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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

30 ahorcados en Irán ¿Alianza de Civilizaciones?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 31 de julio de 2008, 21:30 h (CET)
El que alguien pretenda ver en la famosa Alianza de Civilizaciones del señor Zapatero, convenientemente jaleada por el señor Moratinos, (lo que ya, de por si, ayuda a descalificar tal proyecto porque, si en algo se ha venido destacando nuestro actual ministro de Asuntos Exteriores ha sido por sus continuas meteduras de pata en lo que han sido sus actividades diplomática); algo más que una concesión a las exigencias del rey de Marruecos Mohamed VI y un brindis al sol de un sujeto que se ha visto incapaz de tomar el relevo de Aznar en el ámbito internacional y se ha visto reducido a la humillante situación de tener que conformarse con tratar con los dictadores del cono sur americano y ser el portador del farolillo rojo a cola de la CE, donde no pincha ni corta nada.

No sé si, el señor ZP, recuerda algo de la historia de España y, si recuerda el prolífico reinado del gran sultán de Córdoba, Abderramán III. Este monarca de la dinastía Omeya, contra lo que hubiera podido esperarse de él, tuvo más problemas con sus súbditos bereberes y con sus rivales del califato fatimi que con los propios reyes cristianos, especialmente, los de León con los que tuvo distintos encuentros con suerte diversa. Tuvo necesidad de poner orden en casa antes de atreverse a enfrentarse con sus enemigos seculares, los reyes cristianos. Por cierto, que los catalanes, que tanto presumen de su historia (que suele basarse en batallas perdidas), mandaron una embajada, enviada por Borrell II, para humillarse ante el Califa de Córdoba, reconociendo su superioridad y pidiendo paz y amistad, ¡genio y figura hasta la sepultura!

Sin embargo Abderramán III consiguió poner orden en sus territorios y fue un califa que supo respetar las religiones de los infieles que habitaban en sus dominios e, incluso, introdujo en la corte a esclavos cristianos para interponer entre las distintas facciones árabes, siempre enfrentadas entre sí, un elemento que las distrajese de sus querellas. Sin embargo, querer comparar a aquellos sultanes del siglo X con los fanáticos gobernantes de los países sometidos al Islam del día de hoy, es como querer comparar a los valerosos guerreros cristianos que luchaban para recuperar España con esta parte de las nuevas generaciones que hoy vegetan en nuestro país; criados en la molicie, patriotas abúlicos si no separatistas; enfangados en las drogas y sorbidos por el sexo que, no obstante, abominan de la moral, huyen de la responsabilidad, se recrean en el egoísmo y reniegan del esfuerzo y del trabajo. Es imposible esperar de un sujeto como Mahmud Ahmadineyad, un comportamiento caballeroso, respetuoso con las otras religiones, comprensivo con las civilizaciones occidentales y capaz de renunciar a las prácticas habituales en un país regido por una leyes fundamentalistas que sitúan a las personas por debajo de prácticas ancestrales, que contemplan la sumisión de las mujeres al hombre, su falta de derechos, la mutilación de sus órganos genitales y la proscripción para ocupar cargos de importancia en la política.

Es por eso que, cuando nos enteramos de que, en Irán, acaban de ser ajusticiados en la horca treinta personas, acusadas de tráfico de drogas, mal comportamiento religioso, infracción de las prohibiciones respecto a homosexualidad, violación o consumo de bebidas alcohólicas, entre otras causas; nos causa verdadero espanto que, en pleno Siglo XXI, unas barbaridades semejantes puedan ser aceptadas por el resto de naciones civilizadas. Algunos se ha cansado de poner a parir al señor Bush porque dicen que su invasión de Irak estuvo proyectada con el fin de apoderarse de los pozos de petróleos de dicha nación y, vean ustedes la contradicción con lo que está sucediendo en Europa que, para proveernos del oro negro del que es abastecedor Irán, los gobiernos no tienen inconveniente en tragarse que una nación guiada por fanáticos integristas se arme nuclearmente y se pase los derechos humanos por el forro del sobaco. Me he cansado de reprochar la forma hipócrita y arribista con la que la izquierda hace uso de su demagogia, según que se trate de unos u otros. Tomemos, por ejemplo, a nuestros progresistas favoritos, el más claro exponente de paniaguados que viven a costa de las subvenciones del Gobierno y que, ahora, para más INRI, de lo que recauda la Sociedad de Autores con el famoso Canon Digital, el expolio más vergonzoso que se les pueda hacer a los ciudadanos, a los que se les castiga por dar por supuesto que todos piratean los discos de los de la farándula. Estos señores, capitaneados por un grupo de destacados amigos de ZP, aparte de tener prácticamente el monopolio de las televisiones públicas, donde hacen y deshacen a su antojo, se permiten manifestarse públicamente contra el PP, se hacen declaraciones en pro de los homosexuales, sus derechos y las libertades de las mujeres para poder asesinar a sus fetos, si les da la gana. Se nos atribuyen a la derecha toda clase de maldades y se nos tacha de franquistas, involucionistas y aferrados a nuestras tradiciones, cuando no, de explotadores. Pero, señores, en cuanto se trata de sus amigos, protectores o personas de las que esperan sacar provecho; todo cambia.

Así vemos que aunque el doctor Morales demostró ser un matasanos de cuidado fue defendido por ellos; lo mismo podemos decir del doctor Montero, y de todos aquellos que son homosexuales o lesbianas que gozan de todo su soporte y ¡Ay!, de aquellos que se atrevieran a poner en duda sus derechos como tales. Pero cuando esto ocurre en un país islámico ¡todos mudos! ¡chitón y a no moverse! ¿Son unos pusilánimes? Por supuesto, porque toda su valentía se les va por la boca y, cuando existe el menor atisbo de que puedan salir malparados, ¡alto y quietos ahí, no sea que recibamos! ¿Se han dado cuenta ustedes de que, mal hablados como el Rubianes ese, o pijos, como el Miguelito Bosé ¡pobrecito, él se lo ha hecho todo… con el dinero de sus padres! O tantos otros que se ven muy machos cuando se meten con los curas, los obispos o el Papa, pero vean ustedes lo calladitos que están, el respeto reverencial que demuestran, y lo educaditos que se muestran con el Islam; porque saben que estos fanáticos árabes no se van con chiquitas y allí no impera el otro moflete, sino el Ojo por ojo.

Alianza de Civilizaciones. Despilfarro de dinero en tiempos de crisis y una utopía para hacerse notar del señor ZP. Una propuesta absurda, a la vista del comportamiento de muchos de los estados árabes que siguen mutilando, matando y torturando basándose en una interpretación extremista del Corán. La hipocresía elevada a la enésima potencia, pero son de la izquierda, si fueran de la derecha los que se comportaran así, verían ustedes la que nos caía encima. Pero los españoles siguen sin enterarse y en Babia.

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