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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Amigos comunes de Stroessner y Daniel Ortega

Luis Agüero Wagner
Redacción
lunes, 28 de julio de 2008, 03:06 h (CET)
Lo que no se hubiera imaginado jamás el presidente de Nicaragua Daniel Ortega, es que tenía tantos amigos comunes con el ex-dictador de Paraguay Alfredo Stroessner.

Los caminos de la vida no siempre son los que uno esperaba, dice una popular canción, y probablemente es la canción que hoy revolotea la tarima presidencial de la Plaza de la Fe, en el viejo centro de Managua, donde junto al mandatario nicaragüense Daniel Ortega y su colega venezolano Hugo Chávez estarán varios protegidos de la prensa de la CIA, subvencionada por la NED y dirigida por jerarcas de la SIP, que domina los medios paraguayos, propiedad en su totalidad de empresarios enriquecidos ilícitamente al amparo de la dictadura anticomunista de Alfredo Stroessner.

Al dictador de cuatro estrellas Anastasio Somoza se le notó la hilacha de la cobardía a mediados de 1979, cuando acosado por las fuerzas sandinistas abordó una aeronave que lo depositó en su hermosa mansión de Miami. Las cinco estrellas eran una verdadera exageración para este Napoleón de hojalata, que sólo demostraba pericia para dirigir torturas, secuestros, muertes y destierros contra su propio pueblo.

En Miami permaneció hasta el 20 de junio, día en que partió a bordo de un principesco yate, munido de abundantes provisiones en alimentos extravagantes y bebidas, con destino a las islas Bahamas, Fort Lauderdale. Más tarde, con guardaespaldas y colaboradores, Somoza inició un crucero por el Caribe e ingresó secretamente a Guatemala.

Precisamente en el territorio de ese país centroamericano se encuentra el aeropuerto La Aurora, donde el coronel Raúl Calvet (luego ascendido a General y nombrado director de Líneas Aéreas Paraguayas) arribó a las 13 horas local, para recoger con destino a Paraguay al general Somoza Debayle y comitiva. El avión era propiedad del estado paraguayo y corrió con las diligencias del contrato para el vuelo charter el cónsul general de Guatemala en Paraguay, Remigio Bazán Farías, conocido hombre que hizo rápida fortuna por intermedio de sus vinculaciones a numerosas empresas fantasmas y su amistad con los generales Alfredo Stroessner y Andrés Rodríguez.

Poco antes del epílogo de la dictadura somocista, el 8 de marzo de 1979 la Liga Mundial Anticomunista abriò en asunción su XII Congreso, realizado en el local del Instituto Nacional de Tecnología y Normalizaciòn. El objetivo era pronunciarse contra la política de Derechos Humanos del presidente Jimmy Carter, que los paladines de la libertad calificaban como "Carter-comunismo". El Congreso habìa logrado reunirse merced a la generosa colaboración de importantes empresarios paraguayos, cuyos aportes oscilaban entre 500 mil y un millòn y medio de guaranìes de entonces.

El recaudador, Antonio Campos Alum, no sòlo era director espiritual de la Fraternidad Eclèctica Espiritual Universal, tambièn de las muy terrenales actividades del centro de detenciòn y tortura conocido como "La Tècnica" (hoy convertida en museo de la represiòn). Entre los màs fuertes aportantes se contaban a baluartes de la libre empresa como Cornelius Walde, Nicolàs Bo, Rolando Niella, Carrizosa y el gran "luchador" contra Stroessner Aldo Zucolillo(Archivos del Terror, carpeta DNAT, marzo de 1979).

La amistad con Campos Alum no desentonaba, ciertamente, con empresarios de medios de comunicación como Aldo Zucolillo, que contaba entre sus cercanos parientes al consuegro de Stroessner (Tuco), a un hermano que servìa como delator a servicio de Pastor Coronel (Julio Cèsar), y a un cuñado involucrado en el atentado terrorista con bomba que costò la vida a Orlando Letelier en la misma capital de Estados Unidos.

En la carpeta confidencial de Campos Alum se hallaron inclusive tiernas cartas por navidad que dirigìa al jefe de La Tècnica el director del FBI Clarence Kelly. El FBI estaba perfectamente informado del cariz, naturaleza y detalles de los procedimientos de la policía de Stroessner tal como lo documentan los pulcros informes del agente especial Robert Scherrer, operativo del burò en Buenos Aires. En innumerables cartas uno de los principales generales paraguayos del Plan Cóndor, Benito Guanes cita a la CIA como fuente de sus informes, y quedaron escritos del gran benefactor de la democracia paraguaya Timothy Towell dirigidos a la policía de Stroessner , y adjuntando manuales para interrogatorios. En realidad, el mencionado diplomático, luego devenido en empleado de Andrès Rodríguez, contaba con extensa experiencia en eliminación de amenazas a la seguridad estadounidense, desde que en 1967 acompañó a John Maisto en Cochabamba, participando del asesinato extra-judicial del Che Guevara, para luego ampliar rubros incursionando en las entregas vigiladas como la que le puso en la estacada con el caso "Parque Cuè".

Hace poco estuvo en Asunción dando recomendaciones al Obispo, a quien sabe protegido de su gran amigo Aldo Zucolillo, quien también compartió ideas políticas y negocios con Anastasio Somoza.

El 23 de marzo de 1980, Juan Manuel Frutos, presidente del Instituto de Bienestar Rural, referente de la Liga Mundial Anticomunista financiada por la secta Moon (hoy asociada a Zucolillo) informó a la prensa que el ex dictador de Nicaragua adquirió 8 mil hectáreas en el Chaco por la módica suma de 80 mil dólares. Según fuentes extraoficiales, Somoza ya era propietario por entonces de otras 25 mil hectáreas adquiridas con anterioridad en condiciones por demás ventajosas, a las que jamás habrían accedido campesinos paraguayos para dedicarse a las tareas agrícolas. Finalmente, se mencionó que Somoza había adquirido una gran hacienda en el Brasil, en 20 millones de dólares.

El 16 de septiembre un semanario alemán de Munich publicó una entrevista en la que Somoza declaraba que escupía encima de la ayuda del traidor Carter. Era el último día de vida del sanguinario traficante de plasma.

El 17 de setiembre de 1980, a las diez de la mañana, un destacamento dirigido por el guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo abrió fuego con metralletas y bazookas contra el vehículo Mercedes Benz en que viajaban el general Somoza Debayle, su asesor económico, el ítalo norteamericano Joe Baittiner y el chofer, César Gallardo, y que circulaba por la avenida paraguaya llamada Generalísimo Franco, caudillo de España por la gracia de Dios.

Ciertamente, a los deudos del ex dictador de Nicaragua en la prensa local les quedó como consuelo que su gran amigo pasó muy bien sus últimos días un ambiente como el paraguayo, capital del anticomunismo y sede de los congresos de la Liga Mundial de esa disciplina deportiva que se realizaban con el aporte de estos propietarios de medios de comunicación que siguen manejando la prensa paraguaya hasta el día de hoy, y que precisamente trabaron fructífera amistad con Somoza.

Uno de ellos, Aldo Zucolillo, recientemente apoyó con pasión la candidatura del Obispo Fernando Lugo, e intenta hasta hoy hacer pasar "izquierda" a referentes de USAID, la National Endowment for Democracy y favorecidos de la IAF controlada por George W. Bush, quienes a pesar de la lluvia de dólares fracasaron estrepitosamente en las recientes elecciones paraguayas al no poder obtener escaños en el Congreso, que quedó dominado finalmente por la Derecha en forma absoluta.

Precisamente un referente emblemático de ese grupo de operativos de la embajada norteamericana de Asunción, Camilo Soares, estará hoy en Managua compartiendo el palco con Lugo y Daniel Ortega. Decididamente, los caminos de la vida no siempre son los que uno esperaba.

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