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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

“Yo soy Sevilla”

María Pagés, bailaora y coreógrafa
Redacción
martes, 25 de noviembre de 2008, 12:07 h (CET)
Decir que María Pagés baila desde niña no es ni un ditirambo ni un tópico al uso, esta sevillana inició su carrera en el mundo de la danza cuando a los cuatro años en su primera academia de baile levantó sus brazos de niña con esa gracia que tan sólo los tocados por el arte pueden hacer trenzando los primeros compases de una larga carrera artística que la ha llevado por los principales escenarios del mundo, desde Tokio a Nueva York pasando por el Teatro de la Maestranza sevillano. Ahora, en este primer fin de semana del caluroso Agosto, el baile de María Pagés, Premio Nacional de Danza entre otros muchos, ha recalado en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La sensual bailaora de los “brazos infinitos” ha acudido al mítico Liceu para mostrar las coreografías de “Sevilla” al público de Catalunya.




Parte del cuerpo de baile.


Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova

¿Por qué esta “Sevilla” en el Liceu?

Yo ya había bailado en el Liceu con la compañía de Antonio Gades y desde siempre quise traer aquí alguno de mis espectáculos, he esperado cuatro años a que coincidieran mis fechas con las del Teatro pero ha valido la pena. Creo que “Sevilla” es un espectáculo apropiado para este gran escenario donde, aparte de mi, estará un cuerpo de baile formado por dieciséis personas más seis músicos, de todas mis coreografías es la que tiene mayor número de personas.

¿Qué es “Sevilla”?

Aparte de que yo soy Sevilla, ya que ese es mi sobrenombre desde que a los quince años llegué a Madrid, todavía hoy así me llama mucha gente, entre ellos el cineasta Carlos Saura y María Magdalena mi maestra, “Sevilla” es un espectáculo en el que hablo de mi misma y de esa ciudad de los contrastes donde en el baile están la alegría y la tragedia, los sevillanos pasamos de la pena de la Semana Santa a la alegría de la Feria de Abril. Es como un sueño con el que vuelvo a mi ciudad con la tranquilidad de que podré volver a marchar mientras continúe soñando.

¿Cómo es este espectáculo?

A lo largo de noventa minutos se va pasando por diversos espacios como si de una película se tratara, con sus interiores y sus exteriores, y así vemos las calles de Sevilla, la Academia donde yo empecé a bailar, la Plaza de la Maestranza o el Patio de los Embajadores en el Alcazar. Esta coreografía nació de una idea muy simple donde tienen gran importancia el movimiento, la luz y el vestuario, concretamente los trajes están pintados a mano, no hay dos lunares iguales y hemos echado el resto en su confección, y la verdad es que el resultado es espectacular ya que es un aporte de luz y color en cada uno de los cuadros de baile. Hemos cuidado mucho tanto el vestuario como la escenografía y la luz y aunque hay un amplio abanico de colores son los ocres y azules los protagonistas, nuestra inspiración para los colores nos ha venido de los pintores sevillanos de siempre como Velázquez o Murillo.




Brazos de María Pagés.




Cartel de Sevilla, por Ouka Leele.




María Pagés con mantón.


En tus anteriores espectáculos has utilizado diversas músicas que nada tenían que ver con el flamenco y aquí también observamos que escoges compositores alejados de ese mundo.

La música va desde Shostakovich a Modugno pasando por Gardel a lo largo del guión que conforma el espectáculo, con ello he querido reflejar ese toque de curiosidad que tengo por todo lo que pasa fuera del flamenco. Hay músicas originales, otras se han adaptado para la ocasión y he querido incluir alguna grabación bastante insólita como es el caso de Tomás Pavón que para mi es uno de los más grandes del cante flamenco.

El espectáculo termina con “Azul” una versión muy especial de “Nel blu dipinto di blu”, una canción italiana de Domenico Modugno. ¿Qué sentido tiene dentro de “Sevilla”?

Es un tema que siempre que lo he escuchado me ha hecho pensar en el cielo de Sevilla y en su azul infinito. La versión que interpreto, primero por tangos muy lentos y como un solo y después por bulerías con toda la compañía me parece preciosa y un buen broche de oro para cerrar “Sevilla”.

Ante tanta novedad musical, ¿cómo se lo han tomado los puristas del flamenco?

A los puristas los tengo a raya, yo bebo de las raíces del flamenco y me considero una clásica del mismo. Tiene un enorme potencial para compartir con otras culturas ya que no deja de ser un arte popular.

¿Por qué estrenaste “Sevilla” en Tokio y no en Sevilla?

Teníamos una propuesta para estrenar en el Teatro de la Maestranza pero se malogró en un principio por culpa de algunos detalles. En Japón ya llevo realizadas catorce giras y ya hay más de una generación de japoneses que me siguen con fidelidad, es por eso que al no poder estrenar en mi tierra se lo debía a los japoneses y lo hicimos allí en el Bunka Mura-Orchard Hall. En Tokio estrenamos el 14 de mayo del 2006 y ese mismo año, el 27 de diciembre, lo hicimos en el Teatro de la Maestranza sevillano.

El flamenco cuenta con un gran número de seguidores en tierras japonesas. ¿Cómo explicas este fenómeno?

Japón es el lugar fuera de España donde más respeto y conocimiento se tiene del flamenco, quizás es el contraste de culturas lo que les hace interesarse por este arte para ellos tan distinto de sus representaciones culturales.

Ya sabemos que los japoneses todo lo copian, ¿crees que algún día también lo harán con el flamenco?

Entre los japoneses y nosotros existe una gran diferencia cultural y no creo que sea posible que puedan expresar a la perfección el sentimiento que refleja el flamenco, piensa que ninguna actuación puede ser igual sobre el escenario.

Un día bailas ante los jefes de Estado de la Unión Europea un poema de Saramago, ¿cómo surge en ti esta idea?

Bendigo este encuentro. Me encargaron que hiciera algo relacionado con Portugal para la Cumbre que tenía que celebrarse en Salamanca, viajando en el AVE de Madrid a Sevilla se me ocurrió que podría trabajar sobre algún poema del Premio Nobel portugués y que me gustaría escuchar la lectura de su propia voz. En pocas horas me encontraba al lado de Saramago que me ayudó a elegir el poema, después me enteré que Luís Pastor lo había musicado y es su música la que utilizo cuando bailo “Alzo una rosa” tanto en la Cumbre como en “Sevilla”.

El encanto surgió entre el escritor y la coreógrafa,”ella baila, y bailando, mueve todo lo que la rodea. Ni el aire ni la tierra son iguales después de que María Pagés haya bailado”, estas son las palabras que el Nobel portugués escribió después de ver bailar a María. Pero en un espectáculo llamado “Sevilla” no podía faltar el toque taurino.

Naturalmente, sobre la composición “Banderilla de tiniebla” del maestro Gallardo interpreto un solo en el que voy vestida mitad de toro y mitad de torero pero sin renunciar a mi condición de mujer, intento plasmar el ballet que entre toro y torero se produce en el albero de la plaza. Para la elaboración de esta parte del espectáculo me inspiré en las numerosas conversaciones que tuve con José Tomás quién me ayudó mucho para poder transmitir con mi baile todo lo que yo quería. El maestro Tomás es un torero muy especial, su toreo es como es y no tiene nada que ver con ciertas exageraciones que a veces se han dicho de él.

Sigamos hablando de nombres conocidos que tienen una relación con tu arte y con “Sevilla”, como son Ouka Leele y Sidi Larbi Charkaoui.

Ouka ha hecho la fotografía del cartel de “Sevilla”, yo quería un cartel que estéticamente recordara a los de los años 20 y 30 del pasado siglo y donde el uso de la luz y el color tuviera crucial importancia, hablé con Ouka y entendió a la perfección lo que le pedía, las dos estamos muy contentas del resultado final, tanto que ella tiene la foto en una exposición de su obra. Con Sidi Larbi llevo mucho tiempo queriendo hacer algo conjuntamente pero nunca han coincidido nuestras agendas pero ahora parece ser que por fin el próximo otoño podremos llevar a los escenarios una obra conjunta que será como un capricho de dos amigos.

Y con tus compañeros de profesión como Amargo o Cortés, ¿cómo son las relaciones?

Tengo buena relación con el resto de colegas, cada uno somos diferentes y tenemos nuestro propio espacio y a pesar de la competencia existe un mutuo respeto entre todos. En cuanto a gustos tengo que decir que me gusta el baile de los dos.

El público habitual del Liceu es muy exigente y cuesta arrancarle aplausos y olés, ¿tienes miedo a que esto suceda?

No, en el escenario no estoy pendiente de las ovaciones, lo que si me importa es sentir que mi baile conecta con el publico, es un fino hilo conductor que va y vuelve del escenario al patio de butacas, si eso funciona estoy contenta, es algo que se nota y si no resulta puedo llegar a sentirme angustiada.


Dos días después de charlar con María Pagés acudimos al Gran Teatre del Liceu para quedar prendidos en la magia de “Sevilla”. Sobre el escenario un espectáculo sobrio pero elegante y lleno de luz y colorido en el que todo el cuerpo de baile actuaba al unísono interpretando a la perfección la coreografía diseñada por María Pagés sobre una idea y guión de ella misma y José María Sánchez. Bulerías, tangos, martinetes y melodías ajenas al flamenco sirven de marco perfecto a las palabras que en su día escribieron Machado, García Lorca, Ben Sahl o Saramago. María Pagés es una gran bailarina y lo demuestra en el escenario donde danza con todo su cuerpo, sus brazos se elevan en el aire trenzando filigranas mientras sus pies acompasados por el zapateado llevan un ritmo que recorre todo su cuerpo que rezuma sensualidad por todos los poros del mismo, llenando por sí solo el amplio escenario del Liceu. “Sevilla”, bailada por esa otra Sevilla que no montó el espectáculo como un homenaje a su ciudad pero que, ahora, si es así, está contenta de que los demás lo piensen. En un mundo, el del baile flamenco, donde hoy por hoy los grandes nombres son masculinos María Pagés tiene un lugar de privilegio por méritos propios. El público asistente al Liceu la noche del estreno así lo corroboró al final del espectáculo puesto en pie y ovacionando a María y toda su compañía durante más de cinco minutos.

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