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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los negociejos de Chávez y Zapatero

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 28 de julio de 2008, 22:52 h (CET)
Mis amigos me dicen que soy una “rara avis”, algo así como un vestigio del tiempo de los dinosaurios que todavía cree en la patria, en el honor de los españoles, en la moral cristiana, en la distinción de sexos y en las excelencias de una educación libre, sin lastres ideológicos, basada en el trabajo, el esfuerzo personal y la igualdad de oportunidades. Sé que esta clase de personas no abundan en nuestros días en que la gente se rige más por el pragmatismo, el posibilismo y el relativismo basados en una concepción de la vida menos trascendental y más inmediata, si es que se la puede definir así. En cualquier caso, no es muy probable que, a estas alturas de mi existencia, cansado de cometer errores, aburrido de ser leal para cosechar deslealtades y con más conchas que un galápago, vaya a cambiar; así que, con su permiso, continuaré con mis quijotadas mal que les pese a algunos, les divierta a otros y les pateé el hígado a la mayoría.

Y es que, ¿ qué quieren que les diga?, pero a mi esta patochada, esta encerrona de mal gusto y este trágala que el gobierno del señor Zapatero le ha preparado al Rey, haciéndolo pasar por las horcas caudinas de tener que recibir al inefable Hugo Chávez en Marivent y, por añadidura, tenerle que poner buena cara como si la visita fuera un regalo que se le hacía a S.M en lugar de una penitencia, a todas luces inmerecida, por “haberse atrevido” a espetarle al mandatario venezolano cuando, haciendo honor a su condición de dictador y deslenguado, impedía, con sus continuas intervenciones, que el presidente del gobierno, señor Rodríguez Zapatero continuara su alocución, aquel rotundo “¿por qué no te callas?”. Y ustedes con toda probabilidad se preguntarán, ¿a qué venía esta visita?, ¿qué finalidad tenía colocar la mecha junto a la yesca, sin ninguna necesidad? Yo tengo mi teoría particular sobre este hecho y, como no me sé callar, se la voy a exponer: se trata de que, por extraño que a los españoles nos pueda parecer, el que SM el Rey le hiciera callar a Chávez les sentó como una patada en los riñones a los señores Zapatero y Moratinos porque, el que Chávez criticara agriamente al señor Aznar les ponía (como ahora se dice), les encantaba, rezumaban de gusto.

Estoy convencido, y a los hechos me remito, que todas las claudicaciones, zalamerías, disculpas encubiertas y excusas rastreras que el gobierno del señor Zapatero se ha venido sacando de la manga para aplacar al furioso señor Chávez, no han sido más que continuos reproches encubiertos por la actuación de don Juan Carlos y su españolísima defensa del anterior gobierno de España. Por la cara que puso el señor ZP cuando el Rey pronunció el popular “por qué no te callas”, es fácil colegir que estaba disgustado por la intervención del monarca. Los lazos que ligan a ZP con el dictador venezolano están basados en una misma concepción política, apoyada en un sistema de gobierno autoritario, absolutista y depredador de las libertades, que, bajo la apariencia de una democracia, se va decantando al modelo cortado a la imagen del de los antiguos países del Este de Europa. Me imagino como se deben de haber reído, Chávez y ZP,, en su reunión en la Moncloa, a cuenta de los apuros que debe haber pasado S.M. para poner buena cara a una situación a todas luces incómoda para él.

Hay que decir que, en este caso, don Juan Carlos ha tenido la suficiente habilidad para darle un enfoque festivo a la entrevista (el regalo de la camiseta ha sido genial y seguro que no le ha gustado nada a Cávez que le ha llamado “ travieso” a S.M.) quitándole solemnidad y recibiendo al ogro venezolano como lo que verdaderamente es: un patán mal educado. Pero, en el trasfondo de esta visita está en la necesidad que tenía Zapatero de reparar las relaciones con Chávez ,para continuar interviniendo en Hispano América, que es el único lugar del mundo donde se le tiene alguna consideración.

¿Ustedes recuerdan cómo trató el señor Chávez a las industrias españolas que tenían inversiones en Venezuela? Pues como si nada. Está visto que el Gobierno español no escarmienta y ya estamos otra vez ofreciendo inversiones y tecnología para aquel país. Claro que, a cambio, vamos a recibir diez mil barriles diarios de crudo venezolano a 100 dólares el barril. ¡Han encontrado La Habana! Vean ustedes, se constituye un fondo con el importe de la factura de los barriles de crudo para, con él, financiar proyectos relacionados con la tecnología, equipamientos médicos o las infraestructuras en los que participarían empresas españolas ¡principalmente constructoras! O sea, que a través de esta sibilina combinación, el Gobierno subvencionaría de una forma indirecta a estas grandes constructoras que están recibiendo, con esta crisis, el pago de su ambición especulativa y su enriquecimiento a costa de los españoles. Como en España estaría mal visto que el Estado sacara las castañas del fuego a estas grandes constructoras se organiza, con ayuda del señor Chávez, el tinglado para proporcionarles trabajo en Venezuela. Pero ¿quién pagará la gasolina y el gasóleo?, los españoles, y ¿quién pagará los desorbitados impuestos sobre el combustible?, los españoles; luego, llegamos a la conclusión de que, al fin y al cabo, seremos los ciudadanos quienes vamos a subvencionar con nuestro dinero que estas empresas en pre-quiebra se salven de la quema. ¡Muy listo señor Sebastián, corta usted un cabello en el aire!

Quedará por ver lo que ocurrirá con estas empresas españolas que decidan trasladar a sus equipos a Venezuela o a instalar sucursales en aquellas tierras cuando al señor Hugo Chávez se le vuelva a subir la mosca a la nariz y pille el próximo berrinche contra España o su gobierno. La experiencia de cómo se las gasta este sujeto debería poner en guardia a cualquier empresario, medianamente precavido, respecto a meterse en negocios en un lugar tan inestable donde, en cualquier momento, se puedan producir acontecimientos que puedan poner en peligro su negocio y a las personas desplazadas allí. ¡Ah!, y otra reflexión, ¿cómo se van a tomar en los EE.UU este acuerdo con el señor Chávez? O es que ¿nos vamos a creer que este pacto va a alegrar mucho al señor Bush, o lo que puede ser peor al señor Mc Cain o, incluso, al señor Obama?. Pero da igual, porque al señor Zapatero no le importa afrentar a la nación más poderosa del mundo; ya lo hizo permaneciendo sentado ante el paso de la bandera estrellada y, por tanto, no le afectará caer de nuevo en desgracia de los americanos. Lo malo es que, por lo que parece, ni en Europa pintamos nada, a la vista del poco caso que nos vienen haciendo. Pero es donde ZP está a gusto, en eso de mentir y engañar, cometer insensateces y hundir España, ¿qué se le va a hacer? Pues nada, porque los españoles somos incorregibles y nos puede más el rencor que la razón.

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