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"La porta" está abierta
Enrique Salvatierra
Nunca se debe adquirir un club de fútbol con fines políticos. Quizá esta haya sido la peor de las decisiones que ha tomado Laporta durante todo su mandato. Su concienzudo nacionalismo catalán, el cual ha intenta impregnar a toda persona cercana al club, ha desvirtuado mucho a un equipo de fútbol, que debe ser eso un equipo de fútbol, y no una marioneta politizada en manos de un hombre al que le llama más la política que el fútbol.
Sus ya conocidas salidas de tono, no han ayudado a mejorar la imagen de un presidente, que a pesar de devolverle al barcelonismo una Liga de Campeones, no ha conseguido simpatizar con el aficionado culé, que hace unos días votaba una moción de censura en su contra. La mayoría votó que sí, pero era necesario un 66%, y Laporta salvó su trasero presidencial por un puñado de votos.
Otras de sus grandes hazañas, ha sido la de no saber controlar no solo a un club, cuya economía cojea un poco, sino a un vestuario que este último año ha rozado el ridículo en muchas ocasiones. Sí, un puñado de votos le han salvado, pero por vergüenza torera, por esa dignidad de la que confío algo guarde todavía y, sobre todo, por el bien del fútbol, deje trabajar a otros Sr. Laporta, el barcelonismo merece algo mejor.
Los socios culés ya le han abierto la puerta a su marcha, incluso su junta directiva se ha posicionado favorable a su dimisión y no han dudado en pedírsela. Esto ya se acerca más a una megalomanía descontrolada, y eso no se puede permitir, la historia de un club como el FC Barcelona merece más respeto. Y no debemos olvidar que el Sr. Laporta está al servicio del Barça, y no el Barça al servicio de los intereses políticos de un Laporta que tiene los días contados en esto del fútbol, pero que cuenta los días para entrar en política.
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