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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Español para todos

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 27 de junio de 2008, 00:03 h (CET)
Hace unos días un grupo de autollamados intelectuales se reunió en el Ateneo de Madrid para ante la multitudinaria presencia de unas setenta personas presentar a la sociedad española la última de sus creaciones, un denominado “Manifiesto por la lengua común”. Yo creo que a esta veintena de intelectuales, alistados en las filas de esta nueva “Brunete lingüística”, les ha patinado alguna neurona a la hora de bautizar esta última muestra de su ya conocido nacionalismo español, ellos, seguramente, hubieran deseado denominarlo “Manifiesto por el español” o, tal vez, más directamente “Español para todos. Ar” con voz de arenga castrense.

Después de muchas cavilaciones y tras largas horas de exprimir su pensamiento comienzan el escrito con las siguientes palabras: “Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana”. Pero ojo, que Fernando Savater y sus amigos no se quedan en la denuncia de una discriminación que algunos no vemos por parte alguna, y siguen adelante solicitando al Parlamento “una normativa legal de rango adecuado para fijar inequívocamente que la lengua española es común y oficial en todo el territorio nacional”. Y si para ello hay que reformar la Constitución pues se reforma y aquí paz y allá gloria, lo importante es que las lenguas periféricas sigan en las catacumbas en las que el franquismo las sepultó.

El manifiesto está redactado de tal manera que oculta su verdadero objetivo, en él se habla también del resto de lenguas que se hablan en España y se les otorga, faltaría más, la calificación de “españolas” pero se hace del castellano o español, cada cual que le llame como guste, un “primum inter pares”. O sea, todos iguales pero el mío por encima de los demás. Esta veintena de intelectuales, algunos bajo el disfraz ya apolillado de izquierdas, son conocidos de todos y todos sabemos de su trayectoria totalmente contraria a los nacionalismos periféricos y absolutamente atrincherados en las filas del más rancio nacionalismo españolista, casi todos vienen de otras tribunas situadas a la derecha como el Foro de Ermua, caso de Savater, o ese partido fantasma y bastión del españolismo en Catalunya que ayudaron a crear Félix de Azua y un resentido Albert Boadella y que se conoce como “Ciutadans”. Y si quedaba alguna duda de la adscripción política de estos trabajadores del intelecto esta quedo despejada al ver que junto a ellos también viajan gentes del partido de Rosa Díaz que será la encargada de llevar su voz hasta el Parlamento.

Cuando ello mismos, los “abajo firmantes”, afirman que el castellano es hablado por más de 450 millones de personas y lo equiparan en importancia al chino y al inglés muchos nos preguntamos dónde está el peligro de desaparición, tal vez tan sólo está instalado cómodamente en sus mentes calenturientas que dan la callada por respuesta cuando se insulta al catalán desde la dirección de una compañía aérea o se califica al gallego de “dialecto de aldea” desde las oficinas centrales en Madrid de una multinacional o cuando el Partido Popular en Valencia obliga a los docentes a impartir la asignatura de Ciudadanía en inglés obviando el valenciano o catalán. Pero claro el catalán, el gallego o el euskera no merecen para Mario Vargas Llosa o Álvaro Pombo, otros de los firmantes, ni un segundo de su precioso tiempo, al fin y al cabo son idiomas sin importancia para intelectuales tan cosmopolitas como ellos, y no salva al peruano su magnífico estudio sobre Tirant lo Blanch.

Y a río revuelto ganancia de pescadores. Cuando parecía que el Partido Popular había iniciado por enésima vez su eterno viaje al centro político aparece este manifiesto que se han apresurado a firmar al grito de “nosotros más que nadie”. Si los intelectuales se estrujaban el cerebro buscando partido para sus reivindicaciones ya pueden apagar la linterna, Mariano y los suyos desde las páginas de El Mundo se ponen a su lado en la defensa del español ahora que ya no se lleva lo de la España rota, ni la Navarra vendida, ni aquello de equiparar delincuencia con emigración. El Partido Popular ha encontrado en su camino a sus intelectuales orgánicos, que le servirán de estupendos voceros, al fin y al cabo es lo que unos y otros buscaban. Vargas Llosa, Savater, Rosa Díaz, Albert Boadella y El Mundo, joder que tropa, como un día dijo Mariano.

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