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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Oreja de cartón

Mario López
Mario López
martes, 12 de agosto de 2008, 22:45 h (CET)
Aunque la pobre tenía una oreja de cartón que le hacía desafinar como una radial en domingo de resaca, tenía tanto gusto cantando y era tan ideal que llevo años escuchándola a diario. Audrey Hepburn cantando Moon River es la cosa más deliciosa que he podido conocer. Y así estoy, como una cabra, todas las noches oyéndola desafinar, susurrar y besarme los oídos con esa singular voz que Dios le dio. Y digo Dios porque no se me ocurre nada mejor, que no por creer en él. Me pasa lo que al Gobierno, que no sabe cómo sustituir las ceremonias religiosas con actos civiles. Pero es que Audrey Hepburn se merece hasta que exista Dios. No se me ocurre nada mejor que escucharla cantando Moon River a su manera, a esa manera que sólo muy poquísimas personas tienen. Me he preguntado tantas veces por qué no será todo el mundo como Audrey Hepburn. La verdad es que se la respuesta: porque nadie querría morirse nunca y entonces habría que matarlos. Y eso, además de no estar bien visto en el código penal, atenta contra un mandamiento que ya se me olvidó. Lo que es la falta de costumbre.

Esta madrugada nos ha llegado la noticia de Isaac Hayes. Un músico para muchos de nosotros sensacional. Pero hay más hombres y mujeres en el mundo. Si a todos les tuviéramos esa adoración, todos seríamos como Audrey Hepburn. Y se nos podría perdonar, además, la oreja de cartón.

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