Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar  

Rediseñar la sociedad

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
jueves, 3 de julio de 2008, 00:34 h (CET)
Estamos asistiendo a la culminación de un cambio acelerado de las reglas morales y sistemas de valores que determinaban las maneras de actuar, pensar y sentir de nuestra sociedad. Comenzó el cambio quizás en los años setenta, aunque no llegamos a darnos cuenta, en aquel momento, de su alcance. El triunfal acceso del partido socialista al poder en 1982 fue un hito importante en esta deriva.

La transmisión del sistema de reglas y valores se venía produciendo en el seno de la familia. Los padres transmitían a sus hijos desde la infancia los valores que realmente vivían. La escuela complementaba la educación familiar. La ruptura se producía cuando la juventud llegaba a la universidad que invocando la ciencia y el progreso y sobre un esquema esencialmente marxista, se dedicó con entusiasmo a demoler los valores tradicionales tachándolos de franquistas.

Aquellas generaciones educadas en la universidad de los setenta fueron ocupando la sociedad con la decisión de cambiarla. Para ello había que eliminar a la familia como transmisora de valores. Recuerdo un número de la revista Triunfo en la que una feminista, todavía en activo, proclamaba que había que conseguir primero el divorcio y después terminar con la familia a la que consideraba represora, castradora, reproductora de relaciones de dominio, etc. etc.

Por otro lado también había que cambiar la escuela. Se proclamaron las excelencias de una educación no-autoritaria y la erradicación de cualquier clase de competitividad entre los alumnos. Decidieron borrar las diferencias entre alumnos y profesores, llamarse por el nombre de pila y utilizar el tuteo. Algunos profesores se resistieron, pero el paso inexorable del tiempo terminó jubilándolos.

Desde aquella EGB de los conjuntos y las fichas de rellenar, tirar y olvidar se fue pasando en sucesivas etapas hasta el cambio de curso sin aprobar el anterior y como colofón de todo ello la implantación obligatoria de Educación para la Ciudadanía que quiere fijar los cambios que han ido introduciendo en la sociedad.

A esta labor se sumaron con entusiasmo los medios de comunicación promocionando cualquier cosa que pudiera consumirse o producir beneficios económicos y votos. Los derechos sin deberes, la libertad sin responsabilidad, el placer sin frenos, han tomado carta de naturaleza en una sociedad que no quiere saber de problemas y cuando estos llegan, espera que un estado providente y benefactor lo resuelva todo, desde el embarazo no deseado al precio de la gasolina, la hipoteca del piso o el internamiento del abuelo que nos estropea las vacaciones.

Si alguna institución, como la Iglesia, levanta la voz para oponerse a esta marea, se la denigra sin contemplaciones y se trata de reducirla al silencio. El gobierno en lugar de una estricta neutralidad confesional se lanza en tromba a imponer su “religión”: el laicismo y el relativismo, la ideología de género, o el reconocimiento de nuevos y extravagantes derechos como el de abortar o el de la llamada muerte digna que no es otra cosa que dejarte morir o acelerar tu muerte.

Los resultados de estos cambios sociales están a la vista, para quienes quieran verlos. Fragilidad de los matrimonios, abortos, violencia, fracaso educativo, corrupción económica, inseguridad ciudadana, nacionalismos, terrorismo y ahora crisis económica.

Una vez más apelo a la sociedad civil, a las minorías que puedan tomar conciencia de la situación a que actúen con decisión y generosidad para rediseñar una nueva sociedad. La democracia no pueden monopolizarla los partidos, hay que hacerla entre todos cada día.

Noticias relacionadas

Torra y su camarilla de independentistas, desmemoriados pertinaces

“La lesión que hacemos y la que sufrimos no están pesadas en la misma escala. Aesop Fables

Debate en televisión española

Ofrezco en este artículo algunas reflexiones sobre el debate político a cuatro celebrado en el Estudio 1 de la televisión pública

Libertad de expresión

Parece lógica y fácil de entender la diferencia que hay entre rebatir una idea y vejar a una persona solo por el mero hecho de expresarla

¿Cómo se ve atrapada Mervi en los textos de Dickinson para crear esa atmósfera poética?

El libro se hace visible y comienza con una carta de una a otra mujer

Por qué Lucía no votará a Pedro Sánchez

Pedro Sánchez decidió duplicar gastos electorales y arrancarnos del bolsillo a los españoles alrededor 180 millones de euros
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris