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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Princesas del pueblo

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 29 de junio de 2008, 04:32 h (CET)
Esta semana nuestra atención ha estado centrada en dos bodas que durante meses han llenado páginas de papel cuché y horas y horas de comentarios en programas de televisión. Desde primeros de enero, después de las Navidades, nuestros latidos han estado sujetos al devenir de esta mujer venida del pueblo, trabajadora en televisión gracias al desamor y los desplantes de su pareja. Belén Esteban, ella, desde hace un montón de años y después de ser madre soltera de la hija que tuvo con el torero Jesulín de Ubrique, trocea minuto a minuto su vida convirtiéndola en centro de atención de todo el que quiera escucharla, sin ningún tipo de rubor ni vergüenza cuenta sus maldades, sus sufrimientos, sus salidas y sus entradas, al fin y al cabo vive de ello y de ello ha hecho su oficio y beneficio. Belén es una mujer que ha sabido hacer bueno todo lo malo que la vida le ha dado, sentada en un plató de televisión ha mostrado, para bien y para mal, todo su sentir y todos sus devaneos con el torero y toda su familia, ha sido su mejor y única excusa para ir de plató en plató y conseguir un trabajo bien remunerado al explicar con morbo, sentimiento, con mucho mal carácter generalmente, los pormenores de una madre soltera, otras muchas en su misma situación no han tenido la suerte de ser empujadas a esa “fama” que llena revistas y también engorda la cuenta corriente. Belén Esteben en todos estos años se ha hecho su propia historia, ha explicado lo bueno y lo malo, y siempre, casi siempre cuando ha salido en programas de noche, llamados “late night”, ha sido generosa con los directores de la cadena a los que ha dado altos índices de audiencia mediante el recurso a la lágrima fácil y a la explotación del tema ya tan manido de la hija que tuvo con el torero. La Esteban, epíteto firmado por ella misma, no ha dejado indiferente a nadie, puede haber gustado o no, puede haber exagerado o no, pero generalmente todo lo que ha contado ha significado audiencia, algo elemental para trabajar hoy en día en cualquier programa. Ana Rosa Quintana que hace años la acoge en sus programas ha llegado a decir de ella que: “Es un animal televisivo”, y como tal ha sido machacada en más de una ocasión en esos mismos platós donde parece pasar su vida. Belén Esteban ha sido esa mujer cuya vida, sus responsabilidades e incluso sus achaques han sido ampliamente usados para que todo el mundo supiera minuto a minuto de ellos, una vida como la de cualquier otra mujer de su edad pero sin que las otras tengan acceso a la pequeña pantalla y a ese pequeño pastel de popularidad que todas y todos sueñan tener en algún momento de sus vidas. Casado el torero con la Campanario todos imaginábamos que los embates de Belén iban a acabar, nada más lejos, la boda del torero y todos los avatares de la familia iban a ser pasto de comentario para “la Esteban” en cada una de sus apariciones en la pequeña pantalla, la carencia de visitas del torero a su hija Andreíta, los problemas de la Campanario con la justicia, la llegada de la otra prole del torero, la retirada de éste de los ruedos, nada ha hecho callar a la Esteban que como es obvio habla de estas circunstancias como si fuera su propia vida. Al fin y al cabo cuando uno se acostumbra a cobrar cada mes una nómina por contar vivencias propias y ajenas es muy duro tener que dejarlo y volver, a lo mejor, a la caja de un supermercado. Cuando en enero de este año anunció su boda para este 27 de junio todos, absolutamente todos, nos preguntamos ¿de quién hablará ahora la Esteban? , no tuvimos tiempo de que nadie nos respondiera, la respuesta de algunos diseñadores negándose, con diversas excusas, a confeccionarle el traje para su boda fue el clavo ardiendo al que se acogieron tanto Belén como la directora y la presentadora del programa en que colabora para seguir aumentando el morbo de los telespectadores, el share y, cómo no, los ingresos publicitarios. Como es habitual en la Esteban lloró amargamente para todo el público y a través del programa en el que colabora explicando los sinsabores de ir de una parte a otra para poder tener un vestido de novia como cualquier otra mujer que vaya a dar el “sí quiero” para toda la vida. Se vio envuelta en un mar de confusiones en las que a mi el espacio me impide entrar en detalles, sólo iremos al resultado, Ana Rosa Quintana, su madrina de tantos años y todos sus compañeros de programa hicieron valer sus contactos y llamaron a la puerta adecuada para que Belén pudiera vestirse con un traje a medida, todos en grupo con Ana Rosa a la cabeza acudieron a unos grandes almacenes en los que no es habitual que confeccionen a medida trajes de novia, pero esta vez lo hicieron, al fin y al cabo la publicidad indirecta que el programa de Ana Rosa y Belén Esteban les iban a proporcionar bien valían el intento, y así la “princesa del pueblo” (si Diana levantara la cabeza) ha podido acudir blanca y radiante al altar para dar el pertinente sí a ese novio que la ha esperado durante tanto tiempo detrás de la barra de un bar. Como no podía ser menos a Belén Esteban, que pese a los largos años de televisión no es un prodigio de oratoria, se le trastabilló la lengua y en el momento oportuno en lugar de fidelidad eterna juró felicidad eterna, mal empezamos cuando confundimos fidelidad y felicidad. Pero esta boda no hubiera sido tal sin la presencia de las cámaras de televisión y de los compañeros de plató de la contrayente, unos trabajando y otros como invitados, más de 400 fueron los comensales ya que, al fin y al cabo, estábamos ante una boda “principesca”, se casaba “la princesa de San Blas” quién por cierto se olvidó de invitar a Alicia Senovilla que fue la primera que le dio una oportunidad para entrar en ese negocio de la televisión en el que tanto ha medrado.




Boceto del traje de boda
de Amelia Bono.


Pero nunca la dicha es completa y Belén tuvo que compartir espacio televisivo con otra mujer. Ese mismo día Amelia Bono, hija del Presidente del Congreso José Bono y de la socióloga Ana Rodriguez, y Manuel Martos hijo del cantante Raphael y de Natalia Figueroa hija del marqués de Santo Floro y nieta del conde de Romanones contrajeron matrimonio en Toledo, otra boda mediática, en este caso más por los padres que no por los contrayentes, pero en ella había invitados que concentraban la atención de los medios, un día bien completo para los “mass media”. Nuestro corazón ¿iba a partirse en dos?,¿íbamos a dejar a la “princesa del pueblo” sin sus quince minutos de fama?, ¿íbamos a darle la espalda a la información de otra boda en la que la hija del Presidente del Congreso iba también a convertirse en otra “princesa del pueblo”?, pues no , una boda es una boda y siempre vende más una boda en portada que un funeral, regla básica para los que hacemos prensa ¿de corazón? ¿de vísceras? ¿de sociedad?. Amelia no tuvo problemas en encontrar quién le cosiera un vestido de alta costura ,Manuel Mota diseñador estrella de Pronovias se encargó de hacerle un vestido a medida. De esta pareja nadie hablaría ni serían portada de las principales revistas si no fuera por los padres de ambos, los novios se conocen desde la infancia por la amistad que une a ambas familias, son muy jóvenes y todavía no han tenido tiempo para hacer en su vida alguna cosa digna de interés, él es músico siguiendo los pasos de su padre y ella hasta ahora es una chica discreta que todavía no ha pisado los platós televisivos, cosa que no creemos lleve a término pero siendo hija de quién es si sale al padre no nos extrañaría que lo hiciera, todos conocemos la tradicional verborrea del señor Bono, sea Ministro o Presidente del Congreso. Las dos bodas se celebraron con media hora de diferencia pero con bastante diferencia entre unos y otros invitados, en una, la de Belén, pudimos ver caras conocidas del mundo de la televisión, en la de Amelia y Manuel fueron la política y la música quienes marcaron el ritmo, entre los invitados la Vicepresidenta del Gobierno María Teresa de la Vega, el alcalde de Madrid Ruiz Gallardón con su mujer Mar Utrera, la ex ministra de cultura Carmen Calvo, amén de un sin fin de personalidades de la política, por parte del mundo del espectáculo estuvieron José Luís Perales y su esposa, Paloma San Basilio con su Capi de toda la vida, David Bisbal con su espectacular novia Elena Tablada, Alaska y Mario Vaquerizo, Miguel Ángel Muñoz, Lina Morgan, Carlos Baute y su novia Beatriz y otra “princesa del pueblo”, Genoveva Casanova, mostrando un físico insuperable y que quitaba el hipo, embutida en un espectacular vestido en dorado y muy escotado firmado Carolina Herrera y con unos largos pendientes de Vasari firma de la que es imagen. Genoveva todavía casada y separada con el jinete de la casa de Alba, Cayetano Martinez de Irujo, es también aristócrata por esa boda y ostenta el título de Marquesa de Salvatierra, ella, que vino de México para conocer el sur de España y estudiar se encontró con un hijo de la Duquesa de Alba, soltero, sin compromiso, se quedó embarazada, tuvo una hija y un hijo mellizos y una boda por todo lo alto que también la convirtió en “princesa del pueblo”, en esta boda también reencontramos a otra “princesa”, Marta Chavarri, sobrina preferida de la madre del desposado, recordemos que Marta, ahora escondida en algún lugar de lujo, ocupó muchas portadas por su forma de vivir, sus amores, también sus desamores y por más de una desafortunada foto.

Dos bodas, amor, lujo, ilusión, la vida misma, y las dos bien distintas, con su cuño especial cada una de ellas. El programa de televisión “Está pasando”, en Telecinco, de la mano de sus presentadores Lucía Riaño y Emilio Pineda estuvo la tarde del viernes pendiente de la salida de los novios con retransmisiones especiales, todo iba más o menos bien, Lucía y Emilio se precian de hablar con una cierta distancia de los hechos que acontecen, como si no fueran con ellos, lo cual es perfecto para no tomar ninguna empatía con nadie y conseguir que la información sea mucho más transparente, nuestra sorpresa llegó cuando a la llegada de la ex Ministra de Cultura Carmen Calvo Lucía la siguió llamando ministra ignorando que hace meses que dejó el cargo, sus contertulios María Eugenia Yagüe y Jaime Peñafiel que daban la información con nombre y apellidos enmendaron el lapsus de Lucía que esa tarde me dio la sensación de que se sentía más cerca de la felicidad de la Esteban que de lo que estaba sucediendo en Toledo. Por la noche en DEC Chelo García Cortés y Gema García se habían apostado a las puertas de donde se celebraba el convite, a fin de cuentas han compartido muchas horas de plató con la novia, seguro que Belén es amiga de Chelo, todo el mundo que se precie es amigo de Chelo, además trabajan para la misma productora, Cuarzo, cuya principal accionista es Ana Rosa Quintana. Gema explicó que Belén no iba a bailar el tradicional vals y que lo había cambiado por “Loves in the air” (Amor en el aire) y la tarta ya llegaba cortada al plato sin posible foto blandiendo la espada. Cuando desde el programa conectaron con Laura Tinajero que estaba en las puertas del convite de la boda Martos-Bono especificó con mucha gracia que no sabía explicar cómo era el vestido de novia de Amelia pues ella no estaba muy ducha en estas lides pero que lo tenía escrito en una chuleta que leyó a renglón seguido, la chuleta era la nota que la agencia de prensa de Pronovias había hecho llegar a los periodistas explicando los pormenores del vestido de Amelia, Laura, guapa reportera, suplió su desconocimiento en materia de moda nupcial con su saber hacer y su simpatía.

Hoy tenemos fútbol en Viena, la ciudad de los valses, y allí estará la que de verdad, a mi manera de entender y con sumo respeto, es la “princesa del pueblo”,la de España, la princesa Letizia, esa mujer que camina al lado del Príncipe y que cuando éste hace declaraciones ella escucha y a mi me da la impresión , me la dio la otra noche en el partido España-Rusia cuando Felipe de Borbón, su marido, hablaba con los colegas de la Cuatro y la princesa de Asturias quería meter baza, de hecho ella que hizo tantas horas de Televisión aunque esté muy metida en su trabajo de Princesa cuando llegan unas cámaras es natural que quiera intervenir, es más Letizia parecería más cercana, más de todos si de vez en cuando concediera alguna entrevista a representantes de los medios informativos, a todos, no sólo a aquellos periodistas palaciegos y acompañantes habituales en los viajes reales y que ya sabemos qué van a contarnos, una parte interesada de la visión de los hechos. Esto mismo estaría muy bien que también lo hicieran el resto de miembros de la Casa Real, el pueblo los vería mucho más cercanos. Espero que hoy gane el mejor y que el mejor sea el equipo que entrena el “sabio de Hortaleza”.

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