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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Hostigamiento expresivo

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 7 de julio de 2008, 01:27 h (CET)
No estamos ante unos hechos nuevos, los estímulos venidos de fuera nos incomodan, nos azuzan e interpelan. Con los adelantos recientes, la lluvia de datos e informaciones es abrumadora; empalagosa primero, angustiosa después. Si es que no nos da tiempo para la reacción. ATURDIDOS, con poca capacidad de reflexión y, con frecuencia, apurados. Es una realidad de estos tiempos modernos, el agobio es el nuevo emperador. Me detengo en la consideración de estos fenómenos, por su gran difusión, ¿A quién no le afectan?; como también por las secuelas derivadas. Papanatismos, ansiedad, indiferencia, entre otras muchas.

Los antiguos relatores de historietas y cuentos, ahora se han transformado en contadores de números, estadísticas, correlaciones e intérpretes de parámetros. Ocurre algo parecido con los textos en circulación, los ordenadores y los buscadores cibernéticos nos aportan escritos de lo más variopinto. Protocolos de unas orientaciones definidas y de las opuestas frontalmente. DECLARACIONES para todos los gustos. Sin que perdamos de vista esos consensos curiosos, los conozco elaborados por una sola persona, otros con dos o tres participantes; pero la palabra se coloca con facilidad y se presume con ella. El flujo informativo se desparrama por esas vías anónimas, con la mayor velocidad posible. Ni hecho adrede, ahí dispone usted de todo, apáñese como pueda. No extrañará la dificultad consiguiente para forjar algunos criterios con cierto fundamento.

Las pantallas permanecen activas en los sectores informativos de cada área de actividad. De facto, cualquier dato pasará por la pantalla. En Le Monde se recobran unas declaraciones de Franco Berardi, docente de Milán, dedicado a la historia de las comunicaciones. Comenta algunos aspectos interesantes sobre los profesionales de la información. Destaca que todo el flujo que se les viene encima, se convierte en una masa enorme de estímulos. ¿Alguien piensa que serán capaces de digerir esa invasión? Concreta un porcentaje del 15 % entre los asalariados de ese sector, como sufridores de PÁNICO, debido al ajetreo excesivo y la disgregación de su conciencia. Parece un poco fuerte eso del pánico, pero aunque lo dejemos en una vivencia angustiosa, estos profesionales viven de esa relación con la lluvia de noticias y señales. Es decir, dependen en un triple sentido –Económico, relacional y emotivo-, de todas aquellas circunstancias. Sus vivencias discurren por esa cascada, de acoso permanente. Si desde esos nudos informativos, no existe una buena elaboración, más valdrá no pensar demasiado en como llegarán al gran público los diferentes mensajes.

El hostigamiento nos agrede bajo aspectos muy diferentes. Como hemos visto, en ocasiones por la acumulación de informaciones; mas en otras, por las deformaciones generadas. Lo que pudiéramos denominar como BUROCRACIA digital, de Bancos, grandes empresas y demás; incrementa el alejamiento del público, este se convierte en un ente anónimo y si puede ser, invisible. A una persona en concreto le dan opciones en cuentagotas, podrá elegir entre la A o la B, F o J; sin cabida para los matices no incluidos en el catálogo, sin ninguna consideración para el trato personalizado. Las peculiaridades se desdeñan, con el argumento de los nuevos tiempos y técnicas. Los grises premonitorios de George Orwell en lontananza. No nos confundamos, detrás de la trama no falta el barrigón de turno que se hincha de manera inverosímil, aprovecha la confusión, saludable desde su punto de vista. Es un disfraz moderno para la corrupción incesante.

Hemos de buscar acomodo dentro de las avalanchas de títulos, recomendaciones, manifiestos e informadores insidiosos. La controversia está servida en medio de esa pluralidad. La perla estupenda es un deseo común, es lo que buscamos con más ilusión. Que abunda sobre todo la morralla, pues también eso es cierto. Esto se pone muy de manifiesto en el terreno de las ENFERMEDADES; se publica de todo y los afectados tienen acceso a las informaciones adecuadas, mezcladas con otras no contrastadas debidamente, sin faltar las tendenciosas, sometidas a intereses poco aceptables. El fastidio se produce por una doble vía, el padecimiento propio de la enfermedad y aquellas dificultades añadidas, motivadas por la dificultad de aclararse entre la maraña de datos. Acaba siendo angustioso en sus diferentes modelos.

No todo se explica por la falta de capacidad de registro, por que no demos abasto; también han variado las formas. Hemos pasado de la palabra y los escritos, como eje fundamental para la transmisión de expresiones o conocimientos, al mundo de las IMAGEN y las sensaciones visuales. La pantalla es la reina, en sus múltiples facetas, aplicable a casi todo. A la vez que se eliminan las distancias y accedemos instantáneamente a cualquier zona del planeta; la presencia de imágenes nos ocupa, con una menor presencia de la persona concreta;como tal, no se tiene en cuenta. ¿Para qué hablar con nadie, si ya vemos lo que está pasando? ¿A qué viene eso del lenguaje preciso, si ya basta con lo visto? Para bien o para mal, domina lo visual.

En sí, el mundo de las imágenes no pasaría de unas manifestaciones neutrales, de una deseable ampliación de las posibilidades; visto así, el acoso sería mínimo y casi natural. Al referirnos al hostigamiento expresivo, quizá entremos de lleno en las maneras de la PRESENTACIÓN de ese conglomerado de visiones. Aquí, la persecución, la manipulación, adquiere formatos incisivos, ladinos, falaces, a la complacencia de los más poderosos. ¿Qué noticia encabeza la portada? ¿Qué silencios gritan en el desierto? La simple repetición simula un argumento de veracidad. Recalcando la inexistencia de una mínima neutralidad; detrás no falta el barrigón que mencioné.

Se empeñan en vernos como una simple caricatura, cómo disfrutarían de ser así. No ven personas, sólo se valora su cuenta bancaria, un gen, un área del cerebro, la afiliación política, sexualidad o color de la piel, entre otras parcelas. Empeño tozudo de reducirnos a esos esquemas. Descubrimientos, avances, tecnologías, enfoques diversos. Aunque pretendan silenciarlo, el clamor es unánime y restalla como un látigo, somos la verdadera ECUACIÓN IRREDUCTIBLE. Cada sujeto, cada personilla. Buscamos las maravillas del Universo y despreciamos esta; tan evidente, tan fascinante, como plena de misterio enigmático. Nos saturamos de imágenes y expresiones, sin apreciar lo más evidente.

Cabe dentro de lo posible que nos sintamos cómodos en alguno de estos montajes, no se cansarán de ofertarnos señuelos de apariencia atractiva. Con esa actitud no escaparemos de los abusos permanentes. Confiemos en que se pueda mantener un sueño, el de mantener un RESQUICIO PERSONAL. Ese núcleo donde resida la vivencia propia; el único capaz de generar la excelencia vital.

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