Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Contar por no callar  

Adiós País Valencià

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
jueves, 24 de julio de 2008, 23:04 h (CET)
El socialismo valenciano no levanta cabeza desde que Eduardo Zaplana con su victoria electoral envió a Joan Lerma primero a un Ministerio y después a vegetar en la sopa boba de un escaño senatorial. Derrota electoral tras derrota los carteles electorales de los socialistas valencianos han ido cambiando de cara tras cada debacle y ni tan siquiera la entrada de la facción disidente de Esquerra Unida en las filas del puño y la rosa sirvió de acicate para que las urnas vieran incrementadas las papeletas de la socialdemocracia. Lo único que se incremento fue la nomina mensual del PSPV-PSOE que tuvo que recolocar a los recién llegados, ya se sabe que Roma no paga traidores pero los partidos políticos sí lo hacen con los disidentes de otras formaciones.

Las cabezas pensantes que rigen los desatinados destinos de los socialistas valencianos creen que sus derrotas provienen de su alejamiento de la sociedad valenciana, una sociedad que en treinta años, que son los que en junio celebró el PSPV-PSOE como partido, ha cambiado mucho. Entre otras cosas ha incrementado su población y su renta per cápita de una manera desmesurada, aunque sigue habiendo pobres y “mileuristas”, la valenciana es hoy una sociedad moderna, y si bien es verdad que han sido los “populares” los beneficiarios de esta modernidad no se debería olvidar que fueron los socialistas quienes pusieron las bases para alcanzarla, pero hoy en día la sociedad valenciana está escorada al centro y a la derecha un 17 % por encima de la media española, tal vez los valencianos están obnubilados por la política de grandes eventos de los “populares” y acunados en la comodidad de los cantos de sirena de los medios públicos de comunicación de la Comunitat al servicio, más que nunca, del poder político.

Y nada mejor para sintonizar con estos nuevos valencianos que dar un golpe de timón girando al centro y, especialmente, escondiendo en la caja del olvido las siglas “País Valencià” como ya han venido haciendo durante tantas y tantas campañas electorales. El miedo de Lerma y sus gobiernos a mostrar tendencias nacionalistas junto con las graciosas concesiones hechas a la derecha a cambio de nada han llevado a los todavía, no se si por mucho tiempo, socialistas a la “refundación” de un nuevo partido escorado al centro y en el que su residual y poco nacionalismo queda diluido en un regionalismo “bien entendido”, es decir servidor del nacionalismo españolista, y dejando una puerta abierta para que las empresas privadas gestiones los bienes públicos. A partir de ahora a las muchachadas de la rosa marchita y la gaviota voladora tan sólo les distinguirá una letra. Unos detrás de la P de partido pondrás otra P, la de popular, y los otros añadirán la S de socialista. Pero todos terminarán igual, con las siglas CV, no se si de Comunidad Valenciana o de comunidad de vecinos. Al fin y al cabo, al parecer, van a hacer la misma política.

Me duele el despido de las siglas PV con el único fin de ganar votos. Y me duele porque recuerdo un día de Setiembre del año 1974 en que un chalet cercano a LLiria el desaparecido Vicent Ventura, JJ. Pérez Benlloch, Enric Tàrrega y yo mismo pusimos las bases del Partit Socialista del País Valencià, el mismo PSPV que cuatro años más tarde se fusionaría con el PSOE. Si durante la reunión aparecía la policía, cosa que en aquellos momentos podía suceder, nos habíamos confabulado para decir que estábamos creando una nueva revista. La revista nació, fue “Dos y Dos”, el PSPV también fue hacía adelante. Hoy la revista ya es historia como dentro de unos días lo será el PSPV. Pero en ambas desapariciones ha tenido mucho que ver el socialismo español y sus ansias de unificar todo lo diferente fielmente acompañados por algunos que hace treinta años se subieron a un coche oficial y todavía no han bajado del mismo.

Noticias relacionadas

Procesos electorales

Resulta bochornoso que todavía se cobren ciertos sueldos cuando hay pobreza, miseria y hambre física

Conversaciones de autobús

El pulso de la actualidad en el recorrido de la línea 79

Cuestiones que nos interpelan

“El signo más auténtico y verdadero de espíritu humanístico es la serenidad constante”.

​El equilibrio

El escuchar a los demás y la apertura a los nuevos aires, harán de bastón que nos permita seguir conviviendo con la humanidad

Recuerda: Nada nos pertenece, todo es prestado

​La naturaleza en su conjunto y la humanidad misma, viven en el día con día los embates de la voracidad
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris