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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

ZP sigue en la inopia

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 19 de julio de 2008, 22:18 h (CET)
Señores, estoy convencido de que es preciso que cambiemos de rol y dejemos este pesimismo “absurdo” que nos tiene atemorizados y cojamos las pinturas del arco Iris para decorar esta tierra en la que vivimos con los colores vivos del optimismo; dejando atrás los datos económicos, las quiebras de empresas, los despidos multitudinarios de trabajadores y los temores por el encarecimiento brutal de las hipotecas, para hacer caso a nuestro presidente, el señor Rodríguez Zapatero, que ha dado con la fórmula para vencer la recesión que nos está paralizando la industria, el comercio, los servicios, al tiempo que afecta a uno de nuestros más saneados productores de divisas, como es el turismo. Nos propone un método muy simple y, según nos quiere hacer ver, muy efectivo contra todos los males que padece nuestra maltrecha economía. Basta, según nos recomienda nuestro Presidente, con concentrarse, cerrar los ojos a la realidad e imaginarse que estamos en un mundo utópico donde no existe el dolor, ni las constructoras, ni el Euribor, ni los concursos de acreedores ni, por supuesto, ningún partido de derechas; y comenzar a repetir, una y otra vez, sin desfallecer, las siguientes frases: “El Gobierno estará a favor de los trabajadores con viento a favor o en contra” ; “el Ejecutivo no dará ningún paso atrás en los derechos sociales”; “ El gasto público continuará aunque entremos en recesión”; “ El futuro de España será más progreso, más derechos sociales y más fortaleza económica”. Seguramente,cuando lo hayamos repetido cien veces, nos daremos cuenta de la cantidad de gilipolleces que estamos diciendo y mandaremos a ZP y sus recetas de echador de cartas a que se cueza en su propia ignorancia y desvergüenza.

Y es, señores, que es algo menos que una broma de mal gusto que, a estas alturas de la debacle económica en la que estamos sumergidos, este visionario que nos gobierna, tenga la faz de atreverse a decir semejantes barbaridades cuando, ante sus propias narices, se está produciendo una de las situaciones sociales, políticas y económicas más difíciles con las que se ha tenido que enfrentar España desde antes que se instaurara la democracia en este país. Hablar en los términos triunfalistas y absolutamente carentes de lógica, rigor y sensatez con que lo ha hecho, aunque sea ante los de su misma tendencia y con el apoyo del señor Méndez, uno de los que no ha tenido empacho en traicionar a los afiliados a la UGT, para ayudar a sacarle las castañas del fuego al señor ZP –ocultando lo que se nos venía encima y evitando que los trabajadores tuvieran conocimiento de los engaños perpetrados por el Gobierno, para evitar que se enterasen de la gravedad del problema que nos iba a afectar a todos –, no puede calificarse más que de un empecinamiento enfermizo de alguien que se siente acorralado por las circunstancias, anda perdido en un medio del que no conoce nada y se agarra, perplejo, a una idea fija, como si el rechazar la realidad le pudiera ayudar a salir del atolladero.

Cuando nos habla de que no se embarcaría en un barco que estuviera dirigido por un capitán que tuviera dudas de cómo conducirlo, este señor no hace nada más que retratarse a si mismo en la figura de este hipotético capitán. Pero, señor mío, si desde que se inició la crisis usted ha estando dando tumbos haciendo hoy una cosa y deshaciéndola al día siguiente, diciéndonos mil veces que estábamos a salvo de cualquier peligro y ¡vea usted en lo que han acabado sus profecías! Si esto hubiera sucedido en tiempos de los emperadores romanos a usted ya le hubieran empalado y expuesto a la vergüenza pública, señor ZP. No sé como calificará usted que una empresa, como Martinsa, haya hecho suspensión de pagos y amenace ya con despedir a 300 trabajadores y haya 12.000 viviendas en el aire y las personas que han entregado anticipos a cuenta estén con el corazón en vilo, sin saber lo que ocurrirá con ello o que, Spanair, esté preparando el despido de 1.100 trabajadores o que el INEM esté colapsado de gente que hace cola para solicitar el subsidio de desempleo. Parece que esto le resulta muy gracioso y por eso dice que “el pesimismo no genera ningún empleo” pero es infinitamente peor el optimismo de la avestruz que prefiere ignorar el peligro que se le viene encima, adoptando una actitud temeraria ante los acontecimientos adversos, absurda en la forma de afrontarla y disparatada al no seguir ninguna pauta determinada limitándose a tapar agujeros a medida que se van produciendo.

Por si faltaba alguna insensatez en este panorama, que los ciudadanos contemplamos sin podernos creer lo que estamos viendo, ahora se salen ustedes, al menos así lo ha dicho el señor Sebastián, con esto de que van a ayudar a las empresas de construcción en apuros comprándoles con nuestro dinero, el de nuestros impuestos y el que puede que haga falta para que los trabajadores en paro puedan subsistir; el suelo a estas empresas que se han hecho grandes especulando, sin la menor vigilancia por parte de quien tenía la obligación de controlar sus operaciones, y que se han valido de la situación para enriquecerse encareciendo las viviendas hasta los límites que, precisamente, han dado lugar a que se produjese el estallido de la burbuja inmobiliaria. Es un atraco a mano armada, una verdadera vergüenza que debido a que son amiguetes del Gobierno o porque ahora no saben como arreglar el desaguisado, se tenga que acudi, con dinero público, en socorro de los que han sido los verdaderos causantes de la crisis que estamos padeciendo. Si el Tesoro Público invierte en suelo, es evidente que se va a quedar en situación de falta de liquidez porque se trata de un inmobilizado que, si es que ha de servir para construir viviendas protegidas, no podrá realizarse hasta de aquí a unos años, si la demanda se vuelve a reanimar. Entre tanto, para atender al desempleo que se ve cada día más inminente y que afectará a más número de individuos, el Estado estará inerme porque ni la Deuda Pública ha sido capaz de colocar.

Mientras, el señor Zapatero va por ahí diciendo tonterías; en tanto que sus ministros económicos van dando palos atrás, sin saber a ciencia cierta por dónde les van a aparecer las nuevas sorpresas que les tiene reservada la recesión y, los señores Blanco y De la Vega, se entretienen intentando tapar los fallos de su partido haciéndole el paripé al doctor Montes y jaleando al señor Soria en su plebiscito sobre la conveniencia de paliar la crisis disminuyendo la población pasiva por métodos expeditivos; en este país cada día el pesimismo (son datos de las últimas encuestas) cada vez se extiende a mayor número de ciudadanos, las ventas caen radicalmente y los precios de determinados artículos alimenticios se están poniendo por las nubes. Sería muy conveniente que el señor Zapatero nos explicara, con detalle, en qué se basa para su optimismo y cuáles son los estudios económicos de los expertos que avalan sus profecías respecto a eso de “más progreso, más derechos sociales y más fortaleza económica” Si no puede hacerlo, que se calle, se ponga a trabajar y, si no es capaz de hacer nada mejor, ¡que se largue!

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