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El Obispo encubriendo al Imperio

Luís Agüero Wagner
Redacción
lunes, 23 de junio de 2008, 01:57 h (CET)
Siguiendo la tradición de la derecha neo nazi y corrupta que predomina en Paraguay desde hace casi siete décadas, el obispo Fernando Lugo negó este domingo 15 de Junio en La Paz la conocida presencia norteamericana en Paraguay, país ocupado por el imperio, sus misiones militares y sus organismos de penetración imperialista que incluso manejan varias instituciones del estado con la coartada de la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y el terrorismo.

Aseguró también que cuando asumo el gobierno el 15 de agosto, va abrir todo el país a cualquier tipo de investigación a periodistas e investigadores, para que realmente se pueda desmitificar la afirmación de que en Paraguay hay bases militares norteamericanas, aunque sea de público conocimiento la numerosa presencia estadounidense en el pais.

Señaló que "lo que sí existe es parte del Ejército norteamericano que hacen acciones humanitarias y ejercicios militares también", lo que es prácticamente un reconocimiento de lo que niega en su negativa inicial.

"Pero que haya una base militar que pueda operar desde el Paraguay y que pueda tener acción en los países vecinos del continente, nosotros como paraguayos lo negamos", remarcó Lugo, quien realizó una visita de dos días a Bolivia y participó del 73 aniversario del cese de hostilidades entre Asunción y La Paz, olvidando que desde Asunción se coordinó en los años 70 el Operativo Cóndor y que en la misma sede de la embajada estadounidense en la capital paraguaya existe una dotación de marines. Todo lo que sucede en la sede diplomática de Estados Unidos en Asunción, una verdadera fortaleza de varias hectáreas, se oculta tras una monumental muralla que impide indagar sus actividades, y los políticos que concurren con frecuencia a realizar proselitismo ante el embajador norteamericano en lugar de hacerlo ante su pueblo no demuestran mucho interés en hacerlo.

La presencia de militares de EEUU en el noroeste paraguayo provoca resquemores en los gobiernos progresistas de la región, que los ven como un peligro para la paz social por la tradición de irrefrenables conspiradores y otros funestos antecedentes.

La concesión de bases militares a Estados Unidos por parte del gobierno paraguayo se remonta a los años de la guerra fría, según se consigna en un documento confidencial enviado al departamento de estado por la embajada de Asunción el 10 de octubre de 1958, donde la legación diplomática argumentaba a favor de seguir apoyando al dictador neo nazi Alfredo Stroessner que "era del mejor interés de EEUU mantener una nación fuertemente anticomunista en medio de países que experimentan graves problemas económicos e internos e inestabilidad política seria, factores que crean un clima favorable para la penetración del comunismo en América del Sur".

La ayuda estaba condicionada a "que el gobierno de Paraguay otorgue todos los derechos y privilegios al gobierno de Estados Unidos para el establecimiento, organización, activación y mantenimiento y operación de cualquiera y todas las bases aéreas dentro de los límites de Paraguay que el gobierno de Estados Unidos considere necesarios para conducir la defensa del Hemisferio"(1).

Lugo, sobrino de un agente de la CIA que ganó las elecciones en abril con un conglomerado de fuerzas financiadas por USAID –donde trabajan varios de sus familiares-, NED, IAF y otros organismos de coacción imperialista, además de recibir la decisiva intervención en su favor del embajador norteamericano James Cason, en realidad tiene mucho que ocultar.

Debe considerarse que se presentó como un marxista para ganar notoriedad, siendo en realidad sufragado por el departamento de estado norteamericano. Durante su campaña el obispo compartió el escenario con el doctor Oscar Ynsfrán, hermano del temible ministro político de Stroessner Edgar L. Ynsfrán, antecedentes sangrientos que no le impidieron ser uno de los puntales del proyecto.

La relación de Ynsfrán con la siniestra presencia norteamericana en Paraguay puede constatarse en un memorando fechado en Washington el 8 de Octubre de 1956 (2), en el que se asigna al coronel Robert K. Thierry como asesor de la temible Policía política. En el documento aparece como participantes en los papeles Mr. Da Silva, primer secretario de la embajada paraguaya, Dr. Insfrán (el seguidor del obispo), segundo, Mister Rubottom (ARA) Y Mister Havemeyes (OSA). Se consigna en el documento que se envió una copia a la embajada de Asunción, cifrado ARA (Mr. King), ICA (Mr. Atwood), ARA (Mr. Rubottom) y OSA.

Estos compromisos con un pasado sangriento de represión, muerte y terror es lo que justifica el encubrimiento por parte del clérigo-presidente de la presencia norteamericana en Paraguay.

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