Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Las comparaciones son odiosas

Mario López
Mario López
domingo, 24 de agosto de 2008, 15:20 h (CET)
Hay algo que me tiene ya hasta el gorro ¿Por qué narices cada vez que se habla de la catástrofe de Barajas se menta la nómina de muertos en la carretera? ¿Pero qué tendrá que ver los cojones con comer trigo? La muerte en la carretera es algo que tenemos absolutamente asimilado, como el cáncer, el sida o el aburrimiento. Todos los días, desde hace lustros, la DGT se devana los sesos para reducir la siniestralidad en la carretera, como el Instituto Paster, el MIT o el Consejo Superior de Investigaciones Científias lo hacen para luchar contra el alzheimer, el cáncer o el sida. Y, posiblemente, Hollywood luche contra el aburrimiento. No me consta, pero es posible.

Los expertos en aviación civil también trabajan denodadamente para mejorar la seguridad en el espacio aéreo. Los accidentes se producen porque no somos perfectos y nuestra vida está cuajada de riesgos. La grandeza del ser humano, desde mi punto de vista, reside precisamente en la alegría con la que asume estos riesgos y la deportividad con la que generalmente encaja los accidentes, por muy siniestros que estos sean. Pero nada de esto tiene que ver con el accidente del avión de Spanair. Las alertas saltaron cuando se filtró, desde fuentes que gozan habitualmente de toda credibilidad, la noticia de que no se habían cumplido los protocolos de seguridad en un avión al que se le había descubierto una avería y que el comandante responsable del aparato fue presionado a despegar contrariando su criterio. Esto es así y no hay vuelta de hoja. Otra cosa es que la investigación resuelva que la orden de despegue se dio convenientemente, aunque la cruda realidad de los hechos lo niegue con una terquedad palmaria. Este accidente tiene entidad propia y hace referencia a una situación extremadamente crítica de Spanair –el copiloto del avión, por ejemplo, iba a ser despedido al estar dentro del plan de regulación de la empresa- y al clima que todos conocemos de máxima presión existente en el régimen diario de programaciones de vuelos.

Si no queremos ver este hecho, difícilmente se podrá corregir el actual de cosas y no sería de extrañar que la tragedia se volviera a repetir. Intentar apagar el incendio con el agua de los muertos en la carretera me parece una felonía de la peor categoría.

Noticias relacionadas

Memoriosos caprichosos

Convertimos en caprichos peligrosos, lo que debieran ser ayudas documentales

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris