Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Sacrilegio público

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
jueves, 21 de agosto de 2008, 15:30 h (CET)
Lo he reflexionado seriamente, antes de dar la noticia. Sucedió en la parroquia de Sta María La Blanca de Alcorcón, en la misa vespertina del sábado, que servidor celebraba. La iglesia estaba medianamente llena de fieles y varias personas, fueron testigos de lo que a continuación doy a conocer.

Era el momento de la comunión. Los comulgantes en tres filas, accedían ordenadamente ante el sacerdote, cantando, mientras recibían la comunión. Unos lo hacían de pie, en la mano; otros en la boca y alguno que otro, arrodillado. Todo con normalidad.

Al estar terminando la distribución, se acercó a la fila un joven con visibles muestras de nerviosismo. Hacía repetidos signos de signarse o santiguarse, que llamaban mucho la atención, pues eran garabatos. Al extender su mano para recibir la comunión, le indiqué que abriera su boca. Apenas sintió la forma en ella, con un rapidísimo gesto, llevó su mano a la boca, escupió la sagrada especie en la otra y guardándola en el bolsillo, ante el asombro de la gente, salió corriendo de la iglesia, que tenía las puertas abiertas a causa del calor reinante. Tan rápido fue todo que fue imposible toda reacción.

Me he decidido a dar conocimiento de este suceso, por si su divulgación puede servir para poner en guardia tanto a sacerdotes como a fieles, con el fin de que no se repitan tales o similares sacrilegios. A la autoridad religiosa corresponderá dar las normas oportunas para evitar, en lo posible, tales profanaciones en estos tiempos de recesión religiosa.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris