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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

A recibir los golpes... ¡Siempre los mismos!

Vicenç Marquès (Barcelona)
Redacción
miércoles, 25 de junio de 2008, 21:35 h (CET)
Bastante antes de que se inventaran los ordenadores e incluso las máquinas de escribir y la calculadora manual o electrónica, los escritos y las cuentas se hacían a mano. Según qué escritos y qué cuentas se hacían, debía emplearse mucho tiempo. ¡Mucho! Esto, puesto a nivel de cualquier ayuntamiento o del Gobierno Central de la época, quería decir que unos cuántos regidores, con sus secretarios, por no decir todos los mea tinteros de un ayuntamiento, así como los gobernantes de cualquier nación, junto con sus ayudantes escribidores, y secretarios, debían hacerse un hartón de escribir y contar a mano, ¡que seguro que había para volverse loco! Y además, lo hacían sin cobrar ni un triste maravedí.

Casi todos tenían sus trabajos particulares, ya fuera en el campo o en la industria, o en un pequeño comercio familiar dentro el mismo pueblo o ciudad, de los cuales vivían, o a veces mal vivían. Y el hecho de hacer de regidor o alcalde, o cabeza de Gobierno o ministro, era un trabajo de más, que además se ejercía al término de su jornada laboral normal, al atardecer. Eran unas horas que sacaban de su merecido descanso, tras trabajar, algunos, de sol a sol.

Hoy en día no. Hoy en día, todos los que mandan, ya sea alcalde y regidores en un ayuntamiento, ya sea de presidente de un Gobierno, o quien ejerce de ministro o secretario, o subsecretario o ayudante del secretario del subsecretario, cobran una pasta gansa que hace enrojecer la cara de vergüenza al pensar lo que cobran los/las pensionistas y jubilados y jubiladas. Y con muy pocas horas de dedicación, dado que el 97% de los mandones actuales, acostumbran a ir al tajo de las ocho de la mañana a las tres de la tarde. Ya no digo que van a trabajar, porque si a lo que hacen se le tiene que llamar trabajo, apaga y vamos! Toda esta cúspide de mandones que detentan el poder, ahora, cuando se han dado cuenta que el asunto económico va mal, por mucho que nos lo quieran esconder, lo primero que se les ocurre es pensar en revisar las pensiones. Pero no al alza para que los jubilados y jubiladas, los y las pensionistas, viudos y viudas y huérfanos/as lleguen a cobrar un sueldo digno cada mes. ¡No! Quieren revisar las pensiones a la baja, ¡para recortarlas todavía más! Quieren condenar a los/las pensionistas y jubilados/das a que se mueran de hambre ¡y así ahorrarse los pagos de la pensión! ¿Por qué? ¡Pues porque de ninguna forma, nunca, han pensado de recortarse ellos su sueldazo! ¡Esto nunca! Antes al contrario; ¡ellos se lo suben cada año, y mucho! Pero no usan el mismo baremo que usan para subir míseramente las míseres pensiones de los jubilados/as y pensionistas.

Esta es una de las noticias importantes del día a día, que merecen un estudio a fondo por parte de mucha gente sensata. Y que puedan dar una solución para los quien más mal lo están pasando o lo pasarán, ¡como el Gobierno se saque este as de la manga!

¿Por qué no intentan los que mandan en los ayuntamientos, Gobierno central y autonomías pasar el mes con lo que cobra un/a pensionista? Se harían cruces, de lo que cuesta llegar al día 30 o 31 de cada mes, pasando las mil y una para volver a cobrar. ¡Y con las míseres pensiones no se pueden hacer milagros! Y además, a todo este escarnio salarial que sufrimos los y las pensionistas a la vista de los elevados sueldos de los políticos, hay que sumar que los que están en el Poder, además de cobrar tanto dinero cada mes, hay un montón de cosas que dejan de pagar, debido a las invitaciones que reciben de aquel u otro dirigente empresarial, comercial, o de cualquier ciudadano que se puedan encontrar por la calle. Siempre hay alguien dispuesto a invitar a un café o una cerveza a un político, (aunque este no sepa cuánto vale porque nunca ha tenido que sufrir por los precios), no esperando nada de él a cambio, pero sí por poderse hacer más tarde el chulo ante sus amistades diciendo que él ha invitado a tal o cual político. Todas estas prebendas hacen que el político no se gaste un euro en nada y le salga casi limpio el sueldo. Porque si hablamos de los ágapes, dichos de trabajo, que tienen lugar casi cada día y que pagamos entre todos... Y almuerzos, cenas, refrigerios en las inauguraciones... ¡No acabaríamos nunca la lista de larga que es! Si quieren revisar las pensiones, ¡adelante! ¡Pero al alza! Los y las pensionistas jubiladas y jubilados, les estaríamos eternamente agradecidos, y nunca mejor dicho esto de «eternamente», porque si nos morimos antes y pronto, les deberemos de agradecer, desde la eternidad, el poco tiempo que habremos podido vivir un poquito más felices.

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