor Stalín. Allí el señor Carrillo y la Pasionaria ( Dolores Ibarruri)), olvidándose de los que tuvieron que huir por la frontera francesa para ser internado en campos de concentración; continuaron intrigando contra el régimen de Franco protegidos por los patriarcas bolcheviques – para atenerse a la “razón de Estado” que aconsejaba una gran reconciliación entre todos los españoles. En caso contrario el señor Carrillo debía haber sido arrestado y condenado a la pena capital, que era el castigo que imponían los tribunales militares a los asesinos y traidores a la patria.

Sin embargo, aquí le tienen tan Pancho, viviendo desahogadamente, circulando por la calle como un De Juana cualquiera y sin temor alguno de que los deudos de aquellos que fueron asesinados bajo el periodo de Jefe del Orden Público en Madrid, le descerrajen un tiro porque, afortunadamente para él, son personas decentes que respetan el Estado de Derecho. Sólo un añadido. Este sujeto fue cesado de su puesto por el Gobierno de la República forzado por la polvareda internacional que produjo el conocimiento de los asesinatos de Paracuellos del Jarama. Para que luego vengan algunos pretendiendo reescribir otra Historia de España en la que sólo se contabilicen los muertos de la represión franquista. Por otra parte, ¿es que hay alguien que dude de que, si hubieran ganado los comunistas, no se hubiera producido una escabechina general, vistos los antecedentes de lo que hizo Stalin con los propios revolucionarios que le ayudaron a auparse en el poder? Solo los profesionales del engaño y la tergiversación pueden sostener lo contrario.

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