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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Es la libertad lo que está en juego

Jesús Martínez Madrid
Redacción
lunes, 11 de agosto de 2008, 13:08 h (CET)
Frente a la ofensiva laicista, que pretende "deconstruir" la herencia cultural cristiana en aras de la engañosa igualdad a ultranza de género que sustenta a los movimientos feministas más radicales, se supone que está el Partido Popular que, en su reciente Congreso de Valencia, ha renovado su compromiso de apoyo a la familia así como a la educación en libertad con equidad y de calidad y el derecho a la vida y dignidad del ser humano, de acuerdo con la mención expresa del humanismo cristiano de tradición occidental, incluido entre los valores en los que se inspira el partido. Pero no se trata aquí de una batalla para que se imponga desde el Poder, sea quien fuere el que gobierne en su momento, un concepto u otro de moral pública, sino de una decisiva batalla por la libertad individual de cada ciudadano: libertad para elegir la educación que desee para sus hijos, libertad para objetar lo que sea contrario a sus principios, libertad para expresar sus convicciones religiosas...

Es la libertad lo que está en juego, porque lo que subyace en la formulación de las leyes que se basan en una ideología y no en el principio del bien común, es el adoctrinamiento paulatino de toda la sociedad para que acepte como imperativo moral toda norma que emane de una mayoría parlamentaria... de acuerdo con los fines políticos de las dictaduras. El paradigma de este esquema es, como señalaba antes, la asignatura "Educación para la Ciudadanía", abiertamente contraria a las convicciones morales en las que se ha educado la sociedad a lo largo de los siglos y que, simple y llanamente, trata de despojar de todo sentido trascendente a la vida. Una sociedad despojada de su conciencia moral, en la que la vida no tenga más explicación que el fruto de un azar, convierte a las personas en meras marionetas sin esperanza y sin otro futuro que la mera acumulación de experiencias en las que no cabe más verdad que la dictada por el poder.

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