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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Ópera en el patio de armas

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 25 de agosto de 2008, 13:49 h (CET)
EL pasado día 16 nos acercamos hasta el Castell de Santa Florentina en Canet de Mar, cerca de Barcelona. Se clausuraba el X Festival de Música Clàssica que cada año tiene lugar entre las históricas piedras de aquel recinto remodelado hace un siglo por el arquitecto modernista Doménech i Montaner. Cada verano Nené Hartmann abre su casa a los aficionados a la música que tienen la suerte de poder escuchar a la luz de la Luna a algunos de los mejores intérpretes de la música clásica. Ese día tenía lugar el último de los conciertos organizados, como cada año, por Carlos Hartmann, concierto dedicado a Puccini con motivo de ciento cincuenta aniversario de su nacimiento y en el que entre el intenso olor de los jazmines y una Luna llena y en eclipse pudimos escuchar diversas piezas del compositor italiano en las voces de las sopranos Beatrice Marconi y Maribel Ortega, del tenor Oscar Marín y del barítono Joon Hoon Heo todos ellos acompañados de manera magnífica al piano por el maestro Ricardo Estrada alma musical de estos conciertos.

Después de los bises y de muchos minutos de aplausos de un público entusiasta Nené, y Carlos y su esposa recibieron en los amplios y elegantes salones del castillo a sus invitados entre los que tuvimos la suerte de estar. Entre las caras conocidas María José Coll, prestigiosa psicóloga forense palentina pero afincada en Zaragoza, y su marido Moncho, el pintor Joan Pere Viladecans acompañado de su esposa y su hijo adolescente y que ya apunta maneras en el mundo musical, Victoria Ricart dueña del hotel Colón de LLavaneras acompañada de su esposo y Álvaro de Marichalar y su madre la condesa de Ripalda. Con todos estos invitados y la anfitriona, vestida con un maravilloso modelo de Valentino en tonos plateados, estuvimos departiendo en una terraza situada en lo que debían ser las almenas del castillo hasta altas horas de la madrugada y especialmente, entre canapé y canapé y copa y copa de cava, con Álvaro de Marichalar y su madre, toda una señora, que nos hablaron de su preocupación por el proyecto “Salvemos Numancia” con el que, junto con miles de sorianos, intentan salvar de la voraz piqueta destructora esta parte del patrimonio cultural español a la que ahora desde la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Soria quieren dar un feroz mordisco con la excusa de construir un polígono industrial, aunque según Álvaro de Marichalar lo que quieren es construir una nueva ciudad, el nombre del proyecto, “Soria II”, ya lo da a entender. La familia Marichalar está claro que defiende sus intereses pero también están defendiendo un patrimonio que es de todos y que ellos han estado cuidando durante años, para ello, y si es preciso, la señora Condesa de Ripalda está dispuesta a llegar hasta las más altas instancias, incluso a entrevistarse con el Presidente Zapatero si fuera necesario.

Las horas transcurrían placidamente entre charla y charla ante la atenta mirada y la exquisita atención de esa excelente anfitriona que es Nené Hartmann, e incluso los cantantes se añadieron a la tertulia interpretando “a capella” y copa de cava en mano el conocido “Brindis” de La Traviata ya que aunque la noche era de Puccini no podía faltar este toque verdiano. Con las primeras luces del alba llamando a la gruesa puerta del castillo dejamos el mismo y a sus moradores entre los que, según Nené, hay un pequeño murciélago que a modo de vampiro casero sobrevuela las estancias.

Y de un castillo con aires musicales nos vamos a hablar de una dama que posee más de uno, Cayetana, Duquesa de Alba y Grande de España, que, según algunos, quiere volver a matrimoniar, y es que esta dama va del tálamo nupcial al tablao flamenco como ustedes y yo del comedor de casa a la salita del televisor. La señora duquesa, ella como es tan sencilla prefiere que la llamen Cayetana, siempre ha sido muy liberal en materia de amores, todavía adolescente se enamoró de un torero, matrimonió más tarde con el hijo de los Duques de Sotomayor y después de enviudar de éste pasó de nuevo por la vicaría del brazo de un ex sacerdote, jesuita para más señas. Y ahora, pasados los ochenta años de edad, dicen que en unas semanas volverá a los altares del brazo de un señor que trabaja de funcionario y es chamarilero en sus horas libres, para Cayetana no hay fronteras en el amor, ¡qué bonito¡ Todos sabemos que la duquesa ha hecho siempre su santa y noble voluntad y que es muy capaz de volver a casarse pero cuando el verano es parco en noticias de la víscera algunos medios acostumbran a liarse la manta a la cabeza dando exclusivas que nunca llegan a feliz término pero que durante unos días les sirven para hinchar el “share” y la cuenta de resultados. Sólo el tiempo dirá si el humo blanco del “habemus boda” planeará sobre los cielos de los palacios de Liria o Dueñas, o si este verano Cayetana de Alba y sus catorce títulos de Grande de España han sustituido a esa serpiente monstruosa del Lago Ness que cada año aparece en los medios de comunicación y que todavía nadie ha visto. Como soy partidaria del amor y éste puede llegar en cualquier momento y a cualquier edad me gustaría que la noticia de la boda de la Duquesa de Alba llegara a buen fin, prefiero las aristócratas con un cierto toque plebeyo como Cayetana que no las estiradas condesas y duquesas tan al uso en nuestra nobleza.

Estos días la princesa Letizia ha estrenado nariz. Como, al parecer, no respiraba bien los médicos de Zarzuela aconsejaron una operación para arreglar el principesco tabique nasal cuya desviación acarreaba pequeños problemas a la Princesa de Asturias a la hora de respirar. A la vista de las fotos de ayer y de hoy observo que a Letizia su anterior nariz le confería una fuerte y dura personalidad, pero ahora en estas fotos de la nueva nariz veo una Letizia cuya expresión queda mucho más dulcificada. Los cirujanos plásticos suelen comentar que la mayoría de sus pacientes achacan este tipo de intervención, muy dolorosa por otra parte, a motivos de salud aunque lo que les lleve a la mesa de operaciones sea una cuestión de pura estética, Dios me libre de pensar que éste es el caso de la Princesa de Asturias, pero sean cuales sean los motivos bienvenidos sean ya que ahora hemos ganado una princesa de rasgos más dulces, aunque si queremos ver su esbeltísima figura en bikini tendremos que comprar la revista italiana Gente ya que, al parecer y hasta el momento, en España este reportaje veraniego no ha encontrado comprador entre los editores del ramo. Ellos se han perdido una buena portada.

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