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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Cinismo social

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 3 de julio de 2008, 00:34 h (CET)
El cineasta Ken Loach se caracteriza por reflejar en sus películas los problemas sociales que afectan a sectores concretos de la sociedad. En su última película “It’s a Free World” (Mundo Libre), Ken Loach se empeña en denunciar las injusticias y despertar las conciencias. Se muestra solidario con los explotados. En este film, Loach presenta a una víctima del sistema que a la vez se convierte en un engranaje de la explotación en el llamado “milagro anglosajón”.

Angie, la heroína de la película, es un producto de la política liberal, consagrada con todas sus fuerzas a salir adelante, dando culto a los negocios y al individualismo. Está estructurada para ganarse cueste lo que cueste, un lugar en la sociedad, sin objeciones de cómo lo consigue. La película de Loach describe como para tener su parte del pastel Angie se convierte en un engranaje de una política cínica que niega los progresos sindicales y los derechos del hombre.

El comentarista de la película dice que Ken Loach “poniéndose al lado de los proletarios no juzga a Angie, juzga el sistema que despierta su egoísmo y le proporciona coartadas para hacer lo que es inadmisible”.

La denuncia que el cineasta hace en “It’s a Free World” , como todas las que se hacen por otros medios no son nada más que esto: denuncias. Si todo lo que se consigue es, como dice el crítico de la película “juzgar el sistema que despierta su egoísmo y le proporciona coartadas para hacer lo que es inadmisible”, no se ha conseguido nada. El espectador regresa a su casa satisfecho con la crítica, pero dejando que todo siga igual.

En el momento de escribir el borrador de este comentario, TV3 ha pasado “El Aviador”. La película es un esbozo biográfico del cineasta y empresario estadounidense Howard Hughes. El protagonista ha de comparecer ante una Comisión anti fraude del Senado, acusado de haber estafado al gobierno de los Estados Unidos. Según el presidente de la Comisión la estafa consistía en haber cobrado unos millones de dólares sin haber entregado los aviones encargados. En su defensa Hughes destapa que otros fabricantes de material bélico también habían cobrado sin haber entregado los pedidos. Su comparecencia ante la Comisión, dice Hughes, se debe a que el presidente de la misma quiere hacer desaparecer del mercado su compañía de aviación con el fin de que una competidora pueda hacerse con el monopolio de los vuelos intercontinentales. Es muy fácil ver la paja en ojo ajeno, pero ver la biga en el propio es harina de otro costal.

El sistema no despierta el egoísmo. Todo lo contrario, el egoísmo es el que hace que el sistema sea tal como es. El senador que presidía la Comisión del Senado que tenía que juzgar a Hughes estaba al servicio de la compañía que competía con la del acusado en los vuelos intercontinentales. El dinero se escondía detrás de la acusación presentada contra Hughes. El amor al dinero es lo que hace que los jueces sean parciales en el ejercicio de su cargo y permite que se dejen prescribir los delitos.

El cinismo social que permite que queramos hacernos un sitio a base de codazos, caiga quien caiga, no desaparecerá con películas y fotos denuncia. Este comportamiento indeseable desaparecerá si todos los ciudadanos somos conscientes de que ha de cambiar el orden de prioridades. Que las cosas materiales sean secundarias y prioritarias las espirituales. La preeminencia de las cosas espirituales, el salmista las expresa cuando escribe: “Por eso he amado tus mandamientos, más que el oro, y más que oro muy puro” (119:127). Cuando el poeta dice que ama los mandamientos de Dios de la manera como lo dice, manifiesta que cree en el Dios de Abraham y que los preceptos que ha dado a través de sus siervos escogidos le son más preciosos que el oro. El salmista pone a Dios en el primer lugar de su vida. Las bendiciones de Dios sobreabundan en quienes aman y guardan sus mandamientos.

Para el salmista, valorar más que el oro los preceptos del Señor tiene unas consecuencias para el presente: “Me aparto de caminos engañosos”. Dejarse guiar por el deseo de tener más es una conducta errónea. Es transitar por “caminos engañosos”. No se tiene que ser demasiado listo para darse cuenta que vivir dando la espalda a Dios no es nada provechoso para el hombre. Los mandamientos que el Señor ha dado no son para hacerle la puñeta, sino para su bien, porque ayudan a poner en primer lugar las cosas de Dios que son eternas y, en consecuencia corregir los errores que se cometen cuando se anda por “caminos engañosos”. Si se tuviesen en cuenta los preceptos de Dios no sería necesario hacer películas como “It’s a Free World” ni las denuncias que se hacen por medio de las exposiciones de Photo Press.

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