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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Quemando etapas

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 25 de agosto de 2008, 21:52 h (CET)
Estamos demasiado acostumbrados al primer punto de vista, a la primera impresión. Debido a esa fuerte tendencia, muchas veces echamos el ancla en esa fase y no pasamos de ahí. Los hombres, los seres vivos y la materia, suelen considerarse bajo planteamientos sencillos y clásicos; como entes establecidos y archiconocidos. Sin embargo, los conocimientos evolucionan a ritmos frenéticos, se multiplican los misterios y los horizontes se abren a cambios impensados; logros, riesgos e INCERTIDUMBRES, en una mezcla heterogénea.

No hace tanto que hablábamos de la técnica con esa mentalidad referida a los artilugios o maquinarias. Asistíamos a una conversión tecnológica progresiva y acelerada. Nuevos inventos y ampliación de posibilidades o riesgos. Alargamiento de la vida, con grandes logros encaminados hacia el control de las enfermedades. Unas comunicaciones en expansión radical, en desplazamientos y en transmisión de datos informativos. Así como a nivel de los procedimientos industriales y físico-químicos. En esas estábamos, cuando surgen transformaciones que se cruzan con otras circunstancias antropológicas. A poco que nos fijemos, ese asombro continuo por la técnica ha quedado anticuado, ha sido sustituído por otras DIMENSIONES, que trato de esbozar hoy. Los aparatos van quedando como mamotretos de otros tiempos. Intentemos acercarnos a esas nuevas dimensiones.

Aquello de un conocimiento más profundo de las cosas, ha devenido en una persecución de diversos saberes, sí; pero, dando una sensación preocupante, la de un objetivo primordial para control y dominio. Si algo no sirve para esa imposición, no interesa. Como consecuencia lógica, todo esto deriva en una fuerza global regidora. Se desechan todas las minucias particulares, el gran montaje es la única causa. Lo propio de la ciencia era su carácter subversivo, de oposición a las supersticiones y mandangas. Sin embargo, a nivel mundial, las renovadas tecnologías se instalan como DOMINACIONES poderosas. ¿Una nueva superstición? Sus inmensos poderíos, incrementan sus posibilidades intervencionistas sobre las diferentes facetas del hombre. Las grandes decisiones sociales se enmarcan de lleno en los planes de gestión -¿Manipulación?-. Partimos de unas inteligencias orientadas hacia la ayuda y progresión comunitaria; tan exitosas, que extendidas globalmente sus influencias, llevan camino de ser un nuevo determinismo absolutista. Con el consentimiento imbécil del gran número de sufridores.

Las nanotecnologías se introducen por rendijas insospechadas; sus avances se aplican en las áreas biológicas, como en el terreno de la información, transportes o investigaciones. Introduce factores de intensa inestabilidad, con grandes variaciones y la consiguiente dificultad para consolidar unos criterios. Todo es cambiante y sometido a complejas INFLUENCIAS simultáneas. Esto contribuye a la inseguridad reinante, sobre todo, a la hora de plantarse ante los pretendidos dominadores. Es decir, inseguros e impedidos, para un digno ejercicio como ciudadanos responsables.

Las investigaciones se realizan con procedimientos liberados, poco proclives a ser controlados. Los criterios rígidos ya no ejercen y los menos firmes se convierten en anécdotas que pronto son arrumbadas. Entre los estudiosos se plantean inquietudes o dificultades de nomenclatura, que reflejan esa ausencia de conceptos nítidos. Se duda con los conceptos de “viviente”, “vida” o “vida parcial”; por que los métodos permiten esas diferencias, unas células mantenidas convida, no son un ser vivo en plenitud. Con los denominados fines de la investigación, algo así como que “lo exige el guión”, se autorizan auténticas QUIMERAS biológicas; quizá fuera más apropiado etiquetarlas de monstruosidades. Qué calificativos alternativos si no, para embriones “hombre-animal” y otras asociaciones. Se llaman avances técnicos y países avanzados, con autorizaciones de esa pinta. El criterio dominante de la utilidad, no parece suficiente, ante unos funcionamientos poco propensos a la transparencia de sus actividades. Si lo dejamos en quimeras, quizá permanezcamos entrampados en un amasijo viviente.

En estos entramados quiméricos, el asombro es continuado, cada nueva publicación supera a la anterior en AVANCES increíbles. Las células germinales y los gametos, cuando parecía que los conocíamos, son superados por los “neogametos”; se reprograman células de diversas procedencias para reconvertirlas a esas funciones. Hay partículas víricas reactivadas, genética de virus y bacterias; siembran las investigaciones de elementos polifacéticos muy activos. Leferberg habló en su momento de “Exobiología”, creando formas con cierta vida, a partir de materias inanimadas. Se introducen los términos de la inteligencia artificial, con influencias que buscan una aproximación a las emociones. Nos perdemos en esas ramificaciones.

Las dimensiones han alcanzado unos calibres de tal magnitud, tan inmensos; que no es suficiente con un infinito. Puis-Vergès y otros científicos, insisten sobre los programas hacia el PEQUEÑO INFINITO, espacio de los genes, proteínas, partículas, ondas y vibraciones; con unos potenciales aún mayores de cara al futuro. Cuando ahora decimos materia, no significamos la misma idea de hace años, como tampoco la palabra hombre ofrece las dimensiones anteriores. Así mismo, el GRAN INFINITO, sigue reclamando unas ampliaciones sin mesura. Pierde su sentido eso de la última etapa o el último conocimiento. ¿Dónde situaríamos esos límites? Resulta curiosa la poca relevancia de la globalización, cuando emergen estos planteamientos con hambre de infinitos. ¿De qué hablamos? De quimeras vivientes, pasamos a hombres más o menos atravesados, a unos ambientes viscosos. ¿Todo unido? ¿Rupturas? ¿Continuidades? Encima, hay de todo; la confusión tiene el ambiente de cara.

Cómo perseguir y comprender a un modesto reguero de pensamientos reposados; la complejidad dibuja caminos de imprecisión, oscilaciones, campos ilusorios, inseguridad y desconfianzas. Estamos presos en los mencionados infinitos. Desaparecieron multitud de referencias, llamémoslo nanomundo, inmensidades cósmicas, ondas cuánticas o fondos del pensamiento. El citado Puis-Vergès menciona el interés de una CARTOGRAFÍA de los enunciados, por que sin un mapa adecuado, mal podremos ubicarnos y movernos con un cierto sentido.

Los conocimientos devienen con frecuencia en unas panorámicas ilusorias, poco convincentes. Por aquí, por allá, la ebullición no cesa. Si contamos con la razón, intuiciones, emociones y alguna cualidad intelectual; si realmente somos o representamos algo; si discurrimos por avatares en pleno desarrollo, con grandes intercambios y facetas; quizá no queramos convencernos de la apasionante realidad, insegura, pero fascinante. Frente a las construcciones colosales, a pesar del paripé de unos, la prepotencia de otros y la acumulación de indolentes; la cartografía sIgue apuntando, tozuda, hacia los infinitos y la dignidad de las RESPUESTAS

Quemar etapas, simplificar demasiado, no es más que una fantasía sin sentido. La navegación por los diversos infinitos es una realidad insoslayable.

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