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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Lo que se esperaba: ¡aumentarán los impuestos!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 12 de agosto de 2008, 22:45 h (CET)
Bien señores, como era de suponer el lobo del Estado ya nos está mostrando sus grandes orejas. Era previsible que así sucediera cuando un Gobierno, como el dirigido por el señor Rodríguez Zapatero, se tomara a pitorreo una crisis cantada y fuera incapaz de reaccionar hasta que sólo ha quedado la piel del desollado difunto. Por lo visto sumar dos más dos, para algunos renombrados economistas del Ejecutivo, no entra en sus cálculos y prefieren elucubrar sobre la cuadratura del círculo para intentar combinar intereses partidistas, ofertas imposible preelectorales, economía en crisis e ingresos por impuestos; pretendiendo que, por arte de magia, todos los números cuadren y el hada madrina los saque de la sima en la que se han metido y, lo peor de todo ello, en la que nos han metido a todos los españoles.

Pero las matemáticas son incorruptibles y con ellas no valen engaños, postergaciones, triquiñuelas ni juegos de manos y, vean ustedes por donde, se empeñan en que dos más dos sean cuatro ¡terca obsesión! Y, sin que ello sea inmodestia, les invito a que lean alguno de mis artículos donde, hace ya meses, este simple ciudadano de a pie, utilizando sólo un poco de sentido común, ya ponía sobre aviso a sus conciudadanos de que, cuando al Estado se le acabaran los ingresos a causa de la recesión y, ante la imposibilidad de financiarse endeudándose con el exterior (debido a un Euroibor intratable y a la desconfianza que la deriva del Ejecutivo ha causado a las entidades financieras europeas y americanas); su única tabla de salvación sería, cuando estuviera con el agua al cuello, aplicar el remedio clásico de los partidos de izquierdas; que incapaces de encontrar una salida al desplome económico no les importa hundir más a la nación ¡aumentando los impuestos!

Analicemos los hechos. El Gobierno se compromete antes de las elecciones y, basándose en una previsión del crecimiento económico, para el 2008, de un 3’3%, se lanza a prometer una serie de medidas sociales para las cuales ni con el 3% hubieran tenido suficiente. Estábamos en periodo preelectoral y todo parecía poco para engatusar a los ciudadanos. No obstante, está ocurriendo lo que estaba cantado y, a pesar de las reiteradas negativas de ZP, nos pilla la recesión. Lo que debería haber sido un PIB del 3’3%, se esfuma y las previsiones más optimistas marcan un 1’6%, cuando los más realistas pronostican un crecimiento negativo; lo que debería ser para ZP “pleno empleo” se traduce en más de 2.500.000 parados ( un 23% mayor al del 2007) y con perspectivas de llegar a más de tres millones en un corto espacio de tiempo; lo que se estimaba como un salto adelante en nuestras exportaciones y una consolidación de nuestra industria, se ha traducido en una sarta de concursos de acreedores y quiebras y una balanza de pagos con el exterior deficitaria; lo que garantizaría nuestra fortaleza ante los embates de la crisis, el superávit del 2007, ha quedado liquidado en los tres primeros meses del 2008. Y es que, señores, lo queramos reconocer o no, hemos entrado en la peligrosa estanflación, que se da cuando la economía cae y, a la vez, el coste de vida va subiendo (les recuerdo que estamos en el 5’3% de IPC y todavía no hemos terminado el año). Por si faltara algo, como país, estamos endeudados hasta la cejas, y la confianza de captar inversores extranjeros se va alejando a medida que los datos económicos son peores.

Y ante una situación como esta ¿qué se imaginan ustedes que se le ocurre hacer a un gobierno socialista? ¡Evidente querido Watson! Aumentar las cargas fiscales, atornillar más a los contribuyentes y descapitalizar a las empresas, ¡la mejor medida para llevar a la quiebra a un país! Los del PSOE están empeñados en no dar su brazo a torcer, y se niegan a poner en práctica las medidas que se les ofrecen desde la derecha, los únicos que saben de economía y que, cuando se trata de enderezarla no emplean la demagogia, el engaño y la incompetencia, que tanto ha caracterizado siempre a todos los regímenes de izquierdas. Es decir, que al atribulado ciudadano, por si no le bastaran el aumento de cuotas hipotecarias, el encarecimiento de los combustibles, la congelación de los salarios, el paro, el aumento incontenible de los precios de los artículos de primera necesidad, la inseguridad en el trabajo etc., ahora, por si fuera poco, se le anuncia que se le van a aumentar los impuestos para que el Estado, –este monstruo al que se le han calculado 500.000 funcionarios de más y cuyo sostenimiento son uno de los gravámenes más altos a los que tenemos que contribuir con nuestros impuestos – pueda continuar con sus gastos superfluos, regalando euros a otros países, como hace De la Vega, (como si aquí nos sobraran) y sosteniendo toda la parafernalia de chupópteros que siguen medrando a su costa y, además, por no fuera suficientemente escandaloso, ignorando la recesión y manteniendo sus promesas electorales, como si los ingresos por IRPF fueran los del 2007 y el IVA se mantuviera como en dicho año cuando, en realidad ha descendido su recaudación en más de un 21 %.

Pero claro, ¡hay que financiar a las famélicas autonomías!, en especial a la “solidaria” Catalunya de la Generalitat. No se puede permitir que toda la labor de proselitismo llevada a cabo por el PSOE se derrumbe por falta de dinero para su financiación. ¡Hay que aplacar a la fiera, aunque para ello sea preciso acogotar con más impuestos a la ciudadanía, los sumisos ciudadanos de a pie, acostumbrados a soportar sobre sus espaldas todo el peso de la nación y, sin rechistar! El Gobierno se equivocó, nos engañó y, ahora, para remediar sus errores garrafales, pretende que seamos nosotros, los de siempre, los que estamos inermes ante sus muestras de incompetencia, los que asumamos el coste de sus embustes, el pago de sus despilfarros y la financiación de todas sus equivocaciones, acumuladas en sus cuatro años y medio de estancia en el poder. Pero, déjenme pensar, y ¿por qué tenemos que ser nosotros los que paguemos el pato y no sean ellos, los culpables del desaguisado, quienes dejen los bártulos a otros más preparados, menos embusteros y menos demagógicos? Otro gobierno, en sus circunstancias ya hubiera dimitido en pleno, pero ellos no. No quieren quedarse sin la ubre de la vaca del poder para seguir en sus puestos. Y, a todo esto, ¿qué pasa con Rajoy y el PP? o, ¿es que piensan permanecer de brazos cruzados haciéndole la sopa boba al PSOE?, ¿es para esto que han cambiado de rumbo?, ¿para ser centristas y reformistas? Pues, ¡cómo no se reformen del todo y reaccionen a tiempo, maldita la falta que nos hacen!

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