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Francia sigue sin reconocerlo
Antonio Álvarez Rodrigo
La prensa madrileña publicó ayer los cinco candidatos para ganar el próximo Balón de Oro que otorga la revista francesa France Football. Entre ellos están Iker Casillas y Fernando Torres, recientes ganadores de la Eurocopa de naciones. Pero, sin lugar a dudas, el gran favorito es Cristiano Ronaldo, el portugués que lleva apareciendo desde hace un mes en las portadas de los dos principales diarios deportivos de este país. ¡Ya les vale también!
A pesar de su discreta actuación en pasado campeonato de Austria y Suiza, el diablo rojo tiene todas las papeletas para llevarse el esférico dorado. La principal: que no es español. Me explico. Los franceses siempre nos han mirado por encima del hombro. Consideraron a España como un país retrasado y sin potencial. Pero el vecino pobre ha crecido, no sólo democráticamente, sino también económica (aunque ahora estemos en crisis) y, sobre todo, deportivamente.
Roland Garros y el Tour son señas de identidad de los franceses. Chovinistas por naturaleza, ahora se tiran de la piel cuando Nadal gana, año sí y año también, en la tierra de París. Pereiro se llevó su ronda ciclista. Pero tardaron un año en admitirlo. Y de inmediato, Contador reivindicó el gran estado de forma del deporte nacional. Como el ciclista madrileño amenazaba con instaurar una dictadura al estilo de Nadal, los directivos del Tour se escudaron en argumentos flacos para excluirlo.
El triunfo de la Roja en Viena fue el último golpe para que los galos tengan claro que el vecino del piso de abajo es igual o más fuerte que ellos. Pero Francia no quiere reconocer esta superioridad. No como Italia. El lunes la Gazzetta dello Sport admitió el gran momento de nuestros deportista, so pretexto del memorable y épico triunfo de Nadal en Wimbledon.
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