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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El PSOE insiste en negar la realidad y sigue mintiendo

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 31 de julio de 2008, 09:33 h (CET)
Resulta evidente que, en España, se habla dos tipos de español o de castellano, como se quiera, porque, cuando uno oye a ciertos políticos opinar sobre el “Manifiesto por la Lengua Común” tiene derecho a suponer que, o bien padecen de dislexia y son incapaces de comprender lo que está escrito en dicho documento, lo que, sin duda sería preocupante debido a que son ya muchos los que han entendido todo lo contrario de lo que en él está escrito o, el documento que circula por toda España tiene diversas versiones apócrifas para confundir a la ciudadanía. Aunque es posible que esta sea la verdadera causa de la feroz campaña que se ha levantado contra él en las filas de los separatistas y en algunas parcelas del PSOE ( lideradas por el Pepiño Blanco, el Pepito Grillo, que aprovechan cualquier ocasión para cargar contra los que defendemos la unidad de la Nación) y se viene utilizando esta excusa para descalificar, como hacen siempre que alguna interferencia pueda ir en contra de sus planes y ponga en peligro las componendas que, bajo mano, se han llevado a cabo entre dichas formaciones políticas, con la espuria intención de convertir a España en una federación de pequeñas naciones como paso previo a la concesión del autogobierno a comunidades como Catalunya, el País Vasco y, puede que, incluso, Galicia.

Que actualmente existe una campaña coordinada en contra del castellano, es algo evidente; que esta campaña está avalada y protegida por el PSOE –probablemente chantajeado por el señor Montilla del Partido Socialista de Catalunya –, pueden ustedes poner la mano al fuego; que, además, existe un pacto secreto entre todas las comunidades secesionistas para eliminar el uso del castellano dentro de sus límites y reforzar, desde las Instituciones, sus respectivas lenguas locales, como un paso previo y forzado para dividir a la ciudadanía de España por medio de una barrera lingüística, es algo elemental para cualquiera que conozca cómo se las gastan estos ex terroristas, convertidos por virtud de la conveniencia política en chantajistas del Estado. Ahora bien si el señor Blanco quiere desgañitarse diciendo tonterías, algo a lo que nos tiene acostumbrados, pues, que lo haga; si quiere quedar como un analfabeto que no sabe leer lo que tiene delante de los ojos, allá él, y si se empeña en demostrar que su cultura no supera a la de un niño de tres años, pues es muy dueño de hacerlo; porque señores, ¡qué se puede esperar de un sujeto que, a su edad, habla de que los que firman el Manifiesto “ son los separadores de siempre”, ¿separadores de qué?, ¿hablará de entreforros o de aislantes? Porque a mí no me cabe en la ca peligro para el resto de los españoles.

A mi se me ocurriría pensar que se trata de todo lo contrario, porque es el único medio de que un español pueda circular por toda España y se entienda con los oriundos de cada comunidad. O ¿es que el señor Blanco, el señor Durán, el señor Puigcercós, el señor Puig (aquel visionario que calificó de “indeseables” a la Caballé, Vargas Llosa y Boadella por haber firmado el Manifiesto) y toda esta retahíla de de extremistas independentistas, lo que pretenden es que un ciudadano español se tenga que aprender todas las lenguas que se hablan en toda la península? La economía del desgaste mental y la ley del mejor aprovechamiento de nuestras neuronas, apoyan que es preferible aprender todos un lenguaje común que no que, para entendernos con nuestros compatriotas, nos veamos obligados a aprender el euskuera, el catalán, el gallego y el bable que apenas si lo hablan unos pocos millones de personas entre todos ellos. No hay duda de que es preferible guardar las energías y el esfuerzo para hacernos con el inglés o el chino, si se tercia.

Lo cierto es que estamos atrapados en una encrucijada de concesiones que el señor ZP se ha visto obligado a ceder para poder gobernar, que nos llevan a ir dando tumbos de un lado a otro. Ahora lo tenemos patente cuando se trata de establecer un sistema de financiación para todas las comunidades españolas. Los Estatutos de las distintas comunidades conceden desiguales prebendas a cada una de ellas y unas, como Catalunya, se llevan la parte del león mientras que otras se deben conformar con las migajas. Lo más alucinante, es que, avariciosa, todavía se quiere apoderar de las tajadas que les correspondan a las otras, aunque sean menos apetecibles y más raquíticas. No obstante, es obvio que para los del PSOE todas sus fuerzas se les van en palabras, cuando presumen de ser los defensores de las políticas sociales y de garantizar el empleo a todos los trabajadores mientras sucede que, a la hora de la verdad, lo único que hacen en sus mítines es ir vendiendo demagogia a los crédulos ciudadanos. La recesión cada día va destruyendo más puestos de trabajo, sin que este gobierno tenga ninguna solución para impedirlo. Tendremos tres millones de desempleados a la vuelta de la esquina, y ellos seguirán presumiendo de ¡buscar conseguir el pleno empleo¡

Es una lástima que, en lugar de intentar utilizar las políticas de reducción del gasto público, de austeridad dentro de la propia Administración y de ayudar a que los empresarios puedan actualizarse y refinanciarse, disminuyendo los impuestos; prefieren darles subvenciones para que vayan subsistiendo un tiempo más, alargando innecesariamente la agonía de aquellas sociedades que han quedado obsoletas y que ya son incapaces de enfrentarse con las de su competencia. Pero ZP y los suyos están obcecados en sus proyectos, en aquellas tesis económicas que ya han fracaso en todos los países que las han aplicado y que sólo siguen vigentes en aquellas naciones de gobiernos totalitarios que están empeñadas en la aplicación del intervencionismo estatal a semejanza del practicado en los países de detrás del famoso Telón de Acero. Los resultados de aquella experiencia son de todos conocidos, por lo que no vale la pena de perder el tiempo para intentar convencer a los que sueñan con panaceas, para llevarlos al camino de la sensatez. Es evidente que el PSOE no se preocupa en absoluto por los trabajadores y si mucho por su propia permanencia en el poder ya que, en caso contrario, debería tomar ejemplo de lo que se está haciendo en el resto de las mayores potencias de Europa.; porque, contrariamente a las demagogias que pretenden hacernos tragar, España, en estos momentos, es una de las naciones de Europa más perjudicadas por la recesión económica. Cicerón dijo:” De todos es errar; sólo del necio, perseverar en el error”, y si el necio, además, es malo el resultado puede ser ¡infernal!

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