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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Tomadura de pelo en el Parlamento

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 24 de agosto de 2008, 15:20 h (CET)
Mientras España se debate impotente en una red de malas noticias, parece que, en el Parlamento de la Nación, en la sede de la soberanía nacional, de donde emanan todas las leyes por las que nos regimos los ciudadanos; no tienen nada mejor en que ocuparse que en intentar taparse las vergüenzas unos a los otros. Por si no fuera suficiente que España encabece el IPC más alto de Europa, la tasa de paro más desorbitada, la caída de la construcción más exagerada de toda la UE y, por si fuera poco, la recesión que está sufriendo otro de los motores de nuestra economía, el turismo; tenemos que presenciar el degradante espectáculo de ver a nuestros políticos enzarzados en temas marginales, en usuras autonómicas, en desafíos separatistas, en enfrentamientos baldíos y en despilfarros inconcebibles, si se tiene en cuenta que, España, está en recesión ( por mucho que algunos tengan la cara dura de negarlos) y que, si Dios no pone remedio, el próximo mes de septiembre puede marcar un hito en cuanto a cierre de empresas y destrucción de puestos de trabajo.

No puede resultar más desalentador para un ciudadano de a pie que ver como, en la Cámara Alta, los congresistas se esfuerzan, con raro denuedo, en sacar la máxima tajada de esta merienda de negros en la que se ha convertido la política en nuestra patria. Ver como se producen alianzas para evitar, a cambio de concesiones, más dinero o promesas de prebendas especiales, que el señor Presidente del gobierno comparezca para aclarar a todos los españoles cuál es la situación real del país, cuáles sus problemas mayores, cuáles sus carencias financieras y, sobre todo, de qué forma se va a evitar que la situación económica se vaya degradando más, antes de que la nación entera se suma en un crac como el de 1929 en los EE.UU; no hace más que causar estupor y acabar con las pocas esperanzas que pudiéramos albergar de que se consiga atajar o, al menos, amortiguar la recesión que estamos padeciendo.

Pero si hubiera algo que destacar sin duda sería ver como un solo señor, un único representante de un partido que sólo contó con 168.000 votos en las pasadas elecciones legislativas, el representante de ICV, señor Herrera, disponga del poder necesario para, primero, convocar y, después ¡vaya usted a saber a cambio de qué!, desconvocar la comparecencia del señor Zapatero. Y, por si eso ya constituyera, de por sí, algo que clama contra la misma esencia de la democracia; que el resto de partidos minoritarios, las rémoras del PSOE, aquellos que lo apoyan incondicionalmente, sea cual fuere la barrabasada cometida, con tal de que les dejen algunas migajas de poder y les caiga el maná de las subvenciones; cambien de parecer, como la veleta cambia al impulso de un nuevo viento, y pasen de apoyar la petición hecha por ICV a rechazarla, por el solo hecho de que sea el PP quien la vuelva a proponer, sin que en el fondo hayan cambiado de opinión ni se apeen de su primitiva intención. Así funciona nuestra democracia o ¿es que no tenemos democracia y fingimos tenerla sólo por una cuestión de mera imagen? ¿No nos habremos confundido y nos encontremos en un régimen totalitario de izquierdas? Tal como reaccionan todos los partidos y corpúsculos de la izquierda, así como actúan todos los nacionalistas (de izquierdas y de derechas) y, según se puede desprender, también de la parte de la administración de Justicia cuyos nombramientos dependen del Ejecutivo; seguramente podríamos deducir que la derecha en este país es un partido maldito, que se rige por las leyes nazis y que abomina de la democracia.

El empeño de los progresistas de pintarlo como tal, sus apelativos falsos al tachar a la derecha de fascista y su empeño en satanizar todo cuanto proceda de ella, sin antes pararse a deliberar sobre su bondad o maldad; es, ha sido y será una de las propagandas más ruines, despiadadas e injustas que se pueden haber llevado a cabo por unas formaciones políticas,que se llaman a si mismas demócratas pero, por mucho que lo quieran ocultar, no pueden evitar que se les noten los resabios del totalitarismo soviético y de los métodos tramposos e insidiosos propios de la KGB rusa. Un panorama caracterizado por las exigencias perentorias del nacionalismos catalán –inconmovible ante la crisis económica de la nación – señalado por las salidas de tono del lehendakari Ibarretche y el desbarajuste promovido por la conmoción causada por los agitadores independentistas y las continuadas infracciones legales, consentidas por las propias autoridades que debieran reprimirlas; una incapacidad manifiesta del Gobierno para poner orden y restablecer la normalidad democrática y la inoperancia de una Oposición que, cuando se ha querido dar cuenta, se ha encontrado fuera de juego y marginada, como ya sucedía en la anterior legislatura.

Es curioso como el señor Rajoy cae una y otra vez ante las trampas de su rival el señor ZP. Ha querido jugar a nacionalista, enfrentándose a la mitad de los simpatizantes del PP, haciendo caso a sus nuevos asesores, y ya está empezando a ver que ninguno de ellos, cuando llega el momento de la verdad, le da la menor oportunidad de entrar en el juego político. Si pensó que, cambiando los presidentes de las comunidades conflictivas y haciendo guiños al nacionalismo, iba a sacar más votos, ahora puede empezar a darse cuenta de los resultados que va a cosechar. Se le advirtió de las consecuencias de este viraje, María San Gil se lo recordó francamente y, lo único que consiguió, fue que sus propios compañeros le segaran la hierba debajo de los pies. Me temo que el señor presidente del partido, el señor Rajoy, no va a tardar en añorar a aquellos de los que, con tantas prisas se deshizo, para suplirlos por chicas guapas y chicos ambiciosos. Es obvio que con un bagaje tan pobre no se va a ninguna parte.

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