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Van seis, quedan seis mas… ¡billones de dólares!

Ben Tanosborn
Ben Tanosborn
jueves, 3 de julio de 2008, 01:58 h (CET)
El índice de miseria económica estadounidense va en empinado ascenso, sin embargo la mayoría del pueblo todavía ve el estado de la economía como “crisis de petróleo” o “desvalorización de la vivienda” o “crisis crediticia”… o simplemente una leve recesión que es parte de los inevitables ciclos económicos que ayudan a estabilizar el libre mercado en esta poderosa USA. Hasta nuestros afables, aunque verdaderos miopes, y sobresalientes economistas vuelven a sus viejos modelos econométricos buscando el nuevo punto de mejora económica. ¡Increíbles majaderos!

Esos modelos econométricos viven, así como lo hacen los profesionales que los usan, en un mundo entre pasado de moda y totalmente obsoleto. Insistimos en crear una economía abierta y global, la cual requiere una brújula para navegar, pero seguimos como los marineros de milenios atrás usando los vientos, las corrientes y en ocasiones una pizca de navegación astronómica. Nuestra economía esta hecha un desastre pero nos negamos a reconocerlo, usando el trabajo duro y esfuerzo de futuras generaciones para pagar por nuestras guerras, nuestro derroche y nuestro sobre-consumo.

No es solo la deuda nacional que asciende a casi 10 billones de dólares lo que podría esclavizarnos, sino otras verdades económicas, de las que por inconveniencia no se habla, que de ser cuantificadas, pudieran añadir otros 10 billones a nuestras “necesidades”… algo que nos dejaría en esta economía global al borde del abismo que nos llevaría a ese purgatorio tercermundista.

En el 2005 la ASCE (Sociedad de Ingenieros Civiles de EEUU) nos informó sobre el estado decadente de la infraestructura en el país – aviación, puentes, carreteras y transito, pantanos y diques, agua potable y residual, y aguas continentales – algo que de acuerdo con su estudio requería 1,6 billones de dólares en poner la situación al día; cifra que para estas fechas está subestimada en un 20 a 25 por ciento. Si añadimos a esa cifra costos futuros en traslados masivos de población dados anticipados efectos del calentamiento del planeta, junto a la inversión requerida para independizarnos en nuestros requisitos de energía, la cifra total pudiera ascender a los 10 billones de dólares; eso sin siquiera tener en cuanta el anticipado déficit en los programas de seguridad social y medicare (cuidado de salud para los jubilados). Y claro, tampoco tomamos en cuenta guerras que nuestro imperio esté tramando en el Pentágono.

Y por si todo esto no fuese poco, los norteamericanos han tenido que enfrentar por año y medio esa fantasía de una riqueza no existente equivalente al producto bruto anual del país.

Para la primavera del 2007, el aire caliente capitalista había añadido por lo menos unos 12 billones de dólares a nuestro volador globo-economía. Desde entonces, unos 6 billones de esa sobre-evaluación fantasía-avaricia han sido borrados, aunque todavía quedan por desaparecer otros seis (mínimo) en valores inflados… en la vivienda y construcción comercial; y en los mercados de capital, tanto públicos como privados. ¿Cuánto tardaremos hasta que retorne la cordura y el globo pierda todo ese pernicioso aire-exceso? ¿Y podrá Norteamérica volver a una normalidad económica?

Vete a saber lo que ocurrirá. Pudiera transcurrir en menos de un año si los políticos en EEUU no meten baza y dejan que las fuerzas del mercado libre prevalezcan; pero esa no es la forma en que nuestros egoístas políticos a corto plazo operan. Lo mas probable que ocurra es que 3 de esos 6 billones se borren de la misma forma que los otros 6 ya esfumados, y que los otros 3 terminen diluyéndose, mezclándose, con la alta inflación aunque el resultado en cuanto al poder adquisitivo para la mayoría continuará igual; desde luego, la inflación es un juglar que sirve a los adinerados para obtener los pocos recursos que les queda a los que viven en los peldaños económicos inferiores. Estos últimos acosados además por su disminuyente capacidad de generar ingresos, ya que el aumento de sueldos en un país con una débil fuerza sindical, como es EEUU, siempre termina siendo inferior a la tasa de inflación.

Aparentamos ser una nación de “cortoplacistas” a quienes no parece importarles las consecuencias más allá del “hoy”, y tiene toda la lógica del mundo que nuestros lideres y políticos actúen de la misma forma. Por años muchos de mis amigos han equiparado nuestro Standard de vida como “superior” de forma simplista diciendo que los europeos estaban pagando 2 o 3 veces lo que nosotros estábamos pagando por la gasolina, encogiéndose de hombros cuando yo les decía que la diferencia radicaba en impuestos que ayudaban a esos países a mantener su infraestructura en buen estado, así como sufragar un sistema bastamente superior en salubridad, educación y bienestar social.

Esta recesión, cuya existencia todavía no es reconocida por algunos, no terminará con un retorno a la normalidad; por lo menos no a esa normalidad que hemos estado viviendo hasta ahora. No para los norteamericanos. No importa como queramos auto-describirnos, ya nos somos los poderosos norteamericanos, no en términos económicos; no cuando se requiere una inversión en exceso de $50,000 por cada residente de la nación para darnos un nuevo comienzo.

Entretanto nuestra miseria continua según vemos parte de nuestra riqueza derretirse dado su falso valor tanto en nuestras viviendas, como en nuestras inversiones, como en ahorros y acumulaciones pensionarias; viendo además como nuestro poderoso dólar ha dejado de serlo… marchitándose ante otras monedas del mundo.

Solo nos quedan 6 billones más que borrar. ¡Animémonos, hay que tener fe!

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