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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

En respuesta a “Hombres y animales”, del Sr. Ramon Pi

Ana Moreno (Vizcaya)
Redacción
lunes, 30 de junio de 2008, 01:21 h (CET)
No tenga tanto miedo, el hombre nunca perderá su singularidad entre todos los demás seres vivientes sobre la faz de la Tierra, ya que éste es el único animal que mata por placer.

Sr. Ramón, ya que se pone a hablar sobre derechos, debería ser más riguroso. Los derechos no existen, son convenciones y esto incluye los derechos humanos. El derecho a no ser esclavizado le parece obvio a todo el mundo, pero sólo es un derecho desde el siglo XVIII, antes no le parecía obvio a casi nadie. Los niños tienen derecho a ir a la escuela, pero sólo desde el siglo XIX. No hay que irse muy lejos en el tiempo para ver los derechos que tenían las mujeres o los negros.

Los animales pueden tener derechos, porque sus derechos sólo son nuestras obligaciones, nuestra obligación a respetar sus vidas. Lo mismo que un niño tiene derechos pero no tiene obligaciones, o como un disminuido psíquico tiene derechos pero no tiene obligaciones. El que un individuo no tenga noción de responsabilidad no significa que se le pueda torturar o que su vida no tenga valor. Esta proposición no de ley no está pidiendo el derecho al voto para los grandes primates, pide algo tan básico que lo deberían tener todos los animales: derecho a la vida, la libertad y la no tortura.

El ser humano sólo es dueño de su propia vida y de ninguna más. El ser humano es un animal más en este planeta y su egocentrismo y antropocentrismo no es más que el reflejo de su inseguridad, de sus miedos y su adaptación a un medio que no es el suyo. Le dejo parte de una de las últimas entrevistas del padre del psicoanálisis, el Dr. Sigmund Freud:

“Yo prefiero la compañía de los animales a la compañía humana. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegración del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilización demasiado elevados para su mecanismo intelectual y psíquico. El salvaje, como el animal, es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las más desagradables características del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilización complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura.”

Lo que pide el Proyecto Gran Simio no es humanizar a los animales, es precisamente lo contrario, dejarles que vivan en su hábitat, en libertad. Humanizar a los animales es encerrarlos en un zoo o un circo, es utilizarlos en un mundo humano, es torturarlos y matarlos en una plaza de toros proyectado en ellos conceptos humanos como son el valor y el honor.

¿Por qué le duele tanto otorgar derechos básicos a estos primates, que comparten con nosotros el 99% de su ADN?. ¿Es que acaso le va a restar a Vd. los suyos?. ¿Es que acaso por seguir matando gorilas para hacer ceniceros con sus manos solucionará los graves problemas de los humanos? Aniquilar simios por diversión, destruir su hábitat, maltratarlos en circos y zoológicos no hará que los humanos mejoren, sino todo lo contrario.

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