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Nadalator

Daniel Sanabria
Daniel Sanabria
miércoles, 9 de julio de 2008, 01:22 h (CET)
“No entiendo por qué si Nadal gana siempre a Federer nunca llega a ser número uno del mundo”, me dicen a veces amigos, amigas, familia y gente con la que hablo de vez en cuando. Y yo les contesto: “porque el sistema de puntuación del ránking ATP lo inventó un primo segundo de Pitágoras”. En realidad no es tan complicado, sólo consiste en mejorar en cada torneo el resultado del año anterior. Así sumas puntos. Si no, no sumas.

La cuestión es que Rafa Nadal volvió a ganar a Federer y esta vez el suizo no pudo agarrarse a la excusa de la tierra batida. Es algo personal. Nadal le tiene cogida la medida y comida la moral al hombre silencioso. Los dos lo saben y por eso Nadal es superior. Bueno, por eso, y por muchas más cosas que todos sabemos: es más fuerte, más ágil, más resistente y más guapo. Y tiene más calidad y recursos que el suizo.

Este verano estaba señalado en rojo en el calendario del deporte español. Cuarenta y cuatro años llevaba la Selección Española sin ganar nada, y este año se rompió la racha. Cuarenta y dos años llevaba el tenis esperando una victoria masculina en Wimbledon y no podía ser otro que Nadal el que consiguiera romper ese maleficio.

No sé ustedes, pero sinceramente yo no apostaba por Nadal cuando empezó el partido. Bjork dijo que estaba convencido al cien por cien que en esta ocasión la victoria sería para el español, y yo no encontraba tantos argumentos como el tenista sueco para estar tan seguro. De ahí la diferencia entre Bjork y yo: uno sabe de tenis y acierta sus pronósticos y el otro hace como que entiende de tenis. Aparte de algún detalle más.

El caso es que la victoria de Nadal sobre la moqueta verde de Londres nos deja un nuevo sabor, diferente al de Roland Garros. Ahora sabemos que Rafa puede optar a ganar los cuatro Grand Slam y no sólo eso, sino conseguir lo que es otro de sus desafíos personales: ser número uno del mundo. Otros tenistas españoles como Carlos Moyá o Juan Carlos Ferrero ya lo lograron sin conseguir una cuarta parte de los títulos de Nadal. Igual que el fútbol, el tenis es así.

Después de casi cinco horas y tres asaltos, el mallorquín se alzó con el título más prestigioso del mundo acaparando las portadas de todos los diarios deportivos y generalistas del país. Esta victoria no es sólo el partido “más emocionante” de la vida de Nadal ni “la derrota más dura” de Roger Federer según palabras de los protagonistas, sino el punto de inflexión que va a convertir a Rafa en el mejor jugador de tenis de todos los tiempos.

Para ser el mejor de todos hay que ganar siempre a todos. No vale ganar a todos menos a uno, como le ocurre a Federer. Hasta el día de hoy Nadal no tiene una bestia negra, y el que dicen que es el mejor jugador del mundo sí. El futuro dará y quitará razones, pero mi apuesta queda hecha aquí, con permiso de lo que diga Bjork, por supuesto.

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