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Entrevistas

Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

“La joyería es una manera de disfrutar”

Santi Pàmies, joyero
Redacción
martes, 25 de noviembre de 2008, 12:07 h (CET)
En estos tiempos en que lo que impera es la globalización, las multinacionales y el trato impersonal todavía podemos encontrar, como por obra de magia, algunos oasis en los que se aúnan la técnica, el arte, el trabajo artesano y el espíritu familiar para ofrecer un trabajo bien hecho. Una buena muestra de ello la tenemos en el joyero Santi Pàmies nacido en Reus y que siguiendo los pasos de su padre y de su tío ahora está al frente de SANTI PÀMIES donde también trabajan su esposa y tres de sus hijos. Desde la primitiva tienda nacida en Reus en la década de los cincuenta hace cuatro años que llegó a Barcelona, sin abandonar su ciudad natal, para abrir casa en plena Diagonal y en un edificio emblemático del modernismo que si bien ofrece la ventaja de estar dentro de una obra de arte por otro lado tiene el inconveniente de que, al no poder modificar ninguna parte de su estructura externa, sus escaparates no son tan amplios como los de Tiffany en Nueva York, por poner un ejemplo. Pero ello se ve recompensado, una vez atravesada la puerta, al encontrar un local amplío, perfectamente decorado y con un jardín al fondo aislado de la vorágine del tráfico.

Para hablar de la historia de esta saga familiar nos hemos acercado hasta la Diagonal barcelonesa donde encontramos a Santi Pàmies, un hombre jovial, afable, simpático y atento con el que el tiempo pasa sin que se note mientras nos va contando sus inicios, sus primeros pasos en este mundo de la joyería y su actual caminar después de más de treinta años dedicado a este trabajo muy relacionado con el arte.




Fachada modernista de la tienda de
Santi Pámies en La Diagonal (Barcelona).


Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova / SIGLO XXI

¿Cuándo inicias tu trabajo en la empresa paterna?

Empiezo a trabajar con mi padre a los diecisiete años, estudio gemología en Barcelona ya que me he criado en un ambiente dedicado cien por cien al mundo de la joyería y es la profesión que elijo y me gusta. Ya a los veintiún años abrimos en Reus, en la calle Arraval de Jesús, la segunda tienda de la familia y me pongo al frente de la misma, esta tienda cumplirá el treinta aniversario el próximo año.

En los inicios del negocio, ¿os dedicabais sólo a la joyería?

Mi padre era relojero y su hermano, mi tío, era el que se dedicaba a la joyería, tenían un taller propio en el que atendían encargos de los clientes en materia de joyas como por ejemplo anillos de pedida, medallas de primera comunión, pendientes y también renovaban joyas antiguas que la gente heredaba y nos traía para su adaptación. Este era un trabajo muy artesanal que respondía al momento económico que el país atravesaba en aquellos momentos. Naturalmente también comenzamos a tener marcas de relojería de prestigio, fuimos los primeros en vender en nuestra primera tienda la prestigiosa marca de relojes Patek Philippe.

Hay un momento en que la empresa pasa de la simple reparación de joyas y de atender encargos puntuales a diseñar vuestro propio producto. ¿Cuándo se da este salto tan cualitativo?

Mi padre durante años había investigado y creado diversas patentes, especialmente para los cierres de los collares y cadenas, ideando uno especialmente para la seguridad de los pendientes en aquellas mujeres sin orificio en las orejas. Llega un momento en que la juventud comienza a desear un producto nuevo, entonces creo dos marcas con diseños propios y las lanzo al mercado con los nombres de Fioriani y Fio.




Anillos Fioriani en oro rosa, diamantes y piedras semipreciosas.


Un producto hecho en Reus con nombre italiano, ¿por qué?

Sencillamente porque para nosotros era mucho más fácil en aquellos momentos introducirnos en el mercado con un nombre italiano. Aquí era problemático llegar a vender con el nombre de Santi Pàmies por eso decidimos adoptar este nombre que suena a prestigio dada la calidad de la joyería italiana, aunque en estos momentos la joyería española no tiene nada que envidiarles.

¿Por qué tenéis dos tiendas en Reus?

Reus es una ciudad con una gran importancia comercial y cuando decidimos abrir el segundo local lo hacemos en pleno centro de la misma con el fin de poder ofrecer un abanico más amplio de posibilidades a nuestros clientes. Nuestra ciudad tiene una amplia tradición de movimiento ciudadano y nosotros no hemos querido ser ajenos a esta realidad, estamos presentes en las actividades que se realizan en Reus al tiempo que nuestra tienda no es tan sólo una joyería sino también un centro de actividad social donde hacemos exposiciones, desfiles de moda y diversos eventos culturales. También, y de manera puntual, hacemos actos en la Sala Imperial del Círculo del Teatro Fortuny, actos por los que pasan los representantes de la vida civil en Reus.

En un principio cuando un cliente entraba en tu tienda, ¿qué encontraba?

Podía elegir entre diversas joyas, muchas de diseño propio, y materiales como la esmeralda, oro, rubí, zafiros y también hacia diseños con ónice y nácar. Las perlas se asientan entre mis clientes más adelante, lo mismo que con la llegada de lo que podríamos llamar época “hippie” se produce un cambio en los gustos de la clientela lo que conlleva también un cambio tanto en diseños como en materiales, se nos pedían collares y pulseras anchos, más acorde con los nuevos tiempos. Generalmente entonces se trabajaba el oro amarillo, nosotros nos aventuramos a pasar a elaborar muchas de nuestras piezas en oro blanco y acertamos ya que la demanda nos demostró que nuestro riesgo valía la pena.

En joyería, ¿cambian los gustos de la gente?

En un principio la clientela se decantaba más por lo que podemos llamar alta joyería, trabajada con piedras preciosas, después debido a que la gente quería lucir sus joyas sin tener que esperar algún motivo excepcional el público comenzó a demandar otro tipo de joyas en cuya confección ya entraban las denominadas piedras semipreciosas ya que este tipo de joyas es más susceptible de ser utilizado en muchas más ocasiones. En estos momentos ha vuelto a tomar auge el trabajo realizado con piedras preciosas, pero con un diseño muy moderno que hace que la joya pueda ser llevada en cualquier momento y en cualquier ocasión.

En tus colecciones, ¿dónde encuentras la inspiración?

Soy un fiel seguidor de los grandes diseñadores y aprendí mucho de todos ellos y especialmente de Pasquale Bruni, una de mis colecciones en la que abundan elementos como la luna, las estrellas y corazones y que tiene mucho éxito en la demanda está inspirada en este diseñador. Es en aquellos momentos, en plena efervescencia creadora, cuando nacen dos elementos característicos de nuestra casa como son el “tato” y la “tata”.

¿Qué son estos dos nombres tan simpáticos?

Son dos muñecos ideados y creados pensando en los niños para la colección Fio, pero inmediatamente nos dimos cuenta que las mujeres en el momento de ser madres también deseaban estos divertidos muñecos y empezamos a hacerlos crecer cualitativamente y en tamaño utilizando materiales preciosos pasando de la plata al oro blanco repujado con diamantes.

El clásico diamante transparente de toda la vida ha dado paso a diamantes negros y últimamente los vemos en muchos diseños, ¿cómo han llegado hasta el mundo de la joyería?

En un principio los diamantes negros eran utilizados a nivel industrial, aunque también existe una pintura del siglo XVII en la que aparece una reina con una corona con un diamante grande en color negro. Yo los descubrí en Ginebra, me llamaron la atención porque su efecto era totalmente diferente a lo conocido hasta aquel momento, incluso hasta el punto de que no supe hasta más tarde que se trataba de diamantes. Cuando quise introducirlos en mis diseños me encontré con la dificultad de que en el mercado español no existía ningún distribuidor de este tipo de diamantes por lo que tuve que conseguirlos a través del taller que nosotros tenemos en Italia. Una vez estuvieron en las tiendas los primeros diseños con diamantes negros vimos que tenían una enorme acogida y un gran éxito. Se trata de un diamante opaco pero con un brillo especial y con un precio más asequible que el resto.

Hablando de precios, ¿qué pasa con los diamantes de color rosa?

Los pink, más escasos en el mercado, son los más apreciados y también los más caros, tener un diamante rosa es poseer un tesoro. Al respecto existe una anécdota que cuenta la historia de unos multimillonarios americanos que de viaje en Roma compraron en Bulgari un anillo con un diamante rosa, por la noche la pareja fue a bailar y entre vuelta y vuelta la señora perdió el anillo, uno de los camareros lo encontró y creyendo que era una “rosa de Francia” se lo regaló a su madre, el final de la historia nos dice que cuarenta años después aquel anillo fue subastado adjudicándose por una cantidad superior a los siete millones de euros. No sabemos si el millonario americano le compró otro diamante a la esposa o cambió de señora……

Desde luego que los vendedores de aquel anillo hicieron un gran negocio, para ti los diamantes, ¿son una buena inversión?

Para mi la joyería es una manera de disfrutar y no de invertir pero reconozco que dada su facilidad de transporte por el tamaño, es fácil la venta de cualquier pieza de joyería, lo mismo pasa con el oro. Por eso tener un buen diamante o un lingote de oro nos puede sacar de apuros de manera rápida en cualquier momento.

Dos tiendas en Reus y una en Barcelona, ¿cuándo llegáis a la Avenida Diagonal?

En Reus ahora tan sólo tengo una tienda ya que al jubilarse mi padre uno de mis hermanos se quedó con la tienda inicial, mi hermano Oscar montó una galería de arte en pleno Ensanche en Barcelona y yo me quedé con la tienda donde empecé a crecer como joyero, es decir la del Arraval y que hoy llevan mi mujer y una de mis hijas. En Barcelona abrimos en el año 2004 y a pesar de ser una plaza con mucha competencia vamos haciendo camino, considero que esta tienda estará totalmente consolidada dentro de un par de años.




Interior de la tienda de Barcelona.


El cliente que entra en tu tienda de Barcelona, ¿qué busca?

Tenemos una clientela de clase media-alta, que suele conocer nuestros diseños y que busca calidad y un diseño moderno, sí que he observado que una joyería en Barcelona se diferencia de una de Madrid en que aquí la gente demanda otro tipo de producto, viste de otra manera y por tanto las joyas que adquieren también suelen ser diferentes. Hoy en día existe una clientela potencial que tiene entre treinta y cuarenta años con un poder adquisitivo que le permite acceder a nuestras tiendas.

¿Entrar en una joyería supone tener una cartera abultada?

No necesariamente. Es un error pensar esto, nosotros tenemos un amplio abanico de posibilidades para que cualquiera pueda salir contento con algún objeto de nuestra casa.

Pero si hay alguien que incluso no pude comprar lo más barato de Santi Pàmies y decide ir a buscar alguna cosa a un mercadillo o en una tienda de bisutería, ¿qué le dirías?

La respuesta está en la sensibilidad de cada uno. Si se tiene, tanto en el mercadillo como en la bisutería esa persona encontrará la pieza adecuada y que lucirá con alegría. Nosotros tenemos una línea joven en la que trabajamos esos brazaletes y collares de cuero que, similares, se pueden encontrar en los mercadillos.

Estos días todo el mundo habla de una grave situación de crisis, ¿la habéis notado?

Naturalmente, también en nuestro sector aparece la crisis, especialmente en el segmento de la relojería masculina. Pero ante esta realidad hemos buscado soluciones y una de ellas pasa por la creación de una línea de regalos de empresa, para ello estamos teniendo contactos con diversas empresas que con motivo de festividades y eventos obsequian a sus colaboradores y clientes con objetos que nosotros les facilitamos. Es en los momentos de crisis cuando tienen que aparecer las grandes ideas.

Tú y tú familia podéis lucir una joya en cada momento que lo deseéis. ¿Esto es así o es un mito?

De eso nada. En esta casa cualquier miembro de la familia, incluido yo, si quiere alguna joya de las nuestras tiene que comprarla, es una manera de valorarla más. Esta norma la implantó mi padre y todavía la seguimos, aunque para mi y para mi familia no supone ningún problema ya que me encanta regalar joyas y suelo hacerlo de manera habitual en fechas que yo considero muy señaladas y que no tienen por qué coincidir con los aniversarios tradicionales.


Cuando en estos momentos la mayoría de empresas suele utilizar una cara famosa como mascarón de proa la firma Santi Pàmies no sigue esta tónica ya que en su opinión esto es para empresas más grandes, él prefiere que el sello de distinción sea el trato personal y el carácter familiar que ha sido la marca de la casa desde hace más de cincuenta años. Ha sido agradable, al margen de la afabilidad de nuestro entrevistado, el poder estar rodeados de rubíes, esmeraldas, corales, diamantes, oro, plata, todo ello objetos que producen una enorme sensación de placer y bienestar.

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