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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

A mis amigos, contemporáneos y afines

Helena Trujillo (Málaga)
Redacción
sábado, 21 de junio de 2008, 03:11 h (CET)
Llega un momento en la vida en el que el conocimiento pasa a la acción. No valen excusas, ni titubeos ni vuelta atrás, cuando hay que crecer, hay que crecer. La teoría siempre avisa de lo que va a ocurrir y la Teoría del Inconsciente indica que frente a un psicoanalista todos son pacientes. El deseo inconsciente tiende a expresarse y cuando no puede hacerlo directamente lo hace a través de la equivocación, el lapsus, los sueños o los propios síntomas. El medio más económico y que, además, desarrolla la inteligencia, es el lenguaje, a través del cual no sólo se expresa el deseo inconsciente, nunca de forma clara y directa, sino que también generamos una energía que no existía antes de la conversación.

En este punto, entiendo que no se puede ni se debe ir interpretando a destajo a las personas, sin un pacto previo no existe psicoanalista. Como si fuera un traje que uno se pone y le hace tener un pensamiento determinado, así es el psicoanalista, una escucha especial que sólo tiene lugar cuando el paciente así lo solicita, ya sea en el diván, en una cafetería o en un restaurante, pero siempre y cuando el paciente sea consciente de que lo es y se haga cargo económicamente de ese tiempo de trabajo. Por ello hoy digo que voy a aprender a mostrar a los demás cómo pueden llegar a tener una sesión de psicoanálisis. Todos los días me encuentro en conversaciones donde la otra persona te cuenta alguna cuestión íntima, te pide consejo, te confiesa algún detalle de su vida sexual, en un pasillo, en un portal y así no se puede ir por la vida. Saber marcarles lo que es una conversación de lo que es una sesión nos hará un bien a todos. Para ello ha de ser necesario un cambio en mí, tolerar como pacientes a personas conocidas y allegadas, poniendo en práctica el pensamiento que ya tengo: uno es diferente en cada situación. En la sesión el que paga es el paciente y el otro el psicoanalista. El resto del tiempo amigos, enemigos, indiferentes, amantes, familiares… lo que corresponda a cada situación.

___________________

Helena Trujillo Luque. Psicoanalista del Departamento de Clínica Grupo Cero. Málaga.

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