Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Zarpazos al ejército de la señora Chacón

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 7 de julio de 2008, 01:28 h (CET)
No me dirán que lo de la Carmen Chacón, nuestra flamante ministra de Defensa, no tiene su miga. Algo que podría compararse con aquellas historias tan graciosas que narraba el malogrado Gila en sus mejores momentos de inspiración. En este caso también hubiéramos podido parafrasearle llamando al “enemigo” para decirle: “Hola, ¿son ustedes el enemigo? ¿Si? Bueno, pues les llamo para decirles que, lamentándolo mucho, vamos a tener que retrasar la batalla que teníamos prevista para mañana. No, no, no es que no tengamos soldados, porque, no es por presumir, pero nos sobran y también las municiones y los tanques, nuevos y recién pintados que son una gozada; lo que sucede es que, la ministra de Defensa, ha tenido un rorro y ahora tiene un descanso de 42 días, por lo que no se la puede molestar sólo por una batallita de nada. Si les parece, dejaremos las hostilidades para el mes de septiembre, para cuando el rorro ya tome biberón.. OK, pues muchas gracias y a cuidarse, no sea que se refríen, cuelgo”.

Porque, si queremos aceptar la realidad de lo que está sucediendo en nuestro país, podríamos pensar que nuestros gobernantes han decidido tomarse la política a pitorreo y pasarse por los fondillos de sus pantalones los problemas acuciantes, a los que los ciudadanos de a pie, nos vemos abocados; como si pensaran que esto de ocuparse del bien común, del bienestar de la ciudadanía y de procurar que España goce de la mayor prosperidad posible, no fuera de su incumbencia y que ellos, con hacer unos cuantos discursos demagógicos o simular que no se enteran de nada; poner caras de besugo y complacerse en sus propias virtudes, ya lo tuvieran todo solucionado. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que todo un Presidente del gobierno de una nación, con una población de cuarenta y seis millones de habitantes, tenga la cara tan empedrada que le permita hablar de que la crisis que estamos padeciendo es sólo “cuestión de opiniones”? o ¿quién puede entender que la ministra de Defensa, pueda relegar el mando en otro ministro durante 42 días, como si en lugar de ser una gestora del ejército español fuera una simple empleada de hogar de un supermercado? Aunque, si debemos hacer caso a lo que dicen que va a hacer, quizá mejor que le hubieran dado un periodo vacacional de cuatro años.

Efectivamente, me imagino que cumpliendo el encargo de ZP de deshacerse del ejército en el menor tiempo posible, para crear en sustitución una ONG uniformada encargada de repartir chupetes y leche para bebés por todo el mundo; la recién recuperada señora ministra de Defensa, eso sí muy puesta en su cargo –con su flamante Ayudante de Campo, también una mujer para dejar constancia de su vertiente feminista –, ha decidido tomar el toro por los cuernos y, de una tacazo, se ha cargado toda la cúpula militar. Me imagino que para descabezar de un solo tajo cualquier oposición del mando a su idea de convertir al garante de la unidad nacional, a aquel que por mandato constitucional tendría el deber de velar por la seguridad de todos los españoles y a los restos que todavía quedan de aquel estamento militar que tantas victorias y actos heroicos ha venido protagonizando a lo largo de nuestra historia, en una suerte de instituto de colegialas, algo así como un conjunto de cheers girls, encargados de desfilar el 12 de Octubre ante el Rey y de lucir sus brillantes uniformes regalando ramos de claveles a los habitantes de los países del tercer mundo.

En otros tiempos nadie se hubiera atrevido a enfrentarse a la cúpula del Ejército y menos una niña pija, con ínfulas de marisabidilla y modos de hortera que, ignorante de lo que representa en la vida nacional la milicia, se atreve dentro de su temerario desconocimiento de lo que se trae entre manos, afrenta, ignominiosamente, a los más conspicuos generales de nuestro ejército, tratándolos a baqueta como si fueran meras comparsas de un circo de pueblo. Pero no debe extrañarnos que cosas como estas estén sucediendo en una España que ya parece haber renunciado a su orgullo como nación, a su valentía tradicional y a su prestigio como nación de primer orden en el concierto internacional. Esta España, hoy despreciada por todos estos colectivos marginales que han decidido renunciar no sólo a su patria, sino también a su propio género, a su condición de hombres o mujeres, prefiriendo entregarse a sus vicios ocultos que al digno deber y obligación de servir a la patria. Siempre he sostenido que la mayor equivocación que se cometió en España fue la supresión del servicio militar. Se argumentaba que los jóvenes perdían un año de su vida al servicio de la nación pero, la realidad cotidiana, se ha encargado de demostrar que la disciplina, el destete materno, el contacto con otros jóvenes, las penurias de la instrucción y la impronta de una madurez adquirida en la vida castrense compensaban, con creces, el tiempo invertido en tal empresa. Hoy, sin servicio militar, hay muchos jóvenes que prefieren drogarse, renunciar a estudiar, andar perdidos por el mundo sin objetivo alguno o dedicándose a vegetar haciendo de okupas, contestatarios, delincuentes o progresistas sin horizonte alguno, como no sea enchufarse en algún partido de estos que, por desgracia, tanto proliferan y cuyo, único, objetivo es procurar la destrucción de la nación española.

Por desgracia para la nación española, el paso del régimen socialista por los gobiernos que hemos padecido durante los últimos años, ha causado un efecto destructivo en los ideales, proyectos y creencias de varias generaciones de jóvenes que no han dudado en aceptar las nuevas teorías materialistas, libertarias, laicas y amorales que se les han ido imbuyendo; no sólo desde el propio Gobierno, sino a través de una formación pública y universitaria completamente politizada, impartida por profesores que han primado sus ideas revolucionarias y anticlericales sobre sus funciones docentes, con lo cual se ha producido un nefasto doble efecto: jóvenes con una formación deficiente que deberán enfrentarse a la competencia europea en situación de desventaja y personas imbuidas doctrinariamente de teorías relativistas; de supeditación de su personalidad a la del Estado como supremo dirigente de la moral pública, al tiempo que seres sin otra esperanza que lograr la felicidad, a costa de lo que fuere necesario, en este mundo; ya que se les ha privado de cualquier esperanza de alcanzar una recompensa metafísica.

Y es que, el empeño en separar a los jóvenes de sus familias y de la religión puede ser un arma de doble filo ya que, como decía el famoso predicador de la iglesia francesa, J.B. Lacordaire: “La religión, aunque fuera falsa, es un elemento necesario para la vida de un pueblo”. Pero como son unos intelectuales detrás al cuarto, estos que nos gobiernan no leen y, en consecuencia, tampoco se enteran. ¡Una pena!

Noticias relacionadas

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío

La inclusión como camino: hacia una construcción de la “diversidad inteligente”

La fórmula debe ser la inclusión como camino del desarrollo

El acto de leer

Dignifica y al dignificar permite que las personas vuelen
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris