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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Insulto versus cortesía, amabilidad y comprensión

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 21 de julio de 2008, 09:19 h (CET)
Resulta algo así como un mal sueño, una pesadilla morbosa o un dolor de barriga en pleno banquete de bodas, escuchar a estos señores separatistas, a estos que tan aficionados son a recibir montañas de euros del Gobierno central y que tanto “les mola” frecuentar los restaurantes de cinco estrellas de Madrid en sus numerosos desplazamientos al “extranjero”, cuando les da por ser “ingeniosos” con aquellos que les llevan la contraria.. Y es que, si uno tiene la humorada de escuchar a ese “gaita” de la política catalana, el levantisco señor Juan Puig, no puede menos de taparse la nariz con un pañuelo perfumado, para intentar paliar la peste a nacionalismo rancio, obsoleto y desmadrado que se desprende de cada una de sus frases. Es tal su fanatismo nacionalista, que es incapaz de saber aceptar que existan personas con suficiente sentido común que consideren prioritario que, en España, se hable el español sin que ello sea óbice para que en cada comunidad se complemente con el idioma vernáculo. Pero es que para estos separatistas, entre los que podemos incluir a todos los señores de la ERC y, parece ser, que al propio señor Montilla, aunque hable un catalán más parecido al griego que al idioma Antonio María Alcover, mi paisano mallorquín, quien, en un titánico esfuerzo de trabajo recopilatorio, consiguió dejar plasmado el idioma Catalano–Balear en su minucioso diccionario todavía no superado; son incapaces de conformarse con que se enseñe el catalán en las escuelas, se escriba en catalán y se publiquen periódicos íntegramente en la lengua de Pompeu y Fabra, sino que, a lo que aspiran, es a que el castellano, por aquello de proceder de Castilla, su bicha negra, sea erradicado, defenestrado y echado al olvido en toda Catalunya.

Por supuesto no toman en cuenta los perjuicios que esta política causa a esta tierra y, por ende, les preocupa poco que los jóvenes catalanes salgan de la Universidad hablando y escribiendo pésimamente el castellano; porque, en definitiva, lo que ellos pretenden es que se sepa hablar inglés, alemán y puede que indochino en esta autonomía, pero el castellano, que lo hablan más de seiscientos millones de personas, debe ser proscrito como idioma maldito, causante de todos los males que les han ocurrido y vienen ocurriendo a este pueblo voluntariamente desgajado del resto de España- Que sea posible que los alumnos destacados de sus escuelas y universidades, cuando obtengan la licenciatura, se les marchen a trabajar a otros países e, incluso a España, ¡qué más da, ya los traeremos de Hispano América! O, ¿es que no es cierto que, como nos faltan médicos, los importamos de aquellas tierras para que ejerzan en Catalunya, aunque sus títulos no estén homologados? ¡No pasa nada!, ¿qué puede que algunos no estén preparados como dicen y se les mueran los pacientes?, ¡qué se le va a hacer, no todo puede salir bien! Puede que el ministro, señor Soria, todavía les de algún premio por contribuir a su campaña de Eutanasia activa o, lo que es lo mismo, de limpieza étnica, empezando por los enfermos y ancianos.

Lo que ocurre es que cuando un quidam cualquiera, por el sólo hecho de estar metido en un partido político, donde quiere hacer méritos para no quedar descolgado de entre los que compiten, para ver cuál de ellos dice la mayor barbaridad contra España y los españoles, ¡claro, no le queda más remedio que esforzarse en destacar entre ellos y ser primun inter pares en cuanto a proferir toda clase de invectivas en contra de sus mortales enemigos, los que amamos España y respetamos la lengua castellana! En todo caso, este señor (no puedo quitarme el vicio de llamar señor a cualquier persona) entra en el terreno de las descalificaciones personales y, no tiene reparo en arremeter con toda su artillería contra personajes famosos por su prestigie en sus respectivos campos de actuación, a los que insulta injustamente. Evidentemente, son personas de tal categoría, fuste y talla internacional que, por supuesto, son inmunes ante cualquier intento de descalificación o insulto. Y es que, estos sujetos confunden su particular catalanismo excluyente e independentista con el amor que, todo buen catalán tiene a su tierra, sus costumbres y, como no, a su lengua; no comprenden que se pueda ser, a la vez, español y catalán, ser un buen patriota que ama a España y un buen catalán que ama a Cataluña. Por supuesto, se han olvidado de que, en la Guerra Civil española de 1936, entre las filas de los nacionales lucharon muchos catalanes que habían huido de la escabechina que el Frente Popular, con la colaboración de Companys, perpetró con motivo del alzamiento del 19 de Julio de 1936; y hay que añadir que demostraron ser unos grandes patriotas y supieron morir dejando en alto el pabellón de la catalanidad. Es curioso como estos independentistas se han preocupado de borrar las informaciones sobre estas milicias que lucharon con Franco, seguramente, para que nadie les pueda recordar que entre los catalanes hubo una gran parte que se inclinaron por el bando nacional.

Muchas veces me he preguntado: ¿qué hubiera sido de la historia de España si, esta parte de ella, esta región tan importante constituida por las provincias catalanas, en lugar de optar por el enfrentamiento con el resto de España, hubiera tenido suficiente mano izquierda para saberse atraer a sus vecinos. En vez de de optar por sus inútiles intentos de secesión, se hubieran hecho simpáticos al resto de españoles y los hubieran atraído, no con amenazas ni usando el insulto, sino tratándolos a cuerpo de rey; no queriéndoles imponer una lengua extraña , sino dejando que sus huéspedes se fueran acostumbrando a ella, la fueran aceptando como otra forma de expresión y le hubieran tomado cariño como lengua de acogida y no de “ordeno y mando”. Hoy, sin duda, esta rica provincia industrial; esta región de peregrinaje de tantos españoles que han acudido a ella para colaborar a su engrandecimiento, es muy posible que fuera el eje de España y que gozara con las simpatías y reconocimientos del resto de las regiones del país; siendo su cultura estimada como una riqueza más de toda España. No obstante, veámonos ahora, como son considerados unos enemigos de España, unos acaparadores de favores del Gobierno central,.al que han venido chantajeando para darle su apoyo en el Parlamento; unos masacradores del castellano; unos infractores empecinados del ordenamiento jurídico nacional y de la Constitución y, un modelo de aquello que ha conseguido suscitar, en todo el país, la animadversión de los ciudadanos, el rechazo de las otras autonomías, que se sienten menospreciadas y el temor de que su mal ejemplo se extienda por toda España, haciendo peligrar sus bienes más inapreciables: la unidad y la solidaridad. Nunca lo podré saber, pero creo que, si alguno de estos que tanto vociferan hubieran permanecido callados y hubieran jugado sus bazas con más inteligencia, otro gallo le cantara a esta autonomía mediterránea, presidida por esta popular y reverenciada virgen negra, conocida como La Moreneta.

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