Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Otra vez, señor ZP? ¡Basta ya de tomaduras de pelo!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 5 de julio de 2008, 22:44 h (CET)
En el cónclave de las ratas se notaba la tensión. La gran rata blanca informaba a la audiencia de las continuas bajas causadas por el gran Micifuz, el enorme gato negro que tenía aterrorizados a todos los infelices roedores del barrio. El minino se había convertido en el gran depredador que no distinguía entre ratas blancas, negras o grises a la hora de escoger su pitanza. “En las últimas semanas más de veinte de nuestras compañeras han sido atacadas, descuartizadas y devoradas por nuestro enemigo secular, el gato. Ante semejante peligro propongo que nos unamos e intentemos hallar una solución para este terrible problema, ¿hay alguna de vosotras a quien se le ocurra algún truco para desembarazarnos del felino?” Un silencio sepulcral se extendió por toda la cueva. La gran rata blanca miraba desde la tribuna buscando a alguna compañera que tuviera una idea. Al fondo, casi invisible entre aquella aglomeración, una voz temblorosa se dejó oír: “¿Y si le pusiéramos un cascabel? El tintineo lo delataría y nos daría tiempo a ponernos a salvo”. La sugerencia provocó murmullos de aprobación que se convirtieron, al instante, en una salva de aplausos. La gran rata negra, la tradicional adversaria de las blancas, tranquilizó a sus compañeras. “Es el momento de olvidar nuestras diferencias, y esta propuesta debe ser tenida en cuenta ¿quién la aprueba? Un mar de colas enhiestas se elevó en señal de conformidad. ¡Muy bien – añadió la gran rata negra – se aprueba la propuesta. Y ahora, ¿quién se ofrece para ponerle el cascabel al gato? Todas las colas permanecieron ocultas entre las piernas, ¡nadie tenía valor para hacerlo! Tenían la solución pero no el coraje necesario para ponerla en práctica.

Y si, señores, me he permitido acudir a esta vieja y conocida fábula, es debido a que, si uno se sintió con humor para tragarse la sesión parlamentaria del miércoles, tuvo la ocasión de presenciar una de la imitaciones más fidedignas que se puedan dar del cónclave de las ratas. En efecto, se pudo comprobar la verdadera catadura de nuestro Presidente del Ejecutivo, el señor Zapatero, a quien, por lo visto, no hay catástrofe nacional, derrumbe económico o razonamiento lógico que sea capaz de hacer que se apee del burro. Las críticas le patinan por su resbaladiza piel de nostálgico de la II República; los razonamientos no consiguen penetrar su coriácea epidermis de fanatismo político y los hechos incontestables son incapaces de perforar el correoso tegumento de su empecinamiento más cerril. Así, no debiera de llamarnos la atención el que, cuando se dieron las primeras alarmas de la crisis de las sub prime, se hiciera el loco y, al propio tiempo, invitara al resto de su equipo de gobierno a que lo imitara; así, tampoco debe sorprendernos que permitiera que los ciudadanos se fiaran de sus declaraciones, se confiaran en sus optimismos y se relajaran en sus tranquilizadoras palabras; encaminadas a imbuir en el pueblo la idea de la imposibilidad de que, la barruntada crisis, nos pudiera afectar a los españoles.; y así, tampoco, hay que rasgarse las vestiduras por el hecho bochornoso, la actitud farisaica y el engaño más vil, con los que ha querido embaular a la ciudadanía, para ocultar su fracaso más aparatoso en lo que ha sido la gestión menos capacitada, más torticera y más perjudicial para los españoles, de todo estos acontecimientos, que han acabado por transformarse en una de las crisis económicas más espectaculares y peligrosas de todas cuantas se han producido, desde que España entró en la democracia.

En pleno Parlamento, el templo de la soberanía de la nación, sin el menor rubor, ha insistido tercamente en sus tesis de que no estamos en una crisis, sino que sólo se trata de un percance que “sólo afecta al sector de la construcción”. Ha dicho que España ha mejorado sus exportaciones, pero se ha callado que el déficit comercial ha crecido en 35.000 millones de euros y que las importaciones han superado a las exportaciones. Ha hablado de que cuando subió al poder el paro rondaba el 11% pero se ha callado el hecho cierto de que cuando Aznar se hizo cargo del Ejecutivo heredó un paro del gobierno, de Felipe González y el señor Solbes, de más de un 20%; lo que da un saldo favorable de un 9%. Tampoco ha comentado que ya estamos en el 10% y que la tendencia, al menos hasta el 2009 es de que siga creciendo. Ha presumido de la tomadura de pelo de los 400 euros cuando, en realidad, serán pocos los que se beneficiarán de ello y, en todo caso, los que lo hagan serán los más ricos. Se ha escudado en el aumento del precio del petróleo y ha mentido alevosamente al insistir que en España, salvo en el sector de la construcción, se continúa generando empleo. Se ha olvidado de comentar que España es la nación de toda Europa que genera más desempleo, excepto Eslovaquia que, por lo visto, nos supera; ha omitido que España es una de las naciones de Europa con más inflación (con un punto porcentual de diferencia respecto a nuestros colegas de la UE) y, lo que todavía es peor, se niega a poner en práctica las medidas adecuadas que le brindan desde toda la oposición.

Si señores, estamos ante un caso flagrante de un sujeto que se amarra a la poltrona del poder y que se aferra a su tozudez para no reconocer que ha estado equivocado en sus manifestaciones, análisis económicos y decisiones, desde que ocupó el Gobierno de la nación en el 2004. Ha pretendido atribuirse los buenos resultados económicos de los años precedentes, olvidándose de que todo lo que ha hecho el señor Solbes en materia económica ha sido seguir las directrices del señor Rato, que los han favorecido hasta que la situación mundial ha experimentado un vuelco, imprevisto para el gobierno del PSOE. El señor Zapatero y su equipo se ha visto sorprendido en ropa interior, y enseñando sus vergüenzas ( su falta de preparación para afrontar la crisis) ha pretendido salir del apuro con uno de sus brindis al sol, con una más de sus boutades, con la intención de continuar engañando a la ciudadanía; hablando de su izquierdismo, o eso que todavía resulta más patético, de incrementar “ el gasto social” para combatir el “frenazo económico” ¿Cuál será el milagro que le va a permitir, con menos recaudación por IRPF e impuesto de Sociedades; con menos IVA; con menos recaudación por Seguridad Social ( la afiliación ha descendido en 200.000 personas en junio) y con más cargas debidas a las prestaciones por desempleo?, que le va a permitir atender, con las arcas del estado exhaustas, aumentar la construcción de viviendas de protección oficial, atender a todas sus promesas electorales y, todavía, presumir de incrementar el gasto social. Estamos en manos de un maniático y, si Dios no lo impide, de un sujeto capaz de acabar con España entera si se le permite que continúe con sus barrabasadas esquizofrénicas.

Noticias relacionadas

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal

Los ejes sobre los que Hitler construyó el Nazismo

La historia que sigue después es conocida, y sin embargo sus promesas nunca fueron cumplidas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris