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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

¿Es mala la infidelidad mental?

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 21 de agosto de 2008, 12:23 h (CET)
Una viñeta de Marçal publicada el 30 de julio 2008 en LA MAÑANA de Lleida, nos presenta al chocante Farrús girando la cabeza como si fuese un ventilador, mirando extasiado las bellezas que en top-less que se exhiben en la playa. Finalizada la «tournée turística» se sienta delante de la tienda tocándose el pescuezo y diciéndole a su mujer: “Hoy tengo tortícolis”. Ésta, ingenuamente le responde: “Quizás habrás hecho un mal gesto”. Al leer la viñeta se te escapa una sonrisa, pero…

A la sicóloga Laura del Caño, Gaspar Hernández le hace una entrevista que gira alrededor de los conflictos de pareja, que según ella, se incrementan durante el verano porque “se encuentran en espacios y tiempos que son diferentes de los del resto del año”. Quizás sí que las circunstancias externas de las vacaciones estivales hacen estallar la crisis interna que se arrastra desde hace tiempo y que es preciso controlar durante el resto del año para evitar que la bomba estalle creando una fuerte crisis, con la desagradable consecuencia de tener que resolver las molestias que ocasionan la tramitación de la distribución de los bienes comunes, los trastornos que se causan a los hijos y el malestar que genera la situación en que se encuentran quienes deciden resolver el conflicto separándose.

Otra pregunta que el periodista le hace a del Caño es: “¿Se da más infidelidad en verano?” La respuesta de la sicóloga es: “No necesariamente. Aunque quizás hay más gente que tenga más deseos por lo del «destape».

Farrús, ante el «destape» que se presenta ante sus ojos daría la sensación de ser una olla a presión a punto de estallar. Encontrarse en un escenario en donde el protagonismo lo tiene el «destape», nos lleva a la otra pregunta que el entrevistador le hace a la terapeuta: “¿La infidelidad mental es infidelidad?”. La respuesta que da la sicóloga que se supone debe de ayudar a resolver los conflictos de pareja, sea de la índole que sean, es: “Depende de los pactos entre ambos. Pero si lo entendemos tener fantasías con otras personas, no lo considero infidelidad, y me parece sano”.

El matrimonio más que un contrato mercantil es la unión de un hombre y una mujer que ante Dios se juran fidelidad mutua. La infidelidad mental de ninguna de las maneras puede ser cosa sana por más que lo diga una experta en resolver conflictos de pareja. El matrimonio puede hacerse sin tener en cuenta lo que Dios les dice: “Yo os declaro marido y mujer”.Así y todo, la fidelidad mutua es un ingrediente imprescindible para que la pareja no se rompa en mil pedazos. Apareciendo la infidelidad mental, es cuestión de tiempo que la rotura se haga pública. El distanciamiento que se percibe en la pareja, a pesar de que uno de los cónyuges desconozca lo que hierve en la mente del otro consorte es indicativo del trágico final que se avecina. La infidelidad mental o virtual, no importa el nombre que se le dé, siempre trae malas consecuencias.

Para nuestra terapeuta de conflictos de pareja, la infidelidad mental, tal como ella denomina esta trasgresión, es sana. Pero Jesús claramente dice que es adulterio: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo,5:28). Esta afirmación de Jesús está en consonancia con lo que enseña la Ley de Dios de que es pecado todo lo que en el corazón no concuerda con ella. Proverbios, en una breve sentencia resume esta enseñanza: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón” (4:23).

Pienso que fue Lutero, el reformador alemán del siglo XVI quien dijo. “No puedo impedir que las aves revoloteen por encima de mi cabeza, pero sí que puedo impedir que nidifiquen en ella”. Nuestra naturaleza manchada por el pecado no puede impedir que espontáneamente el sentimiento de deseo, pero sí que puede impedir que dicho sentimiento se apodere de la mente. Si se es adicto a las películas porno. Si se es usuario de revistas eróticas por más que vayan adornadas de artículos interesante, si se asiste a espectáculos en los que la ropa de los protagonistas brilla por su ausencia, se está fijando en la mente el deseo ilícito de poseer la mujer o el marido del prójimo. Se me dirá que si no hay contacto sexual todo esto no tiene importancia. Sí que la tiene porque rompe la unidad conyugal y, una casa dividida no tiene futuro. Entre la propuesta de Laura del Caño que le parece sana la infidelidad mental y la de Jesús que afirma claramente que es adulterio, el lector tiene la oportunidad de escogerla mejor. La decisión que tome, sea la una o la otra, hace mal o bien.

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