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Etiquetas:   Reales de vellón   -   Sección:   Opinión

Congreso del PSOE: Qué crisis ni crisis

Sergio Brosa
Sergio Brosa
jueves, 10 de julio de 2008, 09:13 h (CET)
Hemos tenido la oportunidad de seguir este pasado fin de semana, como el PSOE ha gozado su congreso en pleno apogeo del inicio del segundo mandato de gobierno de quien salió elegido secretario general en su día, por el leve margen de 9 (nueve) votos: José Luís Rodríguez Zapatero (ZP).

Qué efímera es la memoria interesada.

En efecto, el sábado 22 de julio de 2000, en aquel tumultuoso 35º congreso del PSOE después de haber perdido en marzo las elecciones generales por segunda vez consecutiva, con 125 diputados frente a la mayoría absoluta del PP que obtuvo 183, presentaron su candidatura a la Secretaría General: ZP (hoy presidente de gobierno bis), José Bono (hoy presidente del Congreso), Matilde Fernández (hoy sus labores y la Asamblea de Madrid) y Rosa Díez (hoy sus manifiestos y UPyD).

En aquel entonces, los guerristas no querían a Bono y Matilde pensó que sus votos le irían a ella, pues a nadie gustaba que el diputado leonés estuviera tan alejado de los planteamientos socialdemócratas que daban carácter al partido. Pero ZP se alineó con los guerristas haciendo acto de contrición y firme propósito de la enmienda; y así nos lo ilustró con su trasnochada doctrina socialdemócrata en su obligada comparecencia del pasado miércoles 2 de julio en el Congreso, para dar lecciones de política económica socialdemócrata. Como la de los 400 euros que cobra el presidente del banco y su conserje no cobra. O los 210 euros como salario de emancipación de los jóvenes para el alquiler de una vivienda que ancianos y viudas no cobran.

Pero ganó Zapatero por el estrecho margen de 9 votos de los 995 emitidos por los 998 delegados acreditados en aquel 35º congreso; 414 votos para ZP y 405 para Bono. A Matilde la votaron 109 y a Rosa Díez 65. Por cierto que, al saber la victoria de ZP, Matilde exclamó: “Desgraciadamente ha sucedido”.

Pero qué distintas se ven las cosas cuando se está en el gobierno, ni que sea en débil minoría. Y más débil será a la vuelta del verano la minoría del PSOE como no se solventen las cuentas pendientes con los nacionalistas. Pero mientras, a vivir que son dos días. Ahora, en este 37º congreso, ZP se ha renovado por tercera vez como secretario general por el amplio margen del 98,53% de los votos. La permanencia en el gobierno hace subir la cotización entre los propios.

El congreso del PSOE lo han llevado por donde les ha venido bien, pues para eso son soberanos. Algunos podrán pensar que, además de tirar cohetes y besarse bajo el muérdago podrían haber tratado formalmente la cuestión económica que es lo que tiene en vilo al país. Por mucho que estén en vilo algunos embarazos no deseados, los símbolos religiosos o el voto municipal de los inmigrantes.

La conclusión económica de ZP a sus militantes ha sido: ¡Consumid mucho! para perplejidad de los propios militantes que, como la mayoría de ciudadanos españoles, lo tienen cada vez más difícil para llegar a fin de mes y si no consumen más es porque su poder adquisitivo les está mermando, a medida que avanza… esa difícil situación de la economía; qué crisis ni crisis.

Por otra parte, lo de conceder el voto en las municipales a los inmigrantes no parece casar mucho con la propuesta de darles todo el paro de una tacada y que se vuelvan a su país cuando se les acabe el trabajo. ¿Se llevarán también el derecho de votar en su municipio español de residencia desde su país cuando se vayan con toda la prestación por desempleo en el bolsillo? ¿Es equitativo este derecho de los inmigrantes con la reciprocidad de sus países? ¿Se reconocerán otros derechos a los españoles residentes en esos países, tales como la educación o la sanidad como aquí se les reconocen y son exigidos por los propios inmigrantes?

¿En qué se diferenciarán entonces los inmigrantes de los ciudadanos comunitarios residentes en España que tienen ya reconocido su derecho al voto en las municipales? ¿Se les ampliará el derecho a votar en las consultas autonómicas, quizás?

Parecería más razonable que pudieran acceder a la plena ciudadanía española y dejarían de ser inmigrantes.

Como dijo Zapatero, puede que algunos confundan democracia con radicalismo; ya me extraña, no lo sé. Pero desde luego no puede manejarse el país como si fuera el coto privado del PSOE.

Cabría en este punto sacar a colación a Montesquieu cuando dice en “De l’Esprit des Lois” que para formar un gobierno moderado hay que combinar los poderes, regularlos, atemperarlos, ponerlos en acción, poner lastre, por así decir, a uno para que pueda resistir a otro: es una obra maestra de legislación, que el azar consigue rara vez y que rara vez se deja en manos de la prudencia.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Valdría la pena aprovechar la coyuntura política y convenir entre los dos grandes partidos las reformas de todo tipo que este país necesita con urgencia. Así una puesta al día de la Constitución sería deseable, como la normalización –por despolitización– del Poder Judicial, como el Tribunal Constitucional, para que sea plenamente independiente como corresponde al país demócrata del que habla ZP.

Ah y puestos a eliminar los símbolos religiosos que se prohíba de paso utilizar el burka en suelo español, pues no sólo es una vejación para la mujer a la que se le obliga a llevar, sino también para el resto de ciudadanos que debemos consentir que así suceda por no organizar una trifulca en plena calle. La reciprocidad en el uso de la vestimenta femenina sería una buena razón para ello. ¿Dónde está a todo esto la ministra de Igualdad? Ah, en la mani del Orgullo 08; ahí está bien, sí.

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