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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Solbes de sparring, ZP desaparecido

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 21 de agosto de 2008, 12:23 h (CET)
Una vez más nos van a dar gato por liebre y, una vez más, los españoles nos vamos a quedar con un palmo de narices aunque, a decir verdad, los que tienen sus narices no de un palmo sino de varios son estos que nos gobiernan que no tiene empacho en mentirnos, cuanto más mejor, cuando en ello ven provecho para sus objetivos. Si hace unos días el propio señor Rodríguez Zapatero mostraba su predisposición para motu propio comparecer en el Congreso de Diputados para dar las explicaciones pertinentes respecto al momento de crisis por el que está pasando España; hoy nos desayunamos con la noticia de que la señora De la Vega se ha bajado, una vez más, del cocotero donde pasaba sus vacaciones para actuar de apaga fuegos del PSOE y sacar a su Presidente del apuro en el que estaba metido hasta las sobaqueras. Esta maga de los chanchullos ha pactado con el infeliz de señor Saura, de ICV, que el señor ZP sea sustituido por el señor Vicepresidente del gobierno, señor Solbes, que ya está curtido en esto de ponerle cara al tema y que le basta con poner cara de enterado y mostrar una semi sonrisa de conmiseración para salirse del apuro.

Lo que sucede es que, tanto va el cántaro a la fuente que por fin se quiebra. Este número de un señor Solbes campeón olímpico y medalla de oro del cambio de opinión; vencedor absoluto en rectificaciones y rey indiscutible en poner nuestra economía al pie de Othar, el famoso caballo de Atila, (sólo que en vez de ser una suerte de herbicida, en este caso, es un exterminador de economías, como ya demostró como ministro de Economía de Felipe González), señores míos ya es demasiado conocido para que, otra vez, nos lo vuelvan a presentar con pretensiones de estreno. Lo que sucede que, yo no sé si el señor ZP ha calculado el nefasto efecto que la componenda conseguida por De la Vega con Saura va a causar en su habitual clientela, porque es muy posible que de la imagen de un presidente que se oculta bajo las faldas (en este caso pantalones, porque los pinreles de la De la vogue, no permiten usar el característico adminículo femenino) de una mujer, para escurrir el bulto lo que por supuesto no resulta ser, precisamente, una acción muy “heroica”. Por otra parte, es fácil deducir que lo que ocurre es que el señor ZP es incapaz de sostener un debate sobre economía con personas verdaderamente entendidas en la materia y, finalmente, que lo que le está sucediendo es que, todo su equipo de “sabios” (por cierto ¿qué se hizo de ellos?), el que tenía que salvar a España de la catástrofe económica, ha sido incapaz de encontrar una solución efectiva para impulsar de nuevo a la nación a una situación de normalidad.

Evidentemente, ningún socialista sería capaz de entender que Adam Smith estaba en lo cierto y que el dar libertad a las industrias privadas, descargarlas del peso tributario y permitir que desarrollasen su propio impulso e inventiva es el único camino viable y que, el emperrarse en que sea el Estado, el Gran Hermano, quien meta cucharada en todas partes, el que decida quien puede vivir y quien no; el que reparte a su antojo los recursos de la nación y el que favorece a sus adeptos, para dejar desvalidos al resto de ciudadanos, es algo que quedó olvidado detrás del famoso Telón de Acero. Aunque en este asunto hay algo que huele a chamusquina, porque no me acabo de creer que el señor Saura haya sucumbido a los encantos de la señora Fernández de la Vega, seducido por su palmito o que haya sufrido un ataque de arrepentimiento repentino por haber puesto en dificultades al señor Zapatero; por tanto, deberemos buscar algún motivo, alguna explicación que nos de la clave de su repentino cambio de opinión. Algo se puede vislumbrar de la promesa que parece que ha recibido de la vicepresidenta de que en el plazo de tres meses se solucionará el tema de la financiación.

Lo que no se nos ha dicho es la clase de garantías que le habrá dado De la Vega para que el señor Saura haya decidido fiarse, una vez más, de las voces de sirena del ejecutivo. Conociendo como se las gasta en señor Zapatero, que acostumbra a andar a salto de mata, saliendo de un lío para meterse en otro y, al poco tiempo resurgir, como Ave Fénix, de sus propias cenizas para continuar su andadura como si tal cosa; podríamos pensar que en estos momentos lo que, verdaderamente, le interesa es ganar tiempo. ¿Para qué? Pues si fuésemos maliciosos pudiéramos pensar que quizá ahora confía en que el TC le saque las castañas del fuego, declarando ilegal la financiación por medio de una negociación bilateral (como parece que puede suceder) o tumbando algunas de las competencias extras concedidas al Estatut (tema de la justicia autónoma o una Hacienda independiente).

En cualquier caso, los plazos apuran y el TC,que ha estado alargando decidir sobre los recursos contra el Estatut, seguramente por motivos políticos; ahora, que parece que entra, por fin, en fase de renovación, no parece que esté dispuesto a adelantar el fallo en vísperas del cambio de magistrados, máxime si se tiene en cuenta que a ninguno de los actuales miembros les hace gracia tomar la responsabilidad de decidir sobre tan espinoso tema y, es más que posible, que les pasen, con todos los honores, el “marrón”, a sus sucesores. Si así sucediere, puede que hasta finales de año, con suerte, no tuviéramos resolución sobre los recursos presentados por el PP y otras formaciones políticas, amén del Defensor del Pueblo. En fin, que como pueden ver, nadie quiere exponerse a las críticas del adversario político y, la mejor manera de evitarlo, es hurtarle al Parlamento, máximo representante de la soberanía popular, la posibilidad de fiscalizar la actuación del presidente del Ejecutivo. Esta es nuestra España de hoy, la de mañana, ya se lo pueden figurar ustedes.

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