Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Rediseñar la sociedad

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
jueves, 3 de julio de 2008, 00:34 h (CET)
Estamos asistiendo a la culminación de un cambio acelerado de las reglas morales y sistemas de valores que determinaban las maneras de actuar, pensar y sentir de nuestra sociedad. Comenzó el cambio quizás en los años setenta, aunque no llegamos a darnos cuenta, en aquel momento, de su alcance. El triunfal acceso del partido socialista al poder en 1982 fue un hito importante en esta deriva.

La transmisión del sistema de reglas y valores se venía produciendo en el seno de la familia. Los padres transmitían a sus hijos desde la infancia los valores que realmente vivían. La escuela complementaba la educación familiar. La ruptura se producía cuando la juventud llegaba a la universidad que invocando la ciencia y el progreso y sobre un esquema esencialmente marxista, se dedicó con entusiasmo a demoler los valores tradicionales tachándolos de franquistas.

Aquellas generaciones educadas en la universidad de los setenta fueron ocupando la sociedad con la decisión de cambiarla. Para ello había que eliminar a la familia como transmisora de valores. Recuerdo un número de la revista Triunfo en la que una feminista, todavía en activo, proclamaba que había que conseguir primero el divorcio y después terminar con la familia a la que consideraba represora, castradora, reproductora de relaciones de dominio, etc. etc.

Por otro lado también había que cambiar la escuela. Se proclamaron las excelencias de una educación no-autoritaria y la erradicación de cualquier clase de competitividad entre los alumnos. Decidieron borrar las diferencias entre alumnos y profesores, llamarse por el nombre de pila y utilizar el tuteo. Algunos profesores se resistieron, pero el paso inexorable del tiempo terminó jubilándolos.

Desde aquella EGB de los conjuntos y las fichas de rellenar, tirar y olvidar se fue pasando en sucesivas etapas hasta el cambio de curso sin aprobar el anterior y como colofón de todo ello la implantación obligatoria de Educación para la Ciudadanía que quiere fijar los cambios que han ido introduciendo en la sociedad.

A esta labor se sumaron con entusiasmo los medios de comunicación promocionando cualquier cosa que pudiera consumirse o producir beneficios económicos y votos. Los derechos sin deberes, la libertad sin responsabilidad, el placer sin frenos, han tomado carta de naturaleza en una sociedad que no quiere saber de problemas y cuando estos llegan, espera que un estado providente y benefactor lo resuelva todo, desde el embarazo no deseado al precio de la gasolina, la hipoteca del piso o el internamiento del abuelo que nos estropea las vacaciones.

Si alguna institución, como la Iglesia, levanta la voz para oponerse a esta marea, se la denigra sin contemplaciones y se trata de reducirla al silencio. El gobierno en lugar de una estricta neutralidad confesional se lanza en tromba a imponer su “religión”: el laicismo y el relativismo, la ideología de género, o el reconocimiento de nuevos y extravagantes derechos como el de abortar o el de la llamada muerte digna que no es otra cosa que dejarte morir o acelerar tu muerte.

Los resultados de estos cambios sociales están a la vista, para quienes quieran verlos. Fragilidad de los matrimonios, abortos, violencia, fracaso educativo, corrupción económica, inseguridad ciudadana, nacionalismos, terrorismo y ahora crisis económica.

Una vez más apelo a la sociedad civil, a las minorías que puedan tomar conciencia de la situación a que actúen con decisión y generosidad para rediseñar una nueva sociedad. La democracia no pueden monopolizarla los partidos, hay que hacerla entre todos cada día.

Noticias relacionadas

Thanksgiving’s day

El Black Friday será una marabunta de compradores compulsivos de unas rebajas que no tengo yo muy claro que sean tales

El otro 20N

En la actualidad sigue el mismo partido y otros que mantienen el ideario antidemocrático y fascista

Estrasburgo y la exhumación de Franco. Torra y sus ínfulas

Socialistas y soberanistas catalanes quieren morder un hueso demasiado grande para sus quijadas

En cada niño nace un trozo de cielo

Un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia

Por fin

Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris