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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

Lágrimas y sonrisas con el Coro Oretania

Nieves Fernández
Nieves Fernández
domingo, 27 de julio de 2008, 06:10 h (CET)
La Plaza de la Virgen de las Lágrimas ha sido remodelada en Ciudad Real y por este motivo se ha reinaugurado, plaza que ya era tal desde el 16 de mayo de 1954 y que a lo largo de los años ha sido cruelmente ultrajada, siendo necesario que se cambie la imagen pequeñita de la Virgen, varias veces destrozada, por la imagen de un mural, eso sí, de la mejor cerámica.

Por este motivo, el Coro Oretania, recientemente galardonado en Italia, se colocó su mejor traje negro, no uniforme, porque cada uno tiene un timbre de voz muy especial, no podrían ir vestidos iguales pero sí parejos, y con ese detalle en rojo, tan particular en cada uno de la veintena de sus miembros, detalle en rojo que bien puede ser un collar, una pulsera, unos tirantes, una corbata, un cinturón o unos pendientes y “a capella”, se atreven a cantar entre el tráfico rodado un par de obras líricas religiosas como un muy especial Ave María y un no menos rítmico y sonoro Salve Regina, que hicieron la delicia de autoridades, invitados y viandantes que por allí pasaban.

Puede ser una locura cantar así mientras los automóviles cruzan y cruzan por la calle Calatrava, y aún más sin escenario que realce aún más sus melódicas voces si cabe. Pero no es la primera vez que el Coro Oretania canta así viva voz, al aire libre, de manera improvisada.

Casi siempre que escucho cantar a este gran Coro Oretania me sorprendo por su buena actuación y lo hago un poco también por los lugares donde es imprevisible encontrarlos cantando.
Hace años los pude escuchar, tal es la larga historia de este grupo y sin embargo, curiosamente, ayer en la Plaza de la Virgen de las Lágrimas les preguntaron si eran de Ciudad Real, en un lugar muy especial, aquella fue la primera vez que les oía cantar, recuerdo que me sorprendieron en la Casa de Madera de José Romagosa, quien fuera anterior presidente de la Asociación Cultural Ciudad Real Quijote 2000, era la inauguración y venida a la finca de la imagen de la Virgen del Mundo y allí estaban ellos, en el jardín, donde este grupo de voces jóvenes se vieron sorprendidos por la lluvia. Ni cortos ni perezosos no pasó por sus mentes anular el concierto, y así se dispusieron para acabar con el refrán de “no cantes que va a llover” por el nuevo dicho, “vamos a cantar hasta que escampe”, y resguardados entre negros paraguas, chorreando lluvia, lágrimas y sonrisas continuaron cantando con sus mejores voces. De verdad, creo que al acabar de cantar Oretania dejó de llover.
Otra vez me sorprendieron en la Plaza Mayor, era una noche de verano, no recuerdo muy bien, de estas noches en las que ya un poco tarde los viandantes prefieren salir a refrescarse mejor a los parques y plazas más amplias donde la vegetación y el aire predominan por doquier, allí estaban ellos cantando en los bajos del Ayuntamiento capitalino, demostrando su buen hacer con el maravilloso instrumento de su voz. Éramos pocos, pero disfrutamos de aquellos cánticos que refrescaban el cargado ambiente veraniego. Después les oí cantar en escenarios más convencionales, ya con micrófonos pero estas actuaciones se me hacían más lejanas, se diría que Oretania ha nacido para que canten de cerca, para que notes en sus rostros el optimismo mientras cantan, sus gestos de expresión que les convierte en una delicia de escucha musical, no en vano dejarían encantados a los miembros del jurado del certamen italiano.
Hubo también flores para la “Stella e virginis lacrimae”, imagen de la Virgen de las Lágrimas, flores colocadas entre los cactus que también adornan el recinto, pensamos que muy bien colocados para formar una barrera natural que impida a más gamberros acercarse a su rostro bañado en lágrimas, “enjuga las lágrimas de los que sufren” nos dirá Juan Pablo II en la placa colocada e inaugurada por las autoridades.

Flores, cactus, y limonada de la Hermandad de Pandorgos en el barrio del Perchel con Oretania. Sonrisas y canciones de Oretania.

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