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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

A propósito de la crítica contemporánea

Álvaro San Martín
Redacción
viernes, 1 de agosto de 2008, 14:50 h (CET)
Acabo de leer el artículo "El caprichito de las masas", de Agustín Jiménez, y me he quedado transpuesto por la facilidad con la que este caballero ha despachado la última película de Christopher Nolan, "El caballero oscuro".

Yo he tenido la oportunidad de ver la película y me parece cuanto menos curioso que se aproveche una columna de opinión política en un diario digital para despotricar sobre aspectos de la vida social y cultural que poco o nada tienen que ver con el supuesto objeto de su columna.

No sé quién es ni a qué se dedica el Sr Jiménez. No quiero poner en duda su supuesta habilidad para hablar de política, sociología o cualquier cosa a la que este caballero se dedique. Lo que no entiendo es por qué se aprovecha el particular para cargarse una película que, con sus defectos, me parece la muestra más destacable (además de una película absolutamente personal) que ha sacado el cine comercial americano en muchos años.

Además, el complejísimo discurso de la película (que va mucho más allá del maniqueismo al que lo somete el Sr Jiménez en su crítica) no se merece el tratamiento simplista con el que lo despacha este Sr. Dicho tratamiento me duele más teniendo en cuenta que ha sido utilizado por diversa crítica europea de tamiz presumiblemente progresista, sobretodo británica (aunque habrá que esperar a la crítica francesa y española cuando la película se estrene en dichos países), que pone en tela de juicio la verdadera imparcialidad objetiva de profesionales que, en principio, viven de ésto, a la hora de valorar películas que son verdaderas obras de arte. Dichos profesionales (y es curioso que eso sólo pase en Europa, lo cual dice mucho en relación con la decadencia de nuestra cultura en su conjunto) se limitan a hacer valoraciones "ideológicas" de las películas que llegan del otro lado del "charco", dejando de lado lo que debería ser su objetivo: un análisis puramente cinematográfico. Bajo ese prisma, "El acorazado Potemkin" y "Octubre", de Eisenstein, serían tildadas como "pestiños" (gran palabra, de verdadera altura intelectual, ¿verdad?) por ser "pro soviéticas", por ejemplo.

Porque sí: a mi juicio (y repito, no digo que "El caballero oscuro" sea una película perfecta, porque no lo es), la última película de Christopher Nolan es una película maldita e imperecedera, que puede someterse a multitud de juicios diferentes (de ahí su grandeza), en la línea de obras maestras como "Centauros del desierto", de Ford, los "westerns" de Anthony Mann o "Taxi Driver", de Scorsese.

En otras palabras: además de que la película, estilísticamente, es extraordinariamente interesante, con diez o doce momentos de puro cine, el poderío de su discurso ético, que va más allá de las facilonas identificaciones de la película con la política exterior americana post 11 S, es universal. De hecho, y lo digo como aficionado a los comics del personaje, el argumento no tiene nada que ver con el 11 S. Por el contrario, es mucho más cercano a la primera aparición del Joker en Batman 1, ejemplar que data de 1940, tamizado por tres obras en concreto: El regreso del señor de la noche, de Frank Miller (1986), La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland (1987) y El largo Halloween, de Jeph Loeb y Tim Sale (1996). Como puede comprobar, dichas obras son muy anteriores al 11 de Septiembre de 2001. Es más, no he encontrado en ninguna de las pretendidamente sesudas críticas que se han hecho sobre la película una mención al verdadero motor intelectual de la película, que poco o nada tiene que ver con la "war on terror", sino más bien en la motivación del personaje del Joker, que se puede sintetizar en la siguiente frase: yo estoy loco, soy un psicópata, pero es que el mundo es así. El mundo es una broma, encubierta por la hipocresía. Todo el mundo es igual que yo. Todo el mundo es un asesino. Todo el mundo puede perder la cabeza, si se le pone al límite.

La película se plantea básicamente ese dilema: ¿Cuál es el punto de ruptura del ser humano? Y eso no tiene nada que ver con el 11 S. De hecho, es el "homo hominis lupus", de Locke. Y Locke es del siglo XVII.

Pero claro: en este mundo polarizado, un discurso tan sutil siempre corre el peligro de ser politizado.

Por otra parte, si el Sr. Jiménez encontró que "El caballero oscuro" es un "pestiño", tiene todo el derecho del mundo a pensar así. Podría contestarle que el guión es mucho más complejo de lo que se destila en el cine de acción americano actual. Si lo que él pretendía era ver una película escapista al estilo de "Indiana Jones" o "Spiderman", entiendo que estuviese decepcionado. Le recomiendo que la vea otra vez.

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