Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Los intelectuales del manifiesto

Pascual Mogica
Pascual Mogica
viernes, 1 de agosto de 2008, 21:22 h (CET)
Le supongo enterado, querido lector, de que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana ha dictado dos autos que suspenden parcialmente la orden de la consellería de Educación sobre la asignatura de la Educación para la Convivencia (EpC). No obstante no pone objeción alguna a que esta materia se imparta en inglés con lo cual no se ha tenido en cuenta este aspecto sobre el cual el Ministerio de Educación y Ciencia y CCOO también habían incluido en el recurso objeto del fallo del TSJ.

Ante esta permisividad del TSJ para que se imparta la EpC en inglés, y la intención de la Consellería de Educación de que se estudie la asignatura de Ciencias para el Mundo Contemporáneo también en inglés, yo me pregunto que actitud van a adoptar los intelectuales firmantes del manifiesto. Por cierto he leído algunos de los nombres de los intelectuales firmantes del manifiesto sobre el castellano y he llegado a la conclusión de que en España no hay que esforzarse mucho para que te coloquen la etiqueta de intelectual, basta simplemente con participar en un par de debates radiofónicos o televisivos. He de confesar que al leer el nombre de alguno de esos personajes me ha entrado la risa floja. Si muchos de los firmantes son considerados intelectuales, algunos lo son, muy pocos en mi opinión, se afirma más en mí la creencia de que España sufre otra crisis: La de la carencia de valores intelectuales.

Si el Consell de la Comunidad Valenciana está por que se impartan asignaturas en inglés ninguneando al idioma de Cervantes en beneficio del de Shakespeare, y lo que es más grave, quitando horas lectivas de práctica del castellano al impartir algunas de las materias que componen el currículo en inglés, yo creo que estos intelectuales deberían poner el grito en el cielo al igual que lo ponen cuando se trata de que se estudie total, como ellos denuncian, o parcialmente en catalán, euskera o galego. Ahora bien puede que los intelectuales lo consientan al tratarse de fomentar el idioma de Bush, otro intelectual del mismo corte que ellos.

Para abundar más en el cachondeo con que el Consell valenciano se ha tomado esto de la EpC la consellería de Educación ha decidido, a última hora, que el examen se puede hacer en castellano, en valenciano o en inglés. Pero eso so, la asignatura se impartirá en inglés.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris