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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Huérfanos de canción del verano

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 25 de agosto de 2008, 13:49 h (CET)
Desde hace muchos años cuando llegaba el verano y la época estival nos encontraba con las defensas bajas y sin demasiadas ganas de poner en práctica la funesta manía de pensar desde todas las emisoras y desde la Televisión Española- la única que había- se nos ofrecía una melodía generalmente tonta, sin ningún tipo de sentido y, especialmente, facilona a la hora del recuerdo, era la canción que cada verano entronizábamos bajo el honorable título de “canción del verano” para gozo y alegría de sus creadores que veían como iban goteando en su caja registradora los derechos de autor poco a poco cada día pero de manera considerable.

Quizás la primera canción del verano nació hace casi cincuenta años. En las ondas radiofónicas el rey era José Luís Pecker y desde alguno de los programas por él presentados se lanzó al camino del éxito aquella “Mariquilla” que cantaba un repeinado José Luís al que por ir siempre acompañado por su instrumento se le conocía bajo el nombre de “José Luís y su guitarra”, aquella “mariquilla bonita” fue la primera canción del verano en una época en la que poseer un pik-up- así eran conocidos los tocadiscos- era privilegio de pocos. Después llegaría el Dúo Dinámico” con su “Quisiera ser”, la especial voz de Gelu protestando porque su amado los domingos la abandonaba por el fútbol, Los Brincos y sus capas cantando “Borracho” y años después “Lola”, aquella “María Isabel” que se iba a la playa de la mano de Los Payos, “Los pajaritos” que María Jesús con su acordeón todavía hace bailar a los jubilados que llenan las playas de Benidorm, las sábanas y las humedades vaginales a ritmo de salsa de “Ven, devórame otra vez” que incluso en Fin de Año todavía se bailaba hace veinte años, los aires rumberos de “Amigos para siempre” que cerraron aquel verano olímpico de Barcelona o esa “Macarena” que hasta fue bailada por los presidentes de USA. En fin, un montón de canciones que junto con otras muchas ostentaron el efímero título de “canción del verano”.

Pero este verano en los ratos de asueto no pegamos cachete con cachete ni culito con culito, no tenemos una mala bomba bailable que llevarnos a los pies y ni tan siquiera Georgie Dann enciende una maldita barbacoa en la que asar cualquier danza veraniega. Ni tan siquiera la canción veraniega de inspiración rural tiene un lugar al sol de este verano, lejanos ya los tiempos de aquel “Saca el whisky cheli “que poco antes de morir Franco cantaban los del Desmadre 75 tampoco quedan ya tractores amarillos con los que acudir a los bailes de cualquier fiesta mayor y ni tan siquiera se otea en el horizonte un cantante de boina calada y cejijunto con una nueva “opà” anunciando la construcción de un corral para el ganado. En fin un verano donde no nos queda ni tan siquiera el consuelo de aquel Rodolfo Chikilicuatre que con su “Chiki Chiki” nos anime en estas horas bajas de crisis y recesión económica.

Y quizás la culpa de que este verano estemos huérfanos de canción para el verano la tenga este Chikilicuatre al que dio vida el actor David Fernández el cual, una vez finalizado su compromiso televisivo, ha renegado del personaje creado por la factoría de Andreu Buenafuente y no ha querido saber nada más de él renunciando a los pingües beneficios que su explotación estival le hubiera producido paseándolo por escenarios y discotecas. Los creadores de siempre de la llamada “canción del verano” como King África y Georgie Dann a la vista del tremendo potencial publicitario creado en torno al “Chiki Chiki” pensaron que no podían competir contra tanto despliegue y gasto en publicidad y no se estrujaron las meninges para, como cada verano, ofrendarnos alguna de sus creaciones.

Este verano, además, han coincidido dos acontecimientos deportivos como son la Eurocopa de fútbol y los Juegos Olímpicos de Pekín que con su presencia en los medios han dejado de lado las que podrían haber sido canciones del verano, todo ello unido a la falta de programas musicales en las cadenas televisivas que puedan servir a las productoras discográficas como trampolín de lanzamiento de un tema refrescante, estival y anodino con pretensiones de canción del verano. Así que este verano, al que ya le quedan pocas semanas, va a ser un verano huérfano de canción aunque como premio de consolación siempre nos quedará ese “Corazón contento” que en su día popularizaron Palito Ortega y Marisol y que ahora van entonando de plaza de toros en plaza de toros los muchachos y muchachas de la última “Operación Triunfo”.

Yo, mientras, pasaré el verano escuchando una vez más a Brel, a la Piaf o la ronca voz de Tom Waits entre otras gentes que nunca llegarán a ser titulares de una “canción del verano” pero que siempre permanecerán en el recuerdo de los amantes de las buenas canciones.

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