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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Un traspié tras otro

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 17 de agosto de 2008, 22:01 h (CET)
El 19 de marzo pasado, a los pocos días de finalizados los comicios, este ciudadano de a pie escribía y publicaba en varios medios digitales, formando parte de un artículo titulado “ Una reflexión par los que perdimos las elecciones”, lo siguiente: “ En cualquier caso queda claro que Catalunya ha contribuido de una forma decisiva en la victoria del PSOE y no es muy aventurado esperar que le vaya a pasar factura, tanto en lo que respeta al Estatut – atrancado en el TC – como en cuanto a la financiación de las infraestructuras y cuotas de autogestión”. Cualquiera que vea lo que está sucediendo en estos momentos en España supongo que podrá estar de acuerdo conmigo respecto a que, aquellos temores o premoniciones, llámenlo como les parezca, se están cumpliendo. Lo cierto es que el señor Montilla, como suele sucederles a todos los que son expertos en escalar posiciones con los crampones de la intriga y el piolet del peloteo y a falta de mejor bagaje intelectual, sabe manejarse a la perfección en esto de aprovechar las situaciones favorables y en aliarse con el mismo Diablo si ,con ello, consigue afianzarse en el poder, lugar al que ascendió por carambola, pero del que no está dispuesto a ser descabalgado, al menos sin dejarse la piel en ello.

Como no podría ocurrir de otra manera el señor Rodríguez Zapatero ha entrado en aquella fase que pudiéramos llamar de la penitencia; es evidente que aquellos momentos de euforia de la campaña electoral; aquel menosprecio por quienes le advertían del peligro de la crisis económica y aquellos desplantes, arropado por sus fieles seguidores, en los que calificaba de “antipatriotas” a todos aquellos que se quejaban de su pasividad y le recordaban las ocasiones en las que le había mentido impunemente a la ciudadanía, han pasado a la historia y que, en estos momentos se encuentra ante el difícil dilema de sacar a la nación del bache económico en el que está atrapada o en tener que enfrentarse con todos aquellos a los que engañó para darles cuentas de sus actos. No sé si este mago de las “escapadas” y Merlín del disimulo va a ser capaz, una vez más, de salirse de la trampa en la que él mismo se ha metido; pero, en todo caso, lo que no es tan probable es que no se deje una buena parte de su credibilidad y de su vis política atrapada en el intento.

Sin embargo existen posiciones que todavía me resultan menos entendibles que la del señor ZP. Por una vez y que esto pueda considerarse una tregua en mi oposición sistemática y a cara de perro con la señora Fernández de la Vega, nuestra vicepresidente ( ésta hay que reconocer que sí se gana el cocido de cada día, porque no para en su función de hacer de pararrayos del PSOE). En efecto no se le puede negar que le asista la razón cuando, refiriéndose a la actitud del PP en Catalunya, cuando denuncia la distinta posición de un PP recurriendo el Estatut catalán en el TC y la posición de la presidenta del PPC cuando se une a las reclamaciones de más fondos para Catalunya que el Estado presuntamente le debe ¡precisamente en virtud de los acuerdos especificados en dicho cuerpo legal! Que no nos saga ahora la señora Cospedal, a la que considero una persona preparada, a vendernos duros a cuatro pesetas al querer que nos embaulemos esto de que el PP busca una financiación “ justa” para Catalunya y que “ una cosa es el Estatut y otra la defensa de una postura común”. Veamos si nos entendemos, Si la señora Cospedal quiera, a estas alturas, que nos traguemos que las cesiones que se hicieron en el Estatut a Catalunya son justas, más vale que se olvide de ello. Los ciudadanos no somos tontos y tenmos memoria, señora Cospedal, y el PP de antes de las elecciones del pasado marzo sostenía diametralmente lo contrario de lo que usted ahora nos dice. El Estatut y su financiación ha sido, es y será, la demostración de cómo se puede despreciar a toda España para defender a una región, por ende, separatista, perjudicando al resto de autonomías.

Lo que ocurre es que la señora Alicia Sánchez Camacho es más catalanista que el mismo Pujol y aquellos que, como el propio señor Rajoy, la impusieron para que presidiera el PPC ya lo sabían pero, por aquello de ser un partido “centrista y reformista” y querer hacer buenas migas con los “nacionalismos” se le dio manga ancha y ella se lo ha tomado en serio y ¡aquí la tienen de parranda con Puigcercó, Montilla, Saura y toda la camarilla de la flor y nata del independentismo catalán! Porque esta señora ha sido la que motu propio fue a reunirse con el señor Castell para entonar el duo de la Africana quejándose de ¡lo poco que recibía Catalunya! Si esto no es apoyar el Estatut ya me dirá la señora Cospedal lo que sería apoyarlo. No vale decir que no se apoya a la causa mediata de la reclamación si se apoya su resultado inmediato. Los juegos de palabras, señora Cospedal, está bien para los niños, pero para los que ya peinamos canas nos suenan a tomadura de pelo. Hagan ustedes de su capa un sayo con este PP descafeinado que pretenden vender como el verdadero, pero no se llamen un partido de derechas, ni defensor de las libertades de España, ni pretendan exhibir la antorcha de las virtudes democráticas porque, en definitiva, lo único que han conseguido, es que el gobierno del señor Zapatero se haya quedado sin una oposición reivindicativa, fuerte, tenaz y defensora de los valores tradicionales, juntamente con la unidad de España. ¡Ah! Y no se olviden. Ustedes nos deben a los simpatizantes decepcionados por su traición, el voto que les otorgamos fiados en que permanecerían fieles a la tradición del partido, sólo que, por lo visto, ustedes entendieron “traición” en lugar de “tradición” en definitiva poca cosa, solo les faltó una letra; pero miren por donde, va un piélago de honradez de un extremo al otro. Les aseguro que, por mi parte, no volveré a reincidir en la misma equivocación.

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