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"La escena del jazz era un poco de drunkology",
No Reply

David Hernández
Redacción
lunes, 30 de junio de 2008, 22:00 h (CET)
Siempre se ha dicho que España nunca ha sido un sitio de destino para el jazz. Las razones que se le atribuyen son el aislamiento político que nuestro país vivió durante años y el arraigo del folclore tras la posguerra. Pero, en la época actual, en la que el mestizaje está a la orden del día, todos los estilos han encontrado su hueco. En este nuevo contexto, hace cinco años, nació No Reply. Una banda compuesta por ocho herederos de lo mejor de la música que inventaron los afroamericanos y que están dispuestos a arrasar allá por donde van. Desde que se presentaron al Concurso de Pop-Rock de Rivas-Vaciamadrid en 2004, han salido triunfantes de todos los festivales en los que han participado. Así, con siete galardones bajo el brazo, No Reply acaba de publicar Drunkology, su primer trabajo discográfico con Universal Music.




No Reply.




-¿Cómo os sentís con vuestro primer disco entre las manos?
-Con una satisfacción enorme. Ha sido una elaboración muy larga, con una producción de casi un año. Una vez lo hemos conseguido, nos podemos dar por satisfechos y estamos muy motivados.

-¿A quién se le ocurrió llamar Drunkology al álbum?
-Podríamos decir que a Álex (el cantante). La canción que da nombre al disco es una composición suya. Nos pareció un buen nombre porque es un nuevo término y tiene un sentido: la escena del jazz era un poco de drunkology, la ciencia al alcohol, y esta canción le da un poco de sentido a la composición del disco.

-En el disco habéis contado con la colaboración de grandes artistas como Federico Lechner, Miguel Malla y Tuli.
-Sí, les estamos muy agradecidos por su aportación. Nos ha motivado mucho. El saber que hay gente que confía en este proyecto nos ilusiona mucho. Ha sido maravilloso.

-Vuestra andadura comenzó en el año 2002. ¿Cómo recordáis esos inicios?
-De una manera muy entrañable. En el 2002 solo formábamos parte de la banda tres de los miembros. Era música muy distinta. Dábamos conciertos sin saber lo que hacíamos. Cuando vemos la grabación de un concierto en el que se descuadraba todo, pero lo pasábamos igual de bien que ahora es muy emotivo.

-¿Esperabais lograr tanto éxito como el que estáis teniendo?
-Hemos tenido siempre un poco de suerte en algunos aspectos. El éxito que estamos teniendo podemos decir que es merecido porque somos una banda que trabaja mucho. Tenemos un mínimo de dos ensayos semanales aparte de las horas que dedicamos fuera de la banda.

-Entre 2004 y 2007 vuestra labor ha sido reconocida con siete galardones en diferentes festivales. ¿Cómo se siente uno con tantos premios bajo el brazo?
-Contentísimos. Cada concurso lo hemos ganado y ese reconocimiento aúpa a uno y le da mucha confianza y muchas más ganas de trabajar. A la hora de ponernos a grabar el disco, uno de ellos fue fundamental, el Villa de Madrid, que nos dio ingresos que utilizamos en el disco. Te sientes confiado y te da dinero y posibilidades.

-¿A qué atribuís esos éxitos?
-Al trabajo duro y a la originalidad. Sobre todo al directo. Se nota que somos una banda de amigos desde hace mucho tiempo.




La banda al completo.




-Pero no es muy común que unas personas tan jóvenes tengan unas inquietudes musicales como las vuestras.
-Cada vez más. Es sorprendente porque, en un país en el que no hay tanta cultura del jazz, te encuentras en una escuela de música a grandes genios a pequeñas edades. Esa inquietud musical empieza a fermentar un poco en los jóvenes. Pero seguimos siendo una rareza porque escuchamos muchísimo jazz y eso dicen que, antes de los cuarenta, es porque te quieres dar de interesante o eres un bicho raro.

-Os siguen desde niños hasta jubilados. ¿Cuál es vuestro secreto para llegar a un público tan amplio y variado?
-Los mayores tienen la espinita clavada de que no haya mucha gente que se dedique a este tipo de música como profesional. Y a los jóvenes, les gustamos por nuestro espectáculo. Cada vez nos soltamos a hablar más con el público y a interactuar. El humor es un ingrediente en el espectáculo, pero también lo es en nuestra vida cotidiana, está a la orden del día en cada momento.

-¿Cómo os sentís sobre el escenario?
Nos desahogamos. Ensayamos mucho para subirnos y es donde se ven todas las ganas acumuladas. Es el momento de máxima adrenalina y máxima satisfacción personal de cada uno. Cuando bajas te quedas con ganas de más y más. Es el mejor momento.

-¿Tenéis algún ritual previo a vuestras actuaciones?
-Sí, se puede decir que el momento en el que nos cambiamos y nos ponemos el traje para la actuación. Es cuando nos lo empezamos a creer y, para calentar, cantamos una fanfarria balcánica que ya forma parte de ese ritual.

-El calor que desprenden los focos de los escenarios suele ser asfixiante. ¿No os agobian el traje y la corbata?
-Mucho. A veces hay suerte y tenemos buena climatización. Pero hay otras, sobre todo tocando al aire libre en agosto, en el que nos dan ganas de quitarnos el traje. Pero hay que mantenerse fieles a la estética aunque sea un agobio total.

-¿Por qué el look de gangster y no algo más actual?
-No es look de gangster exactamente. Todos los grandes del jazz van trajeados al unísono y ésa era la estética del Big Band.

-¿Con qué soñáis en estos momentos?
Nos gustaría que No Reply fuese una banda con un progreso muy positivo. Que tenga una acogida tan grande que nos dé tiempo de desarrollar el proyecto al máximo.




No Reply, con su estética a lo "Big Band".




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