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Etiquetas:   Crítica literaria   -   Sección:   Libros

‘Otro tiempo, otra vida’ de Leif GW Persson: otra forma, otras voces

Herme Cerezo
Herme Cerezo
jueves, 20 de noviembre de 2008, 06:18 h (CET)
A estas alturas de la película, se puede afirmar que existe un modo sueco de narrar lo policial. O lo que es lo mismo que, a lo mejor no es igual, existe un estilo de novela negra sueca al menos en buena parte de las que, procedentes de aquellas tierras, nos llegan al pentágono peninsular. Y parece claro que los precursores de ello fueron el matrimonio Sjöwal y Wahlöö, con su serie de novelas protagonizadas por el inspector Beck; que el continuador de la tendencia fue Henning Mankell, con los casos desentrañados por el ya inolvidable Kurt Wallander (el propio Mankell, en el prólogo de ‘Roseanna’, escrita por Sjowal y Wahlöö, se reconoce deudor literario de la pareja nórdica: "No sabría decir cuántas veces me han preguntado qué han significado para mí los libros de Sjöwall y Wahlöö. Creo que cualquiera que haya escrito sobre crímenes como reflejo de una realidad social ha sido inspirado, de una manera u otra, por ellos"); que, aunque hay más autores suecos (Anders Roslund, Börge Hellström, Hakan Nesser, Stieg Larsson, que ahora amenaza triunfar con ‘Los hombres que no aman a las mujeres’, Anna Jansson, Mari Jungstedt, Camilla Läckberg y Åsa Larsson entre otros), hoy me detendré en un autor que se apunta a la tendencia iniciada por Sjöwal & Cía y que, actualmente, parece el auténtico rey del género allá donde los hielos. Se trata de Leif Gw Persson (Estocolmo, 1945) y de su ‘Otro tiempo, otra vida’, editado por Paidós (2008), segunda parte de la trilogía ‘El declive del Estado del bienestar’, iniciada con su libro ‘Entre la promesa del verano y el frío del invierno’.

‘Otros tiempo, otra vida’ arranca con la ocupación el 24 de abril de 1975 de la embajada de la República Federal de Alemania en Estocolmo, llevada a cabo por un comando del grupo terrorista Baader Meinhoff. Un buen principio, sugerente sin duda. La descripción de los hechos sucedidos en la sede diplomática germana es dinámica, interesante y cruda. El desenlace de la operación, su solución y consecuencias posteriores, simplemente sorprendentes que no es poco. El extraño final del caso forma el núcleo fundamental del planteamiento de ‘Otro tiempo, otra vida’. A partir de este suceso, Persson se interna en la investigación del asesinato de un ciudadano sueco, Kjell Göran Eriksson, cuya muerte, aparentemente, no guarda relación alguna con el asalto a la legación alemana. Aparentemente ...

Persson, considerado como uno de los criminólogos más reputados de su país, conoce al dedillo la metodología policial. Durante mucho tiempo fue asesor del ministro de Justicia y, desde 1991, ocupa la plaza de catedrático en la Dirección de la Policía Nacional sueca. Las reuniones de trabajo de los agentes escandinavos son bien distintas de las que nos venden las películas americanas de serie – ‘Canción triste de Hill Street’ – o los cómics - ‘Gotham Central’ sin ir más lejos -. Los suecos se muestran como inspectores más pausados, "menos de película", con una puesta en común más comunitaria, en la que cada uno aporta lo que lleva entre manos: sus avances, sus investigaciones y sus ocurrencias, por peregrinas que puedan resultar. Todo ello siempre trufado con cafés de máquina o vasos de agua, también de máquina. Este mismo operativo policial ya se anunciaba en Sjöwal y Wahlöö y se consagraba en las obras de Mankell. La principal diferencia que se observa en este ‘Otro tiempo, otra vida’ estriba en que Persson nos permite conocer, por un lado, lo que hablan los policías y, por otro, lo que piensa cada uno de ellos. Cosas muy distintas, porque hay unos seres humanos que saben morderse la lengua y otros que no. Persson aún añade un nuevo matiz: mientras entre los colegas de Wallander hay una innegable rivalidad, una pugna feroz por ascender en el escalafón, en Persson las reflexiones policiales sobre sus compañeros de cuerpo, e incluso, sobre sus superiores, aportan una pincelada irónica, en ocasiones francamente despectiva: "Bäckström podía meterse la pista de los maricas en su gordo culo."

A mi modo de ver, la fase del trabajo en equipo, la de las pesquisas y discusiones, un pelín insustanciales, un pelín de despiste, resulta excesivamente lenta y reiterativa. La acción avanza aquí en horizontal, sin profundidad. O sea, no avanza. Y, además, ocupa prácticamente la mitad de la novela, es decir, unas doscientas cincuenta páginas. De su lectura, emergemos con el doctorado bajo el brazo en las actitudes de los personajes, de los detectives y de los investigadores. Y poco más. Es el peligro de ‘Otro tiempo, otra vida’. Con tanta vuelta sobre lo mismo, la obra corre el riesgo, real a mi juicio, de que el lector cierre el libro y se pierda lo bueno, que llegará mucho después. Para mi modo de entender lo policial, "lo negro", la novela sueca resulta robusta en relación con los clásicos norteamericanos del género. Chandler o Hammet utilizaban un patrón mucho más corto y, sobre todo, más dinámico, y mientras los nórdicos son excesivamente generosos en páginas, Chandler apenas si sobrepasó los quinientos folios en ‘El largo adiós’. Esta acumulación de más de lo mismo no es privativa de Persson. Ya se observaba en Mankell y, en menor medida, en Sjöwall y Wahlöö.

En la escritura de Persson, la climatología nórdica no tiene relevancia. Sabemos que la acción se desarrolla en primavera o invierno, pero no hay nieve, ni frío, ni lluvias, ni calor. En este sentido los personajes viven su mundo ajenos a ella. Si Wallander tropieza con el hielo o con el barro o con el viento en las frías noches invernales, en Persson estos fenómenos meteorológicos no cuentan, no existen. Simplemente los obvia. No es ninguna crítica, todo lo contrario, pero llama la atención que el factor climatológico tenga tan poco peso en su novela.

Como contador de historias, Persson utiliza una doble voz. En primer lugar, la que desarrolla la ficción, el narrador puro, omnisciente más que nunca (conoce hasta las ironías que cruzan las mentes de los personajes) y, de otro, un narrador neutro, que podríamos denominar la "voz en off de la Historia", que enmarca la acción en su contexto político y social, en este caso en el desmoronamiento de la Alemania Oriental, en la caída del muro de Berlín. Es otra forma, son otras voces.

En los diálogos, Persson es mucho más ágil. Y así, en algunas conversaciones, especialmente en la primera parte de la obra, escuchamos a uno de los dialogantes preguntar o decir algo, mientras que la respuesta de su interlocutor le llega al lector en forma de resumen bien masticado por el narrador. Una original forma de eliminar contestaciones superfluas y, posiblemente también, una virtud.

Como dije al inicio, ‘Otro tiempo, otra vida’, es la continuación de ‘Entre la promesa del verano y el frío del invierno’. En sus páginas se esconde una increíble conspiración y una repugnante red de extorsión que socava incluso las instituciones del estado sueco, bajo la apariencia de un hecho criminal sin más, que esperamos que se redondee pronto con la aparición de la última obra que cerrará ‘El declive del Estado del bienestar’.

‘Otro tiempo, otra vida’, se presenta en una espléndida edición de Paidós, de cómodo manejo, con márgenes suficientes e interlineado amplio que permite al aficionado ejercitarse en una lectura limpia y exenta de posibles saltos de línea. Sin embargo, el texto presenta ciertas deficiencias de estilo, algunas de ellas imputables seguramente a la traducción. Los diccionarios de sinónimos, una herramienta a la que los correctores y traductores parecen ser alérgicos, se editaron y pusieron a su disposición para algo. Si no, no se venderían.

Pero en fin, ésa sólo es una opinión. La mía.

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‘Otro tiempo, otra vida’, de Leif Gw Persson. Colección Alea. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 2008. 509 páginas, 17,10 euros

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